Editorial


Conocí a Manuel Ruiz Romero-Bataller hace 28 años, a través de las páginas de “La Aviación Durante la Revolución Mexicana”. Luego lo sentí mi amigo después de leer, una y otra vez, la que era su ópera prima: “Grandes Vuelos en la Aviación Mexicana”. Si bien aprendí lo básico de mis héroes, como Roberto Fierro, Pablo Sidar o Francisco Sarabia, gracias al trabajo del venerable José Villela, fue la obra de Don Manuel la que me llevó a conocer con gran riqueza y exactitud sus hazañas, y a descubrir una constelación bellísima de estrellas formada por los pioneros, los forjadores, héroes y emprendedores, de antes y contemporáneos, que construyeron la aviación que me tocó vivir. Como periodista e historiador aeronáutico sobra decir que ha sido el mejor. Por más de 25 años editó las revistas de referencia Aeronáutica y Aviación Internacional, con las que América Vuela se hermana al continuar con la estafeta de reseñar profesionalmente el devenir de la aviación, e incluso colaboró en nuestras paginas: apenas en la edición anterior de América Vuela publicamos un artículo suyo; no sabíamos que sería el último... Su extensa bibliografía, de más de 20 títulos, es tanto imprescindible como impresionante. Fue inevitable conocernos y coexistir en este maravilloso mundo del vuelo, donde en infinidad de eventos nos encontramos y en los que hablamos siempre con pasión de la historia, de tanta historia, de nuestra historia... Manuel Ruiz Romero fue también un gran activista de la aviación general. Lo conocí más a fondo en innumerables reuniones, casi titánicas y desiguales batallas contra las autoridades, buscando mejores condiciones para la aviación privada, especialmente durante todos esos años en que fue Gerente de la Asociación de Taxis Aéreos y Aviones Ejecutivos de la República Mexicana AC. Leí, releí y disfruté, creo que más que nadie, todo su amplio trabajo. Lo admiré, fui su amigo, colega y a veces competidor. También fui su alumno y tuve el honor de que alguna vez me brindara la gentileza de llamarme maestro. Coincidimos en muchos proyectos y a veces discrepamos fuertemente, pero luchamos hombro con hombro en la misma trinchera defendiendo a nuestra querida aviación general. Tanto duele su partida, como alegra saber que nos dejó su gran e irrepetible obra. ¡Descansa en paz Manuel, cumpliste tu misión..! Afectuosamente Héctor Dávila Cornejo Director General.



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