América Vuela
Noviembre 13 ,2019

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Por Héctor Dávila

Las autoridades aeronáuticas de Indonesia dieron a conocer el esperado informe final sobre el accidente del vuelo 601 de Lion Air, que cayó al mar de Java con 189 personas a bordo el 28 de octubre de 2018, informando básicamente lo que se esperaba: que el centro de la tragedia son los defectos del Maneuvering Characteristics Augmentation System (MCAS) del Boeing 737 MAX. Sin embargo, el dictamen detalla en total 9 factores contribuyentes al accidente, incluidos errores de la tripulación y de mantenimiento.

Uno de estos factores fue que un sensor, que había sido adquirido a una empresa norteamericana, no fue probado adecuadamente, por lo que las autoridades de aviación de Estados Unidos cancelaron la certificación de la compañía con sede en Florida. Este sensor suministró información errónea al MCAS que está diseñado para ayudar a evitar que el 737 Max caiga en pérdida de sustentación, cuyo software defectuoso, según el reporte, empujó repetidamente la nariz del avión hacia abajo, desconcertando a los pilotos, los que hicieron suposiciones incorrectas sobre cómo se comportaría el sistema MCAS.

También se encontró que el primer oficial, que había tenido un mal desempeño en el entrenamiento y estaba al mando del avión justo antes de que entrara en pérdida, tuvo problemas para revisar una lista de procedimientos, además de que el capitán no le dio indicaciones adecuadas cuando le entregó los controles, mientras ambos luchaban por mantener el avión en el aire, pero no se encontró falla en la capacitación de los pilotos, los que intentaron en más de 20 ocasiones recobrar el control de la aeronave, respondiendo a la alarma de desplome, al tiempo que buscaron infructuosamente durante 4 minutos en el Manual de Referencia Rápida del avión, sin encontrar cómo solucionar la falla, confundiéndose más hasta ocurrir el accidente.

En resumen, el dictamen describe un catálogo de fallas, desde una mala comunicación hasta un mal diseño e inadecuadas habilidades de vuelo de los pilotos, pero los señalamientos más fuertes son contra Boeing y la Administración de Aviación Federal (FAA por sus siglas en inglés), que permitieron que el sistema se diseñara y certificara de manera inadecuada y no lo cambiaron después de este accidente, lo que provocó que se mantuvieran latentes las condiciones para otro desastre pocos meses después, el de Ethiopian Airlines, tras el que aerolíneas y reguladores de todo el mundo pusieron en tierra la flota de aviones Boeing 737 MAX.

Este informe confirma la relación de esta tragedia con las fallas de Boeing y de las autoridades aeronáuticas estadounidenses (FAA), en el desarrollo y certificación del MCAS para el 737 MAX, que ya tienen sumida a la compañía en una severa crisis, con más de 390 aviones MAX que permanecen en tierra desde hace casi 8 meses, sin que aún se encuentre una solución definitiva al problema técnico.

Sobre el dictamen The Boeing Company emitió un comunicado, firmado por su presidente y CEO, Dennis Muilenburg, en el que se elogia al Comité Nacional de Seguridad del Transporte de Indonesia (KNKT) por sus amplios esfuerzos y señala: "En nombre de todos en Boeing, quiero transmitir nuestras más sinceras condolencias a las familias y seres queridos de quienes perdieron la vida en estos accidentes. Lloramos con Lion Air y nos gustaría expresar nuestras más sinceras condolencias. Estos trágicos eventos nos han afectado profundamente a todos y siempre recordaremos lo que sucedió. Estamos abordando las recomendaciones de seguridad del KNKT y tomando medidas para mejorar la seguridad del 737 MAX para evitar que las condiciones de control de vuelo que ocurrieron en este accidente vuelvan a ocurrir. La seguridad es un valor duradero para todos en Boeing y la seguridad de los pasajeros, nuestros clientes y las tripulaciones a bordo de nuestros aviones es siempre nuestra principal prioridad. Valoramos nuestra ya larga relación de negocios con Lion Air y esperamos continuar trabajando juntos en el futuro".

Las conclusiones de este informe, de 353 páginas, podrían implicar consecuencias muy graves para Boeing, pues se trata de un documento oficial que contribuye a reforzar la hipótesis de que la mayor parte de la responsabilidad recae sobre el fabricante de aeronaves.

 

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