América Vuela
Noviembre 13 ,2019

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Por Héctor Dávila

La aviación vive el inicio de una escasez de pilotos inédita y los análisis arrojan que el número de pilotos comerciales, estimado actualmente en unos 300 mil, al menos se duplicará en los próximos 20 años. Boeing estima que para el 2035 se necesitarán 700 mil pilotos de aerolínea, mientras que los cálculos de Airbus son de 500 mil, además de 90 mil para la aviación ejecutiva. En México, donde actualmente las aerolíneas emplean 4,500 pilotos, se pronostica que se contratarán más de 6 mil en los próximos 15 años.
 
Todo esto gracias al espectacular crecimiento del transporte aéreo, que en nuestro país ha sido de hasta 14% anual durante el último lustro. Simplemente en este año Volaris lleva 21% de aumento en pasajeros, Viva Aerobus subió 19% y hasta Interjet incrementó 7%.

Sin embargo, tal crecimiento implica el reto de conseguir los pilotos necesarios con la preparación suficiente para garantizar la seguridad, lo que puede ser un problema por la poca experiencia de las nuevas generaciones de aviadores, incluso muchos expertos consideran que será más crítico conseguir los pilotos debidamente cualificados, que en número suficiente; y hasta la Fuerza Aérea de Estados Unidos ya manifestó su preocupación, porque ya no consigue gente suficiente para cubrir sus necesidades, cuando antes se daba el lujo de rechazar a la mayoría de los aspirantes a pilotos de combate.

Esta crisis parece que se está adelantando en México y es común tener noticias de que entre las aerolíneas "se roban" al personal con experiencia, además que los más expertos son buscados por aerolíneas árabes y asiáticas atrayéndolos con altos sueldos, e incluso hay casos como el de Aeroméxico, en que las generaciones más jóvenes presionan en el sindicato para que los más experimentados se jubilen a los 60 años (los que podrían seguir volando cinco años más), para poder ascender más rápido y abriendo más plazas nuevas, produciendo una situación que en muchos casos no deja más opción que contratar pilotos con los mínimos requisitos legales, los que en nuestro país son muy pobres.

Mientras que en Estados Unidos un piloto comercial para entrar a trabajar a una aerolínea debe tener un mínimo de 1,500 horas de vuelo y no menos de 23 años de edad, las aerolíneas mexicanas los pueden contratar de 18 años con solo 180 horas, lo que es mucha diferencia.

Los jóvenes son muy afines a la aviación y pueden adquirir muy rápido los conocimientos y habilidades necesarios para dominar las aeronaves, pero obviamente carecen de la experiencia que forja el criterio que es indispensable para volar con seguridad. La aviación tradicionalmente se desarrollaba en un esquema donde los pilotos adquirían experiencia en la aviación privada, agrícola, gubernamental y ejecutiva, antes de llegar a las aerolíneas comerciales, pero ese importante equilibrio parece que ya se rompió en México.

Las autoridades aeronáuticas de Estados Unidos previeron esta situación y para garantizar que los pilotos tuvieran la experiencia necesaria al mando de un avión comercial, en 2013 la Federal Aviation Administration (FAA) puso en vigor "la regla de las 1,500 horas", por la que para ser Primer Oficial (copiloto) de un avión comercial en servicio público es requisito contar con ese mínimo de horas de vuelo y ser mayor de 23 años. La regla se puede flexibilizar a mil horas si el piloto cuenta con un título a nivel licenciatura, o a 750 horas si es ex militar.

Las autoridades norteamericanas consideran que cuatro años de estudios universitarios contribuyen a "madurar" el criterio de un piloto y es buen filtro para mejorar su responsabilidad, por lo que toman esa experiencia como equiparable a 500 horas de vuelo, mientras que haber sido parte de la Fuerza Aérea o la Armada se toma también como aval de capacidad y criterio. Mientras tanto de este lado de la frontera los requisitos en horas que se piden para entrar a una aerolínea, como ya mencioné, son ocho veces menos y es habitual que los contraten así.

Lamentablemente la inmadurez y poca experiencia de algunos de los nuevos pilotos mexicanos se han relacionado con una larga lista de incidentes y accidentes muy preocupantes en el último par de años, desde casos absurdos como apagar deliberadamente un motor en pleno vuelo con pasajeros, fanfarronear con aviones, aterrizar en el aeropuerto equivocado, parrandear escandalosamente en las pernoctas o tomarse "selfies" durante el aterrizaje; hasta los trágicos accidentes de Cuba y Durango, este último en que los pilotos se cambiaron de lugar permitiendo a uno no capacitado y sin autorización fungir como copiloto durante un despegue con clima adverso. En contraste, en Estados Unidos presumen un récord prácticamente perfecto de seguridad en aerolíneas.

Solucionar este problema es una de las tareas que caerán en manos de la nueva Agencia Federal de Aviación Civil, la que deberá tomarlo muy en serio, para garantizar que las aerolíneas mexicanas apliquen los filtros necesarios para que los nuevos pilotos estén a la altura de la responsabilidad que tiene esa demandante profesión.

 

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