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Con la opinión de Héctor Dávila

La última vez que toqué el tema en mi nota "Emirates y Aeroméxico en Guerra", cuando la línea árabe se regodeaba por el "derechazo" colocado a la mexicana al asegurar los codiciados slots en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), imprescindibles para explotar su anhelada y muy polémica ruta a Barcelona, concluí recordando que la pelea continuaría y que aunque pareciera que Emirates se iba saliendo con la suya, no se olvidara nuestro refrán popular "del plato a la boca se cae la sopa", y había que esperar el siguiente "round".

Bueno, pues Aeroméxico se lanzó furiosa en este nuevo encuentro para conectar el "uno dos" que dejó en la lona a la emiratí con el amparo que logró para detener la operación del disputado vuelo, que ya se vendía para el próximo 9 de diciembre.

Era obvio que tanto los encolerizados funcionarios de la línea del "Caballero Águila", como los furibundos integrantes de su sindicato de pilotos (ASPA), no se iban a ir con su golpe y sabían perfectamente que el 9 de octubre Emirates Airlines anunciaría con bombos y platillos lo que creía su triunfo, comenzando la comercialización del vuelo, y que después sería dificilísimo parar su ímpetu, por lo que se propusieron un esfuerzo máximo para lograr torpedearle el barco y arruinarle la fiesta a su rival, pues la bronca ya era personal después de las escandalosas cartitas públicas entre ellas diciéndose "de cosas", con declaraciones tan fuertes como acusarse de mentir y hacer trampa.

ASPA se enfocó en acudir a los legisladores, y con el apoyo de una senadora de Morena, Blanca Estela Piña Gudiño, logró este 8 de octubre impulsar y aprobar un punto de acuerdo en Sesión Ordinaria del Senado, por el cual se exhorta a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) a detener la autorización para operar la ruta Barcelona-México a Emirates, y a la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) para que junto con la Comisión de Relaciones Exteriores, revise los convenios bilaterales en materia aeronáutica.

Si bien este paso que lograron sudando la gota gorda es de momento a nivel de exhorto y no necesariamente significa detener los planes de Emirates, por otro lado los abogados de Aerovías de México acomodaron un muy doloroso "uppercut"  a su contrincante, al lograr que la jueza del Tercer Distrito del Centro Auxiliar de la Primera Región, especializada en Materia de Extinción de Dominio de la Ciudad de México, admitiera el amparo contra la legalidad del Acuerdo de Entendimiento en servicios aéreos entre el Gobierno mexicano y el de los Emiratos Árabes Unidos, con el que se debe detener cualquier acto derivado de este Convenio, firmado por el gobierno de Enrique Peña Nieto el 10 de octubre de 2012, y que es la base para que Emirates llegue a México.

El principal argumento de Aeroméxico para lograr la admisión del amparo es que aseguran que los funcionarios que firmaron el acuerdo no tenían facultades para hacerlo, y por tanto no tendría validez. Pero Emirates se preparó muy bien para el encuentro y dispone también de muy buenos abogados, así que creo que todavía faltan un par de buenos "rounds" para resolver en definitiva quién se llevará la pelea, y de aquí al 9 de diciembre hay tiempo suficiente para llevarnos otra sorpresa...

Más allá de discutir estérilmente a quién le asiste la razón en este conflicto, pues muchos ven con muy buenos ojos la llegada de Emirates y otros, quizá los menos, piensan que el modelo de negocios de la aerolínea con base en Dubái es una seria amenaza para las fuentes de trabajo mexicanas, los últimos acontecimientos nos obligan a importantes reflexiones.

Bien o mal hecho el mentado acuerdo, ¿queremos que México sea visto como un país que no honra los convenios internacionales que firma? ¿Ese es el mensaje que realmente nos conviene mandar al mundo? Sobre todo con la imagen que ya nos hemos cargado con la cancelación del aeropuerto de Texcoco, y en un entorno global en que hasta el duro de pelar de Donal Trump llegó a buenos términos con los poderosos e influyentes emiratíes, poniéndoles condiciones si, pero dejándolos volar aunque existían las mismas razones para impedírselos que las que se están esgrimiendo en México.

Las reacciones de los Emiratos Árabes están por desatarse, de entrada apelarán la decisión de la juez que otorgó el amparo y cuentan con todo el apoyo de la SCT. Por otro lado, no sería cosa menor para el gobierno mexicano negar los derechos derivados de acuerdos bilaterales, y si de verdad los funcionarios que firmaron dichos documentos no tenían facultades para ello, aún mayor será la vergüenza en que quedaría nuestro país y peor su credibilidad.

Obviamente es muy respetable que los que se oponen al vuelo de Emirates ejerzan su innegable derecho a recurrir a todas las opciones legales a su alcance para defender sus intereses, pero el amparo promovido por Aeroméxico es una acción sin precedentes que provocará una reacción en cadena en muchos frentes, y habrá que ver cómo el gobierno mexicano resuelve el incómodo problema diplomático que pudiera surgir. Además, pienso que ASPA sufrirá a la larga una pérdida política por apoyar a una empresa que parece preferir cerrar un mercado, en vez de invertir para ser más competitiva, lo que más allá de apenas proteger empleos los incrementaría.

Por supuesto ante el análisis salta a la vista la belicosidad de Aeroméxico y nos preguntamos porqué no fue así de agresiva hace un año o más atrás, cuando recién se firmaron los Convenios; ¿acaso entonces necesitaba más el apoyo del gobierno, por ejemplo para minimizar el impacto de su accidente de Durango, y por tanto no podía hacer mucho ruido a la sombra de esa desgracia? ¿Está ahora más distanciada con la nueva administración federal?  De ser así ¿le conviene realmente a una aerolínea y sus sindicatos causarle tantos dolores de cabeza a los funcionarios de la SCT? ¿Es de verdad tan grave el peligro que ven en Emirates que no creen poderla vencer compitiendo en el aire?

Tampoco hay que olvidar que localmente también se "cuecen habas" y ya es bien conocido que otras aerolíneas, especialmente Interjet, acusan a Aeroméxico de realizar prácticas desleales contra ellas, "ardida" porque le están quitando pasajeros a gran velocidad. Es revelador que Aeroméxico lleva acumulada una penosa disminución de más del 7% en el total de pasajeros transportados este año, en contraste con las otras aerolíneas nacionales, que viven crecimientos espectaculares en este rubro: Volaris va a la cabeza con 21% de aumento, Viva Aerobus subió 19% y hasta la sufrida Interjet incrementó 7% el número de pasajeros transportados. ¿Será por esto que Aeroméxico defiende con tanto tesón el único nicho que parece que le va quedando: el de las rutas a Europa?

Ya he dicho que peco de tener mucha imaginación, y me pregunto si no estaremos ante el inicio de una cruenta guerra en la aviación comercial mexicana, con la injerencia de empresas extranjeras enmuinadas por las sancadillas a sus planes, autoridades frustradas por las oleadas de amparos, aerolíneas jugándose sucio arrebatándose al personal calificado y otros muchos ingredientes muy explosivos. ¿De verdad esto conviene a la aviación Mexicana? ¿Podrá alguien organizar el crecimiento y ordenar la competencia?

Regresando al ring, ya se vio que Emirates no piensa tira la toalla y se va a aventar el siguiente asalto, por lo que el ejercicio que veremos será harto interesante, pues tratar de derribar un pilar de la estatura del erigido por un acuerdo internacional es una cosa muy seria, con fuertes complicaciones aún por manifestarse. Claro que para los que se han propuesto cerrarle la puerta a Emirates los últimos acontecimientos son una gran victoria del Estado de Derecho y la legalidad, y puede que así sea, pero en México todo pleito legal es como jugar a la ruleta rusa...

Saludos

Héctor Dávila

 

EmiAmxTail

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