INICIA
EL SEGUNDO
SIGLO DE LA AVIACION
Un análisis de la aportación de los
hermanos Wright y otros pioneros, a la conquista del
aire y de lo que la aviación nos promete para
el futuro, a sus 100 años de edad.
por
Héctor Dávila Cornejo
Publicado:
Febrero - Marzo 2004
Fuente: América Vuela - Número 92.

Una muestra gráfica que ilustra el tiempo y
el desarrollo aéreo.
Sobre estas líneas, el Flyer de los hermanos
Wright, representa el pasado; en la central, un icono
de la aviación ejecutiva, el Bombardier Learjet
31A es el presente y en corte esquemático,
la plataforma de reconocimiento sin tripulación
Northrop Grumman Global Hawk nos ilustra sobre el
futuro de la aviación militar.
El uniforme y desencantado ¡¡ooohhh...!!
que siguió al instante en que la minuciosa
réplica, casi clon, del superfamoso Flyer I,
aclamado como el primer avión verdadero (o
aparato volador motorizado y controlable más
pesado que el aire, como gustan de llamarlo los expertos),
en la misma fecha y lugar que su célebre original
una centuria antes, en vez de alzarse majestuoso por
los aires, apenas se tropezó desgarbadamente
para quedar, inmóvil, en la arena, transmitió
la sorpresa y la desilusión mejor que cualquier
comentario editorial.
Boeing
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El
9 de abril de 1967 despegó del aeropuerto Paine
Field, en Everett, Washington, el prototipo del Boeing
737-100. El modelo fue planeado como complemento de
corto alcance del 707 y 727, pero por sus variantes
más refinadas y de mayores capacidades seconvirtió
en el jet comercial de mayor venta en el mundo.
Pareciera que el irrepetible primer vuelo de los Wright,
tan esquivo, encierra secretos que, entrelíneas,
nos dicen que hoy más que nunca es imposible
aceptar que el avión se debe, como se nos ha
repetido tanto, exclusivamente al genio de los archifamosos
hermanos norteamericanos. Simplemente analizando las
fotos, principal documento probatorio de aquel suceso
histórico, se aprecia que los célebres
hermanos sabían, por las innumerables pruebas
que hicieron con sus planeadores previos, que el ingenio
motorizado tendía a desplomarse del lado derecho
en el frágil y decisivo momento en que el aire
comenzaba tímidamente a generar el flujo suficiente
para producir la sustentación; por eso Wilbur
corría atento junto al aparato tripulado por
Orville, pendiente para ayudarlo sosteniendo el extremo
del ala durante el delicado proceso y soltándolo
una vez que la velocidad era suficiente para el vuelo
controlado, como se intuye en la célebre instantánea.
J.
Cornish
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Cien
años después, al intentar recrear el
suceso, un tanto por el agua que pudiera haber absorbido
la tela sin barniz de las superficies del Flyer ese
lluvioso 17 de diciembre (la humedad y el frío
teóricamente son más favorables para
el motor y la sustentación), otro tanto por
la falta de fuerza del azaroso e impredecible viento
y un buen tanto por la falta de la mano ayudando en
esos decisivos segundos entre vuelo y desplome, miles
de personas nos dimos cuenta de que, sin duda, el
primer avión del mundo no era capaz, al menos
tomando como muestra la supuesta exactitud de la réplica,
de garantizar un vuelo en cada intento, es por eso
que durante muchos años el mundo entero se
negó a creer que los Wright habían volado
e incluso varios reclamaron haber volado o podido
volar antes, razón por la que muchos expertos
coinciden en que el vuelo del 17 de diciembre de 1903
(de hecho fueron tres vuelos), sirvió para
comprobar los defectos del Flyer I, que quedó
dañado y no fue reparado nunca, e incorporar
las mejoras en un nuevo Flyer II, incluso ayudado
por el impulso de una catapulta, para volar satisfactoriamente
y poder completar un viraje de 360 grados y finalmente
obtener un avión realmente práctico,
el Flyer III, hasta junio de 1905. De hecho el mundo
no se interesó en reconocer a los hermanos
Wright sino hasta que en 1908 hicieron sus famosas
exhibiciones en Europa, con un aparato que se beneficiaba
de más de cuatro años de mejoras a partir
del Flyer original.
J. Cornish

Secuencia tomada en las dunas de Kitty Hawk por Jorge
Cornish, durante elfallido intento de repetir, cien
años después, el famoso vuelo del 17
de diciembre de 1903, de los hermanos Wright.
No es objeto de este artículo traer desprestigio
a la memoria de los Wright, sino señalar que,
simultáneamente, el avión florecía
por el mundo y que incluso en los Estados Unidos,
el trabajo de los célebres hermanos avecindados
en Dayton, entorpeció el desarrollo del invento
que ellos mismos proclamaban de su autoría.
El
Bell UH-1 Huey y sus descendientes directos, los modelos
212 y 412 comparten la silueta característica
del primer helicóptero que acuñó
el término “masivo”, tanto en su
producción como en su utilización en
las fuerzas armadas de todo el mundo. Este modelo,
más que cualquier otro, probó al mundo
las capacidades inigualables del ala rotativa tanto
en el frente de batalla como en el ámbito civil.
El carismático y adinerado Alberto Santos-Dumont
voló su famoso 14 bis el 12 de noviembre de
1906, un avión que fue fundamental para el
desarrollo de los primeros modelos exitosos del Viejo
Mundo, como los Voisin, Farman y Avro, así
como las firmas de motores francesas e italianas produjeron
los primeros motores aéreos realmente útiles,
mas para dejar patente el talento de Santos-Dumont
no hay que perder de vista que antes de inventar (sin
tener acceso a los descubrimientos de los Wright)
su propio avión, ya había dominado con
éxito el vuelo de globos y dirigibles, para
terminar creando el primer avión “popular”
de la historia, el pequeño Demoiselle, cuyo
diseño es tan bueno hoy como entonces, pues
tiene todas las características del avión
ultraligero personal actual. Es decir, acumular la
experiencia que llevó a Santos-Dumont a crear
un avión práctico y factible de ser
fabricado por encargo para terceros (el Demoiselle),
fue tanta como la que llevó a los Wright hasta
sus aviones modelos A y B, por tanto lo más
justo sería declarar entre ellos nada menos
que un empate.
Lockheed-Martin
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Dos
productos de Lockheed que han hecho historia en el
transporte aéreo militar, arriba el gran C-5
Galaxy, de proporciones gigantescas (sólo superado
por los Antonov 124 y 225), forma parte indispensable
de la capacidad móvil del ejército más
poderoso del globo. Abajo, de pro porciones más
modestas, vemos el C-130 Hercules, el transporte militar
más exitoso y utilizado del mundo.
Lockheed-Martin
 |
Además
no se puede poner a un lado la creatividad mundial
que en materia de aviación se desató
tras los primeros vuelos, ya que Paul Cornu logró
el primer vuelo de un helicóptero el 13 de
noviembre de 1907 y para 1909 los diseños de
los Wright quedaban totalmente obsoletos cuando Louis
Blériot definió el concepto de avión
más exitoso de antes de la Primera Guerra Mundial
y cuya apariencia aún hoy es la más
asociada con el aeroplano funcional (motor al frente,
tren de aterrizaje con ruedas, monoplano con empenaje
en la cola y piloto sentado tras el motor) mientras
que Robert Esnault-Peltier desarrolló el sistema
de control universal de bastón y pedales con
alerones, timón de dirección y de profundidad
con el que se manejan casi todos los aviones que han
volado en estos cien años.
Entre tanto, los Wright enfurecieron cuando Glenn
Hammond Curtiss fundó el 30 de noviembre de
1907 la primera compañía en EU consagrada
a la producción de aviones, y dedicaron enconados
esfuerzos a obtener regalías de todo el que
quisiera volar, tanto que se hizo popular el chiste
de que si uno saltaba moviendo los brazos, corría
el riesgo de ser demandado por violar las patentes
de los Wright. Resulta patético e irónico
descubrir que, tras la prematura muerte de Wilbur
en 1912, Orville prácticamente no volvió
a volar, ni siquiera como pasajero, se deshizo de
sus intereses en el negocio de la aviación
en 1915 y se concentró por completo a obtener
el reconocimiento del Instituto Smithsoniano sobre
quién realizó el tan traído y
llevado primer vuelo (el Smithsoniano se alió
con Curtiss en un principio para comprobar, de forma
ciertamente maliciosa y fraudulenta, que el aparato
Aerodrome, de su ex secretario Samuel P. Langley,
destruido en su intento de volar, el 8 de enero de
1903, era una aeronave satisfactoria y por tanto le
quitaba a los Wright la paternidad del invento)
Boeing
 |
El
elegante North American P-51 Mostang fue uno de los
principales cazas aliados de la Segunda Guerra Mundial
, fue tal su efectividad que permaneció en
elservicio activo mucho después que la mayoria
de los aparatos contemporáneos de su categoría,
incluso llego a participar en la guerra de corea
Por su parte Curtiss, pese a lidiar con una guerra
de litigios que los Wright desataron contra todo aquel
que osara intentar volar sin pagarles tributo, logró
acreditarse más de 500 inventos que favorecieron
el desarrollo del avión, como los alerones
(de los que recibió la patente), el hidroavión,
el tren de aterrizaje de triciclo, la cabina cerrada,
el tren retráctil y el aerofreno. También
produjo el milagro del primer avión realmente
exitoso de América de la Primera Guerra Mundial,
el legendario Curtiss Jenny; creó el primer
motor aeronáutico respetable en el continente,
el Curtiss D-12 y su hidro Curtiss CN-4 fue el primer
aeroplano en cruzar el Atlántico el 27 de mayo
de 1919 (sí, ocho años antes que Lindbergh)
y vio finalmente su apellido antes que el de Wilbur
y Orville cuando su empresa se fusionó con
la de ellos al crearse la firma Curtiss-Wright en
1929.
Boeing
El venerable Douglas DC-3 / C-47 revolucionó
el transporte aéreo de pasajeros, se estima
que en el año de 1939 el 90% de los pasajeros
civiles se transportaron en este modelo, después
fue un eslabón clave en el transporte militar
durante la Segunda Guerra Mundial. Actualmente se
utiliza todavia como carguero, en países en
vías de desarrollo.
Orville, quien murió en 1948, nunca perdonó
a Curtiss y no contestó las numerosas cartas
que éste le envió con el fin de dar
por terminada la legendaria rivalidad que tanto desgaste
causó a ambos y que, como se ha comprobado,
fue estéril e inútil pero muy dañina
para la industria aeronáutica de los Estados
Unidos.
En retrospectiva, aun cuando el gobierno norteamericano
tuvo que ordenar el “cese al fuego” entre
los Wright y Curtiss (o quien se atreviera a intentar
crear una máquina voladora) para no detener
más el desarrollo aeronáutico, desalentado
por las demandas, queda claro que a los hermanos Wilbur
y Orville se les pasó rápido la “fiebre”
del vuelo y la tentación de hacer una gran
fortuna los cegó, mientras que su archirrival,
Glenn H. Curtiss, al mismo tiempo, impulsó
y desarrolló en mucho mayor medida el uso del
avión en su país.
Boeing

El término Jumbo despegó para la aviación
junto con el majestuoso Boeing 747 en 1969, en aquellos
días se requería de una tripulación
de tres personas para vigilar casi mil carátulas,
interruptores e indicadores; hoy los sistemas son
muy distintos, sólo dos pilotos en la cabina
de cristal manejan con toda eficiencia este tetramotor,
pero el espíritu que le dio alas al proyecto
permanece inalterado.
Al pueblo norteamericano le gusta crear héroes
e idolatrarlos, así como usar su gran poder
publicitario para hacer creer al mundo (y autoconvencerse,
por supuesto) de que son poseedores de la verdad.
Por eso es que la leyenda de los Wright es alimentada
por un esfuerzo publicitario inmenso que nos hace
olvidar por momentos que el avión no es un
invento exclusivo ni atribuible a un solo individuo,
grupo o país, sino un auténtico desarrollo
universal. En lugar de aceptar que los Wright son
los creadores del avión, sería mejor
darles el crédito de haber completado un rompecabezas
al que pusieron la última pieza, mientras que
otros armaron las primeras, lo que quizá fue
más difícil, ejemplo de ello fue Clément
Ader, que en 1890 inventó el término
avión, acrónimo que en francés
significa: Aparato volador imitador de las aves naturales
(Appareil Volant Imitant les Oisaux Naturels). Los
Wright pueden ser un símbolo legítimo
del espíritu de los pioneros del vuelo, tanto
como todos aquellos que “volaron” o intentaron
volar antes, con el poder de máquinas o con
el del estudio y la investigación, como prácticos
o como teóricos, como Gustave Whitehead, Richard
Pearse, Alexander Mozhaiski, George Cayley, Samuel
P. Langley y Otto Lilienthal; o como los primeros
en conquistar el cielo con sus aparatos motorizados,
como los polémicos hermanos Wright, el energético
Curtiss y los no menos importantes y famosos Santos-Dumont,
Voisin, Blériot, Deperdussin, Fokker y Farman.
Northrop
Grumman
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La
aeronave más sofisticada y costosa de la historia
aeronáutica es el bombardero estratégico
Northrop Grumman B-2, sus características furtivas
y su capacidad de ataque nuclear o convencional en
cualquier parte del globo son sus características
más destacables, pero a la vez siniestras.
El culto a los Wright en este primer centenario del
invento del avión no debe malinterpretarse:
la referencia a ellos es un símbolo que representa
a todos los pioneros y cuando nos referimos al Flyer
o a la mágica fecha del 17 de diciembre, es
en nombre de todas las máquinas voladoras y
de todos los intentos, exitosos o no, famosos o no,
que contribuyeron cada cual con su imprescindible
parte a la conquista del vuelo.
La necesidad de poner un nombre y un rostro detrás
de los grandes logros de la aviación se hace
obvia con la principal diferencia entre la era de
los pioneros y la actualidad en la concepción
de un avión: en aquel entonces bastaban los
recursos y capacidades artesanales de dos a seis personas
de clase media para diseñar, construir y volar
un avión avanzado en un par de años
e iniciar una producción, mientras que ahora
se requiere de una fría corporación
de 3,000 empleados con presupuesto de miles de millones
de dólares para desarrollar y producir, a lo
largo de más de 15 años, un avión
en la cúspide de la tecnología, como
lo demuestra el ejemplo del Joint Strike Fighter F-35,
que dicho sea de paso, quizá sea el último
avión militar multipropósito tripulado.
Lockheed-Martin

Concebido para sustituir nueve tipos diferentes de
aeronaves militares actuales, el Joint Strike Fighter
será seguramente el último caza ligero
tripulado que se desarrolle.
Reseñar los diseños de aeronaves más
influyentes del siglo no es tarea sencilla, pues un
cálculo conservador muestra que en estos primeros
100 años de aviación han sido diseñados,
construidos y volados más de 7,000 tipos diferentes
de aeronaves (sin mencionar los aparatos de construcción
“casera” ni cientos de modelos de los
llamados ultraligeros), de los que a su vez se derivan
muchos subtipos y variantes de producción,
incluyendo muchos modelos que han sido fabricados
por miles, como el famoso caza Messerschmitt Bf 109
de la Segunda Guerra Mundial, del que se dice se construyeron
más de 35,000 copias.
Sin embargo sí se puede, en honor a la justicia,
hacer referencia de algunos diseños sumamente
notables, aunque hago la aclaración de que
los modelos que menciono a continuación como
los más representativos de la historia, son
en función de mi muy particular punto de vista
y enumero los menos posibles (sin incluir los de competición
o experimentales), pero cada lector tendrá,
por supuesto, sus favoritos.
Lockheed-Martin
 |
El
caza polivariante General Dinamics F-16E/F (ahora
Lockheed Martin) aportó a la aviación
militar numerosos avances, esto junto con su gran
popularidad, garantizó su entrada a la lista
de los aviones más importantes del siglo, por
ejemplo fue el primer avión de combate de producción
masiva, con diseño intrínsecamente inestable,
el control recae en su sistema de control digital
fly–by–wire.
En los albores de la aviación, sin duda el
modelo más influyente fue el legendario monoplano
Blériot XI, que dio a los primeros aviadores
del mundo la capacidad de explorar las artes del vuelo
de una manera uniforme y bastante segura e inspiró
la creación de aviones que fueron básicos
para lograr un sorprendente avance en la captura de
mayor velocidad, como los monoplanos Deperdussin,
Morane-Saulnier Tipo N y Fokker E.I, que al iniciar
la Primera Guerra Mundial en 1914, eran modelos al
frente del camino, aunque curiosamente el monoplano
perdió terreno ante los multialas, siendo durante
esta Gran Guerra el avión más emblemático
el mítico triplano Fokker Dr.I, como el que
el barón Manfred von Richthofen usaba pintado
de escarlata para aterrorizar a los pilotos británicos
y franceses.
Siendo populares los biplanos al terminar la contienda,
la aviación civil pasó de circo y aventura
a actividad organizada teniendo como figura de proporciones
épicas al joven Charles Lindbergh, cuyo Ryan
“Espíritu de San Luis” influyó
tanto a la aviación aquel verano de 1927 que
su figura plateada de ala alta abrió paso de
nuevo a la era de los monoplanos, entre los que destacaron
los Lockheed Vega, Stinson, Bellanca y Travel Air
que popularizaron el transporte aéreo, sin
que podamos omitir por supuesto al “Ganso de
Hojalata”, el trimotor Ford, que permitió
hacer rentable el transporte público de pasajeros,
pero el avión que lo hizo posible, quizá
el más famoso del mundo, fue el maravilloso
Douglas DC-3 (o C-47, o Dakota, o Gooney Bird o como
quiera llamársele de entre los muchos nombres
que recibió), que introdujo a las masas el
viaje por aire tanto civil como militar y del que
se construyeron más de 10,000 ejemplares antes
del fin de la Segunda Guerra Mundial.
Cessna.
 |
La
serie de monomotores de ala alta de Cessna, se ha
convertido en el icono del avión ligero personal,
su silueta reconocible prácticamente dentro
y fuera del gremio aeronáutico, ha permitido
a una mayor cantidad de personas aventurarse por los
cielos en su propia aeronave.
Un tipo de avión muy peculiar e importante
del periodo de entre guerras fue aquel capaz de despegar
del agua y amarizar: hidroavión, anfibio o
bote volador, como los grandes “Clipper”
que conectaron las extensas regiones del Pacífico
y realizaron los primeros vuelos comerciales cruzando
el Atlántico, aunque el hidroavión más
destacado de todos los tiempos, de hecho un anfibio,
es el famoso Consolidated Catalina.
La Segunda Guerra Mundial encumbró el uso de
la aviación militar y nació uno de los
más bellos, famosos y representativos aviones
de caza: el Spitfire de la Real Fuerza Aérea
de Inglaterra, como nacieron también aviones
legendarios de los que aún se habla apasionadamente:
el ágil Cero japonés, el temible Stuka
alemán, el eficaz P-51 Mustang estadounidense
o los entrenadores Stearman y T-6 en los que miles
de pilotos, aun muchos años después
de la contienda, aprendieron a volar.
Pero fueron los grandes bombarderos multimotores,
entre los que destaca la “Fortaleza Volante”
B-17, con sus terribles cargas de muerte, los que
contrastaron cruelmente con el glamour de los aviones
de caza, llevando la guerra a dimensiones inimaginables
de destrucción, cuya tenebrosa cúspide
llegó como la negra y gris columna radioactiva
que en forma de hongo se erigió sobre Hiroshima
y Nagasaki tras el paso de los superbombarderos con
cabina presurizada Boeing B-29, para poner fin a la
guerra en 1945.
Pero la guerra global trajo también para la
aviación quizá su más importante
avance, una nueva forma de impulso, el motor a reacción,
o jet como popularmente se le llama. El Messerschmitt
Me 262 fue el mejor exponente del jet en ese momento
y sus alas flechadas fueron característica
imprescindible, aparte de la revolucionaria planta
motriz, de los siguientes diseños que se disputarían
los cielos representando el nuevo orden mundial: por
el bloque comunista el MiG-15 y por el capitalismo
occidental el F-86 Sabre.
La guerra también impulsó un nuevo tipo
de vuelo, lento pero sorprendente, con la habilidad
de despegar y aterrizar verticalmente de cualquier
parte y detenerse plácidamente en el aire como
lo haría un coleóptero, representando
la oportunidad de un sinfín de aplicaciones
prácticas; hablamos por supuesto del florecimiento
del helicóptero, que el mundo conoció,
pese a que se atribuye su creación definitiva
al genio de Igor Sikorsky, gracias al Bell 47 de apariencia
de libélula, aunque el modelo que sin duda
permitió la consumación de todas las
aplicaciones militares y civiles del ingenio de ala
giratoria fue el Bell Huey 205/UH-1 y sus derivados.
Northrop-Grumman

En el futuro inmediato veremos una explosión
de robots voladores de todos tipos, como este helicóptero
de reconocimiento desarrollado por Northrop Grumman,
los cuales no sólo evitan a los pilotos humanos
el riesgo del vuelo sino que también son más
económicos de operar.
Aunque el Piper Cub (cuya imagen siempre pintada de
amarillo es evocadora) llevó mejor que ningún
otro avión cerca del hombre común la
experiencia de pilotear antes de la segunda guerra,
el avión personal más popular y con
mayor influencia en la historia ha sido el Cessna
172, del que se han producido más de 45,000
ejemplares, siendo el avión más abundante
del mundo y que junto con sus “hermanos”
hacia abajo (Cessna 140, 150/152, 170) y hacia arriba
(180, 182, 206 y 210) forman la familia de aeroplanos
que han permitido a la mayor cantidad de personas
en el mundo, disfrutar la experiencia de pilotear,
de manera, por si fuera poco, económica y segura,
aunque merece mención el avión ligero
que ha estado más tiempo en producción,
desde 1947 y hasta la fecha, el Beech Bonanza.
Pero volviendo al transporte de pasajeros y carga,
la llegada del jet permitió alcances sorprendentes,
los cuales se inician con el gran esfuerzo para crear
el primer jet comercial civil, el Comet británico,
hasta llegar al más fabricado y diseminado
de todos, el Boeing 737, siendo los modelos más
notables el Jumbo Jet Boeing 747, que llevó
el término “masivo” al transporte
aéreo en cantidad de pasajeros, toneladas de
carga y kilómetros recorridos mejor que ningún
otro avión, y el que quizá es el avión
más bello y famoso de todos los aviones a reacción:
el Concorde, que llevó el término “supersónico”
a la aviación comercial. El 747 con su tamaño
y el Concorde con su velocidad, son representantes
majestuosos de la historia del transporte aéreo
comercial, pero en el terreno de la aviación
militar los conceptos de tamaño y velocidad
son verdaderamente extremos. Si bien los impresionantes
Antonov 124 y Lockheed C-5 Galaxy se cuentan como
los dos aviones de producción en serie más
grandes de todos los tiempos, es el Lockheed Hercules
el transporte modelo en la historia reciente de la
aviación militar, de hecho es el avión
de transporte militar más usado del mundo.
Pero son los ejemplares de combate, afilados y muy
pero muy veloces, los que atrapan más que ningún
otro avión la imaginación popular y
los que aglutinan siempre la más avanzada tecnología,
desde la familia Mirage de cazas de ala delta o la
rusa MiG, pasando por el mítico F-4 Phantom
II hasta el exitoso y popular “jet eléctrico”
moderno, el mortífero F-16, llegamos a un avión
sumamente famoso por su tecnología futurista
y de innegable influencia en el diseño de aviones
militares: el “jet negro” F-117 Nighthawk,
furtivo evasor del radar, cuyas habilidades son el
patrón para cortar a los nuevos aviones que
vendrán ¡o que ya están aquí!,
como el B-2 Spirit, el F-22 Raptor y el F/A-35.
Lockheed-Martin
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Rápido,
poderoso, ágil, furtivo son calificativos del
nuevo caza de dominación aérea de Lockheed
Martin – Boeing F-22 Raptor. Difícilmente
volará un modelo capaz de oponérsele,
en las próximas tres o cuatro décadas.
Pero no toda la tecnología aeronáutica
de vanguardia se ha reservado para la guerra o las
aerolíneas, también el avión
se ha desarrollado como una herramienta fundamental
al servicio de las corporaciones industriales/financieras
y hombres de negocios, donde una pujante industria
ofrece toda una fascinante gama de sofisticados aviones
y helicópteros ejecutivos. En este rubro la
familia Learjet se cuece aparte, no porque los Falcon,
Gulfstream y Citation carezcan de virtudes maravillosas,
sino porque simplemente para el público en
general es el nombre mejor asociado con el concepto
de aviación ejecutiva.
Por otro lado, cuando llegó el momento de salir
a explorar los confines del universo, aun cuando hemos
dado pequeñísimos pasos, el heredero
del avión, el Transbordador Espacial de la
NASA, se hizo presente en estos primeros 100 años
como la aeronave máxima, siendo sin duda el
primero de una nueva estirpe de máquinas voladoras
que llevarán al hombre todavía más
alto y rápido.
No tengo cómo predecir el futuro ni hablar
de lo que probablemente venga para la aviación.
Es tanto, tan complejo y con tantas variables como
la imaginación permite y sería sobre
todo aventurado, ya que históricamente los
expertos han errado en sus predicciones más
lógicas. Sin embargo hay indicios que permiten
dar opiniones cautelosas; las cabinas de cristal y
el “fly-by-wire” serán comunes
en la aviación privada ligera; los aviones
de despegue vertical o convertiplanos serán
la médula de la aviación regional; en
la aviación militar predominarán las
aeronaves sin piloto; las aerolíneas primero
se harán de aviones gigantescos y después
tendrán aparatos hipersónicos que saldrán
de la atmósfera para realizar trayectos, digamos
Nueva York-Tokio, en tan sólo un par de horas,
aunque en principio sólo llevarán carga,
en lo que se encuentra la solución a cómo
hacer que los pasajeros promedio, incluyendo niños,
ancianos y mujeres embarazadas, resistan las tremendas
fuerzas gravitacionales que tal viaje impondrá.
Pero volviendo al presente, aunque la aviación
arrostra aún tremendos retos a corto plazo,
el anuncio del proyecto norteamericano de establecer
una base en la Luna en menos de 15 años y el
renacimiento del programa espacial francés,
son motivo de gran optimismo porque los recursos que
se derramen a la industria aérea serán
de gran importancia para su desarrollo futuro, pues
como es sabido los proveedores de la industria aeroespacial
son los mismos de la aviación.
Finalmente, si bien el transporte aéreo comienza
su segunda centuria de vida flagelado por la compleja
crisis que deriva del terror que todos vimos desatarse
contra las torres gemelas de Nueva York, la aseveración
de que volar es el medio de transporte más
seguro y rentable es muy difícil de negar,
al tiempo que las nuevas tecnologías ya disponibles
prometen métodos que harán del avión
y sus derivados, un transporte aún más
útil a la humanidad, tanto que nos trae a la
memoria el pensamiento del maestro Octave Chanute,
uno de los más importantes teóricos
del vuelo, patrocinador de múltiples experimentos
e impulsor de los trabajos de otros pioneros, con
quienes compartió generosamente los resultados
de sus investigaciones, incluyendo a los Wright, a
quienes asesoró, inspiró y estimuló
sin más interés que verlos triunfar,
y que escribió en 1894 este mensaje profético,
que encierra el espíritu de los auténticos
creadores de la aviación:
“Tengamos la esperanza de que el advenimiento
de una máquina voladora exitosa, que ahora
apenas vislumbramos... no traiga más que el
bien al mundo; que acorte las distancias, que haga
accesibles todas las partes del Globo, lleve a los
hombres a una relación más cercana entre
ellos, avance a la civilización e impulse la
llegada de la era prometida en la que no habrá
otra cosa más que paz y buena voluntad entre
todos los hombres”.
A más de cien años de distancia estas
palabras tienen mayor vigencia que nunca, cuando levantamos
la mirada y damos pasos cada vez más firmes
hacia las estrellas...
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