NUEVOS
COLORES EN LA FUMAÇA
Texto y fotografía por
Patrick Laureau
Publicado:
julio-agosto 2002
Fuente: América Vuela - Número 79
La
Esquadrilha da Fumaça está integrada
por diez pilotos que en promedio registran 3,300 horas
de vuelo y están lidereados por el teniente
coronel Otto Uwe Voget.
Después de dieciocho meses de inactividad,
la “Esquadrilha da Fumaça”, equipo
aerobático de la Fuerza Aérea Brasileña,
se presentó en primera plana para el salón
FIDAE 2002, con siete aviones y el nivel más
alto de pericia y profesionalismo. Algo cambió,
sin embargo, para aquellos acostumbrados a la visión
armónica de los Tucanos en el esquema de pintura
blanca y roja, que ahora pasaron a una mezcla elegante
de azul, verde y amarillo, los colores principales
de la bandera nacional brasileña.
El
elemento número 2 de la Esquadrilha da Fumaça
luce el nuevo esquema de pintura en su Embraer EMB-312
(T-27) Tucano.
Para
saber la respuesta al enigma del cambio de colores,
es necesaria una mirada a la historia de la Esquadrilha
da Fumaça (Escuadrón Humeante). El
14 de mayo de 1952, el primer equipo de demostración,
compuesto por instructores de vuelo de la Fuerza
Aérea del Brasil, hizo su presentación
inicial usando (como muchos otros equipos contemporáneos
del orbe) el archiconocido entrenador militar North
American T-6A Texan; concretamente utilizaron la
versión construida bajo licencia en Brasil,
denominada NA-T6. Era el principio de una aventura
larga, el primer capítulo para el recién
creado “Esquadrao da Demostraçao Aerea”,
o EDA, mismo que se cerraría el 31 de enero
de 1976, cuando tuvo lugar en Piquete, provincia
de Sao Paulo, la última exhibición
con este modelo de aeronave. En ese momento los
Texan brasileños habían acumulado
ya 1,225 demostraciones.
Los
pilotos de la Esquadrilha da Fumaça hacen
amplio uso de los 750 shp instalados en sus monturas
aladas.
La etapa Texan en la EDA tuvo sin embargo un pequeño
subcapítulo, en 1969 recibió un lote
de jets biplaza Fouga Magister, llamados T-24 en
Brasil, que fueron usados en 46 demostraciones:
era un aparato demasiado "corto de patas",
si se traduce literalmente el calificativo en portugués,
que hace referencia a sus limitados desempeños
y alcance inadecuado para un país tan gigantesco
como es Brasil, además presentaba la desventaja
de exigir pistas de aterrizaje largas y bien pavimentadas,
para poder operar, un lujo bastante escaso en aquella
época.
Las circunstancias y la falta de un avión
apropiado dejaron a la EDA inoperante desde 1976,
hasta que en 1982 apareció una nueva oportunidad
con la promesa de entrega del entrenador militar
de construcción nacional Embraer EMB-312
Tucano (T-27 en la FAB); entonces, como al principio
de su distinguida carrera, el “Esquadrao da
Demostraçao Aerea”, o EDA, como era
entonces conocido, se formó nuevamente.
Esta etapa trajo otro nombre: Esquadrilha da Fumaça,
que sería reconocido con orgullo por cada
brasileño de cualquier edad.
Pero las demoras industriales obligaron a la unidad
a empezar a operar el 21 de octubre de 1982, con
un pájaro más modesto: el Neiva T-25
Universal, también de construcción
brasileña, que estaba impulsado por un motor
recíproco Lycoming de 300 hp. No era el sueño
de todo piloto militar para volar, pero era mejor
que nada, y serviría para las 55 demostraciones
precursoras del cambio definitivo.
¿Será necesario presentar el Embraer
T-27 Tucano a los lectores? Desde su vuelo inicial
con los colores de la Escuadrilla, efectuado el
8 de diciembre de 1983, ha reafirmado sus calidades
así como las de sus pilotos. Hoy día
la Fumaça es considerada como uno de los
mejores equipos aerobáticos permanentes del
mundo, junto con los Halcones chilenos, y no es
demasiado atrevido decir que ambos son los mejores
sobre monturas a hélice.
El Líder de Escuadrón que hoy guía
la Fumaça no es ningún desconocido
para el aficionado a los festivales aéreos:
el teniente-coronel Otto Uwe Voget, pasó
antes un tiempo en la unidad como miembro del equipo
regular. Bajo la dirección amena y profesional
de este gigante sonriente, el equipo no parece haber
tomado tan largo descanso de año y medio.
Las figuras aerobáticas no han cambiado,
pero los nuevos colores las hacen más atractivas.
Entre las principales podemos citar el rizo volado
en formación, con los puntos en vuelo invertido,
la pasada de la formación seis en diamante
invertido, misma que a su salida efectúa
un rizo exterior completo; el clásico "bomb-burst",
y claro, el “espejo grande” formado
por tres pares de aviones.

Una
de las maniobras más vistosas es el vuelo
en espejo, misma que apreciamos en esta fotografía.
Es muy famosa la maniobra de Fumaça donde
seis elementos volando en formación de espejo
realizan un barril completo.
Cuando tuve la oportunidad de volar con la Fumaça,
no lo dudé mucho, aunque no había
volado acrobacia seria desde hacía siete
años, cuando volaba como fotógrafo
con los Halcones y preparaba sus giras al extranjero.
La pregunta ¿podría soportarlo? giraba
en mi mente, pero como dice mi famoso amigo y fotógrafo
aeronáutico Katsuhiko Tokunaga: “Volar
un avión de combate es como montar una bicicleta,
una vez que estás acostumbrado, nunca se
olvida....”
En primer lugar, el Tucano es un avión muy
cómodo, con mandos bien concebidos y ubicados:
para alguien como yo, que gusta usar 100% de oxígeno
de vez en cuando, el interruptor está al
alcance de los dedos. Las amarras son anchas y bien
acolchadas, confortables incluso en vuelo invertido,
no duelen a través del traje de vuelo, como
en otros aviones. La cabina dispone de una caja
de mapas muy profunda, justo a mano derecha, puede
contener más equipo y películas de
lo que yo realmente necesito para un vuelo de este
tipo. En cuanto a buenas sorpresas, el avión
parece ser mucho menos ruidoso y también
vibra menos de lo que esperaba, lo que podría
ser una confirmación del reciente rediseño
del ala, que incrementó la superficie alar
del Tucano, consecuencia del programa ALX.
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La
Esquadrilha da Fumaça está equipada
con el entrenador militar brasileño Embraer
EMB-312 desde octubre de 1982, este modelo es el entrenador
primario–avanzado que utiliza la Fuerza Aérea
del Brasil en la capacitación de sus pilotos
de combate.

Otra espectacular vista donde se aprecia la perfecta
formación de la Esquadrilha, tomada en el tercer
cuarto de un rizo.
Comparado con un avión aerobático
especializado, como el Extra 300, que usan los Halcones,
el T-27 inflige menos gravedades (gs), pero la tripulación
las tiene que soportar durante más tiempo,
ya que los radios de viraje y de rizo son mucho más
amplios. En cuanto al vuelo invertido, es más
duro también, pues a diferencia de los aparatos
especializados en aerobacia, como el Extra o el Mudry
Cap que poseen perfiles alares simétricos,
el ala del Tucano está claramente optimizada
para la instrucción en vuelo normal, con un
potente perfil sustentante. La consecuencia es que
los ángulos de ataque (alfas) altos durante
el vuelo invertido generan gs negativas constantes,
que no son muy altas (del orden de 1.5), pero con
los efectos acumulativos cobran importancia: después
de treinta segundos, uno acoge con alivio el retorno
al vuelo normal. Lo mismo ocurre durante las maniobras
con gs positivas altas, y aunque la formación
sólo alcanza de 4.5 a 5 gs durante un rizo,
la duración de la maniobra pone la técnica
respiratoria bajo algo de presión.

Los
pilotos de la Esquadrilha da Fumaça hacen gala
de precisión al ejecutar sus tablas aerobáticas
en formaciones donde la separación entre los
aviones llega muchas veces a sólo un par de
metros.
Después de cien minutos de vuelo agitado sobre
el lago Aculeo, cerca de Santiago de Chile, me encontraba
a la vez cansado y feliz. Ansío ahora asistir
a la gran fiesta que tendrá lugar en Pirassununga,
cerca de Sao Paulo, para marcar el quincuagésimo
aniversario del equipo.
Katsu tiene razón, muchachos: uno nunca olvida... |