Halcones de pelea para la Fuerza Aérea de Chile
Por Antonio Ciranno Maureira Fotografía Lockheed Martin
Publicado: Enero - febrero 2001
Fuente: América Vuela - Número 67




Seleccionar un nuevo avión de combate para el futuro de la Fuerza Aérea de Chile ha sido un largo y detallado proceso evaluativo. Tras cinco años de análisis se concluyó que el caza idóneo es el Lockheed Martin F-16C Fighting Falcon.

Tras una larga espera ha quedado definida la compra de aviones para la Fuerza Aérea de Chile (FACH), ya que luego de cinco años de estudios y de varias postergaciones, el gobierno autorizó a la institución aérea chilena a iniciar las negociaciones para la adquisición de los aviones F-16 Fighting Falcon, fabricados por la empresa estadounidense Lockheed Martin, en el marco del proyecto de modernizaciones que lleva adelante la FACH.

El anuncio, largamente esperado, lo realizó el Ministerio de Defensa en un breve comunicado, indicando que "el Gobierno de Chile ha recibido del Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea una completa evaluación técnica de las ofertas para el nuevo avión de combate que la institución requiere para recuperar la modernidad de su flota. Teniendo presente tal informe, el gobierno ha autorizado a la Fuerza Aérea para iniciar las negociaciones de adquisición con la empresa Lockheed Martin, cuyo avión F-16 Fighting Falcon, fue evaluado en primer lugar por el análisis técnico de la FACH. En estas negociaciones participará el Comité de Programas Industriales Complementarios de la Corporación de Fomento, instancia que determinará las condiciones que el gobierno de Chile establecerá para las compensaciones industriales vinculadas con esta operación".

Una vez negociado el contrato y obtenidos los permisos del gobierno y Congreso de Estados Unidos, se realizará la adquisición completa que tendrá un costo superior a los 600 millones de dólares, cifra que podría variar dependiendo del tipo de pago y de los intereses que involucren eventuales préstamos que solicite la institución chilena.

GENESIS DEL PROYECTO NAC

El proyecto CAZA 2000, rebautizado como NAC (Nuevo Avión de Combate), se inició a fines de 1995, con la ascensión al mando de la Fuerza Aérea de Chile del general Fernando Rojas Vender, quien afrontó inicialmente el reemplazo de los 36 aviones de ataque Cessna A-37 Dragonfly, que prestan servicio en la FACH y que están llegando al límite de su vida operativa, para ello se creó el proyecto de compra de un nuevo avión de combate equivalente, el cual sufrió importantes modificaciones en objetivo y alcance debido a la compra de aviones MiG-29 Fulcrum, por parte del Perú, considerados a la fecha como las aeronaves de combate más avanzadas de Sudamérica.

Tal hecho impulsó a la Fuerza Aérea de Chile a buscar un avión más avanzado y complejo que un equivalente moderno del A-37, definiendo como sus eventuales reemplazantes a cuatro aviones: el Lockheed Martin F-16 Fighting Falcon, el Boeing F/A-18 Hornet, el Dassault Mirage 2000-5 y el Saab JAS 39 Gripen.

La idea original era adquirir unas 60 unidades, para crear tres grupos operativos en la Fuerza Aérea Chilena, pensándose que el primer contrato sería de 20 aviones. Sin embargo, a mediados de 1998 el gobierno del presidente Eduardo Frei ordenó postergar el programa, que a esa fecha ya se encontraba reducido a sólo 12 aviones, debido a las restricciones económicas del país.

A fines de ese mismo año y con el objetivo de destrabar el proyecto, el gobierno de Chile limitó el gasto a 300 millones de dólares, estudiándose la posibilidad de invertir esos recursos en seis aviones nuevos o en aviones usados.

En 1999, el proyecto fue reactivado con el cambio de mando dentro de la Fuerza Aérea, quedando definido el actual programa que finalmente obtuvo la autorización de compra del gobierno.

Pero no sólo las presiones económicas influyeron en el programa. Durante el largo proceso de selección las preferencias variaron sucesivamente desde el F-16 al Gripen, luego al F/A-18 (cuyo modelo C/D dejó de producirse en 1998) y al Mirage 2000-5, para definirse finalmente por el avión construido por Lockheed Martin.

DETALLES DE LA COMPRA

Los aviones F-16C/D en su configuración Block 50/52 Plus, que intenta adquirir la Fuerza Aérea de Chile, tienen un precio unitario de aproximadamente 25 millones de dólares, valor que se incrementa notoriamente en función de sistemas de armas y los equipos opcionales requeridos por la institución chilena, por lo cual en este momento la inversión total estimada sumará más de 650 millones de dólares.
Toda la operación se realizará con recursos de la Fuerza Aérea de Chile e incluirá la adquisición de entre 10 y 12 aviones. La cantidad exacta de aparatos será determinada en la negociación final del contrato durante los próximos meses. El monto de la inversión será saldado en un lapso de hasta 10 años y el primero de los aviones podría llegar al país entre los años 2003 y 2004.

El acuerdo de adquisición de aviones F-16 conlleva una serie de compensaciones industriales, que deberán ser definidas por las comisiones negociadoras y, aunque los detalles de estas inversiones no se conocen aún, ha trascendido que Lockheed Martin ha ofrecido una serie de compensaciones directas a la Fuerza Aérea, que incluye la cofabricación del F-16 por parte de la empresa chilena ENAER y la creación de una empresa especializada en la aplicación de pintura para aviones comerciales, entre otras.

La oferta estadounidense está respaldada por empresas del estado de Texas, que ya están en Chile buscando inversiones en áreas del sector de la informática y descontaminación de Santiago.

Con esta compra la Fuerza Aérea de Chile quedará ligada a un proveedor específico durante más de 30 años, debiendo Lockheed Martin asegurar un paquete de repuestos y asesoría permanente por todo ese lapso. Los cálculos hechos por la institución aérea chilena dan como segura la operatividad del avión por casi cuatro décadas, puesto que su vida útil alcanza a las 8,000 horas de vuelo y se estima que serán usados en un promedio de 15 horas mensuales.

DECLARACIONES QUE GENERARON POLEMICA

El gobierno de Estados Unidos, a través de su embajador en Chile, John O`Leary, reconoció que la venta del avión F-16 que pretende la Fuerza Aérea de Chile conllevará restricciones respecto uso de sistemas avanzados de armas.

En una conferencia de prensa realizada el día 4 de enero pasado, O`Leary --acompañado de los representantes para América Latina de la empresa Lockheed Martin, Ronald Covais y Henry Gómez-- señaló que aunque su gobierno ha autorizado la venta de todos los sistemas de armas solicitados por la Fuerza Aérea de Chile, incluyendo misiles de alcance medio AMRAAM (Advance Medium-Range Air-to-Air Missile, también conocidos como misiles de alcance superior al rango visual BVR, Beyond Visual Range), no los entregará a menos que otro país del área disponga de una tecnología equivalente.

"La política de Estados Unidos es muy clara, particularmente en cuanto a los AMRAAM, y es que nosotros no vamos a introducir esa tecnología a la región. Esa es la política de Estados Unidos".
Indicó que esta decisión tiene como fundamento el cambio introducido por el presidente Bill Clinton en 1997, que determinó el estudio caso por caso, de las solicitudes de compras de armas provenientes de América Latina, otorgando las mismas condiciones que existen para el resto del mundo. Hasta entonces América Latina contaba con restricciones mayores a las de otras zonas.



La Fuerza Aérea de Venezuela ha sido el único operador del F-16 en Latinoamérica, el pedido de 24 unidades de las versiones F-16A/B, se entregó durante los años 1983-1984.


Respecto a Chile, O`Leary dijo "no vamos a ser los primeros en introducir este armamento avanzado en la región. Los misiles están disponibles, pero no hay esa tecnología en América Latina. Si es introducida y Chile ha negociado un acuerdo con los F-16, los AMRAAM estarán allí, serán de Chile y serán entregados consistentemente con la política de los Estados Unidos conforme a esas disposiciones".



La flexibilidad de carga bélica del F-16C, queda demostrada con la capacidad de acoplar misiles AMRAAM en los soportes de punta alar.


Las declaraciones de O`Leary y la divulgación pública del interés de la Fuerza Aérea de Chile por adquirir los misiles AMRAAM, generaron molestia al interior de la institución aérea chilena, por considerarla información confidencial. Rápidas reuniones de análisis en la Comandancia en Jefe de la Fuerza Aérea de Chile, evaluaron el significado de los dichos del diplomático y si éstos podrían afectar o no el proceso de negociación.
Por otra parte, el subsecretario de Aviación del gobierno chileno, Nelson Hadad, indicó que "si durante las negociaciones que se realicen con la empresa Lockheed Martin no se logra la seguridad de contar con todos los requerimientos solicitados por la FACH, el gobierno no descarta cambiar la empresa oferente". Recalcó que el gobierno de Chile sólo autorizó a iniciar las negociaciones, en un proceso de seis meses, y que dicho proceso no es vinculante.

"En el caso de que no se satisfagan los requerimientos técnicos que pidió la FACH, no se va a obtener la firma de un contrato", explicó.

CHILE NO ACEPTARA
RESTRICCIONES EN EL F-16


Frente a las declaraciones realizadas por el embajador de Estados Unidos en Chile, John O`Leary, en el sentido de que su país no entregará a la FACH sistemas de armas avanzadas que no se encuentren en la región, el gobierno de Chile aclaró que las negociaciones con la empresa estadounidense Lockheed Martin por la compra del F-16, sólo concluirán en forma positiva si esta compañía satisface a plenitud las condiciones técnicas solicitadas por la institución aérea chilena, en el proceso de selección de su nuevo avión de combate.



La incorporación de caza Lockheed Martin F-16C, a las filas de la FACH, aumentará significativamente el grado de efectividad y el nivel tecnológico de Chile.


Las declaraciones del embajador O`Leary provocaron sorpresa y malestar en la Fuerza Aérea y en el gobierno de Chile, precisamente porque durante las negociaciones preliminares con la empresa norteamericana se había alcanzado pleno acuerdo de entregar sin restricciones tanto sistemas de armas como códigos para modificar los computadores del F-16, lo que finalmente fue decisivo para la selección del avión.

La Fuerza Aérea de Chile pretende adquirir 12 aviones y sus intenciones son equiparlos en un futuro cercano con misiles AMRAAM, que por ahora y de acuerdo con lo expresado por el embajador estadounidense, no serán entregados por Estados Unidos a Chile.

INICIADAS LAS NEGOCIACIONES
Luego de la autorización del presidente Ricardo Lagos para iniciar las negociaciones con la empresa Lockheed Martin, dirigidas a la compra de los aviones F-16, tanto el gobierno como la Fuerza Aérea de Chile han iniciado un largo e intenso proceso que podría prolongarse por más de seis meses.
El Poder Ejecutivo, a través de la Corporación de Fomento, será el encargado de definir el "offset" o compensaciones económicas prometidas por la empresa ofertante, mientras que la FACH será la encargada de definir cada uno de los detalles técnicos y económicos de la compra del futuro avión de combate institucional. El comité evaluador de la Fuerza Aérea y los representantes de Lockheed Martin comenzaron las negociaciones el 8 de enero pasado.

El comandante en jefe de la FACH, general de aviación Patricio Ríos, afirmó que los aviones de combate se fabrican "a pedido", por lo que será en estas negociaciones donde se definirá cada uno de los sistemas que llevará la futura aeronave de la FACH.

La FACH ha planteado como objetivo disponer de un avión avanzado capaz de operar todos los sistemas de armas existentes de aquí a 30 años y cuya incorporación permita acceder a tecnología de punta, útil tanto para la institución como para el país. Ello porque la FACH desea superar su actual capacidad tecnológica fundamentada en el conocimiento de los avanzados sistemas que utilizan sus principales aviones de combate Northrop F-5 Tigre III y los Dassault Pantera y Elkán, a fin de no quedarse estancada.
Fuentes de la FACH, consultadas por América Vuela, precisaron que en las negociaciones iniciadas, la institución busca conseguir la mayor transferencia de tecnología posible, así como los sistemas de armas que garanticen la óptima capacidad operativa del avión. En este punto, se pedirán los sistemas de manejo de armas y radares del F-16, ello sobre la base de que no es intención de la FACH recibir sólo las "cajas negras" de parte de sus futuros y eventuales proveedores, sino tratar de entender el funcionamiento del avión, a fin de poder equiparlo de acuerdo con los requerimientos. "Se negociará lo que sea necesario" para alcanzar esos objetivos.

Otro aspecto vital en las negociaciones con Estados Unidos será la definición del offset o compensaciones económicas.

Aunque no ha sido confirmado en forma oficial, se ha establecido que la FACH podría recibir de Lockheed Martin entre dos y cuatro cargueros C-130 Hércules de la serie H y dos aviones tanqueros KC-135, todas unidades usadas. Existe la posibilidad de que también se incluya un número de aviones F-16 A/B o C/D block 40, a fin de disponer de aviones de bajo costo para el entrenamiento de pilotos. No se descarta la posibilidad de que se solicite un escuadrón de 12 aviones por medio del sistema de traslado de material bélico que tiene Estados Unidos.

Sobre el costo final de los aviones, se informó que éste también quedará definido al término de las negociaciones.



TIPO Caza multimisión, monomotor a reacción de una y dos plazas,
fabricado por Lockheed Martin

DESIGNACION
F-16C Block 50
F-16C Block 52

MOTOR
1 Pratt & Whitney F-100 PW-229 de 13,211 kg (29,100 lbs) de empuje General Electric F-110–GE-1 de14,346 kg (31,600 lbs) de empuje

DESEMPEÑOS
Velocidad máxima Sobre 2,142 kph/1,320 mph/ Mach 2.0
@ 40,000fts / 12,190m
Techo máximo de servicio Más de 15,240 m / 50,000 pies

PESOS
Peso vacío 8,433 kg / 18,591 lbs
Peso máximo al despegue 19,187 Kg / 42,300 lbs

ARMAMENTO Un cañón GE M61A de seis tubos de 20 mm, una estación en cada punta de ala para un misil AIM-9L/M o AIM-120A AMRAAM más seis puntos duros debajo del ala para lle-
var hasta 7,226 kg (15,930lbs) de armamento con carga completa de combustible interno

ALCANCE
F-16C Block 50 907 kg (2,000 lbs), 2 Sidewinders dos tanques auxiliares de combustible de 3,940 lts (1,040 gal EU)
sin arrojarlos.

F 16 C Block 50 1,482 km / 923 millas / 802 mn.
con el armamento anterior pero 1,482 km / 923 millas / 802 m.n.
con 2 tanques auxiliares de 5,678
lts(1,500 gal EU) sin arrojarlos.

F 16 C Block 50 1,604 km / 997 millas / 866 mn.
Con 2 sidewinders, dos AIM-120
y dos tanques auxiliares de 3,940
lts (1,040 gal EU) arrojandolos.

F 16 C Block 50 3,632 km / 2,257 millas / 1,962 mn.
Alcance ferry con tanques
auxiliares de 3,940 lts
(1,040 gal EU)

DIMENSIONES
Envergadura 9.54 m
Largo 15.09 m
Alto 5.06 m
Area alar 27.87 m

 


La FACH mantiene su optimismo en este proceso con la empresa Lockheed Martin y espera confiada que la compra concluya positivamente.

VISION DE LA FUERZA
AEREA DE CHILE

No cabe duda que el más satisfecho con la decisión de iniciar las negociaciones para la compra de aviones F-16 ha sido el comandante en jefe de la FACH, general Patricio Ríos Ponce, quien en una conferencia de prensa en el Club Aéreo de la FACH, entregó detalles generales de la compra del avión norteamericano.

Sobre las prohibiciones que habría dispuesto EU respecto a algunos de sus armamentos más avanzados (especialmente misiles de mediano alcance AMRAAM), el general Ríos indicó que "dentro de toda negociación militar existen temas estratégicos donde se debe ser muy cuidadoso al emitir una opinión. Creemos que nuestra decisión fue la correcta y que no existen motivos para pensar que la FACH tendrá problemas con el armamento de su futuro avión de combate. Yo soy un chileno que tengo que velar por lo que estamos haciendo en Chile. Muchas de las dudas planteadas yo las entiendo, pero tengan la certeza y tranquilidad de que no hay problemas en ese aspecto", recalcó.

El general Ríos mencionó que, además, el riesgo lo está corriendo la Fuerza Aérea de Chile y si existe un error le afectará directamente. "Pero no nos hemos equivocado", sostuvo.

De acuerdo con lo indicado por altas fuentes de la FACH, existen algunas premisas categóricas sobre la elección del avión F-16.

1.- Nadie, mejor que la Fuerza Aérea de Chile, sabe cuál es el avión que más conviene a la Fuerza Aérea chilena.

2.- Los sistemas de armas son un tema sensible y reservado.

3.- El Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea ha declarado y confirmado que el futuro avión de combate de la institución chilena vendrá con el armamento necesario e indispensable para su total capacidad operativa.

EL FUTURO AVION DE COMBATE DE LA FUERZA AEREA DE CHILE
Sofisticada tecnología de punta, dispositivos que controlan la estabilidad del avión aunque las condiciones aerodinámicas sean adversas y diseño de cabina de última generación, son algunas de las principales características del futuro avión de combate que proyecta adquirir la Fuerza Aérea de Chile: el Lockheed Martin F-16 Fighting Falcon C/D block 50/52 Plus.
Los aviones F-16 que pretende la Fuerza Aérea de Chile, se han constituido en la aeronave de combate moderna más vendida en todo el mundo. Sólo Estados Unidos posee más de 1,500 en servicio activo, de las 2,200 que ha comprado desde que el prototipo de este avión volara por primera vez, el 20 de enero de 1974.

La última versión del F-16, que comprará la Fuerza Aérea de Chile, incluye una serie de mejoramientos que lo convierten en uno de los aviones de combate más sobresalientes del mundo. Algunas de estas mejoras son:

• Sistema de Radar Avanzado.- Con capacidad de seguimiento de blancos múltiples. Tiene la opción de incluir el sistema de tiro de misiles en el casco del piloto.

• Nuevo Diseño de Cabina.- Con un sistema de presentación de datos en tres pantallas a color, que facilitan la interacción del piloto con los sistemas del avión.

• Nueva Aviónica.- La nueva unidad incorpora mejoras diseñadas por computador al F-16 original.

• Nuevos Tanques de Combustible.- Estos están incorporados a la aerodinámica, agregándole dos toneladas de combustible extra, no restando capacidad de combate al avión.

• Motores de Mayor Potencia.- El F-16 utiliza motores General Electric F110-GE100, con potencia superior a las 32 mil libras de empuje.
La compleja maquinaria del F-16 depende de numerosas partes y piezas. Entre sus componentes destacan:

- Radar electrónico multipropósito de última generación.

- Sistema de contramedidas electrónicas (solicitado especialmente por la FACH).

- Visor electrónico que muestra el estado de la situación de combate.

- Toma de aire modificada.
La cabina del F-16 versión C/D 50/52 que los pilotos chilenos tendrán que aprender a operar es similar a un globo y permite una visibilidad en 180 grados. Su tecnología es similar a la de los más avanzados cazas del mundo.
Diseñado para misiones de intercepción, combate aéreo y ataques a tierra, el F-16 es calificado, por pilotos e ingenieros, como un "dogfighter", ya que su inherente estabilidad y su sistema de mandos digitales le confiere una excepcional agilidad y maniobrabilidad, acorde con su función primaria: acechar, perseguir y eliminar a sus presas de manera eficaz.

CONSIDERACIONES FINALES
Seleccionar un nuevo avión de combate para el futuro de la Fuerza Aérea de Chile ha sido un largo y detallado proceso evaluativo, que ha tomado algunos años y que ha implicado la participación de muchos expertos. Los técnicos han debatido qué avión de combate tiene la mayor capacidad, cuál puede volar más lejos o cuál pieza del equipamiento puede cumplir más funciones. Los expertos financieros han sumado los costos de adquisición y operación, determinando cuál de las opciones provee la mayor relación costo / eficacia. Por último, los expertos políticos han definido qué programa le da mayor valor agregado a la economía. Todas estas consideraciones son parte de la complicada ecuación que han debido estudiar quienes han decidido la selección de una herramienta para la protección del país.


La incorporación de caza Lockheed Martin F-16C, a las filas de la FACH, aumentará significativamente el grado de efectividad y el nivel tecnológico de Chile.


Se espera que la compra del F-16 no sólo implique avances tangibles para la Fuerza Aérea de Chile, que van más allá de poseer sólo el nuevo avión, sino que permita, también, la modernización de la estructura de la FACH, manteniendo su rol de Fuerza Aérea altamente profesional, moderna y capaz.