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Hipoxia
en la Aviación
Por
el Dr. Luis A. Amezcua González*
Publicado:
Noviembre - Dicienbre 2002
Fuente: América Vuela - Número 82
*Miembro
y ex presidente de la Academia Internacional de
Medicina de Aviación y del Espacio.
Fellow y miembro emérito de la Aerospace
Medical Association.
Miembro y residente fundador de la Asociación
Iberoamericana de Medicina Aeroespacial y de la
Asociación Mexicana de Medicina de Aviación,
A.C. Miembro y presidente fundador del Consejo Mexicano
de Medicina Aeroespacial.
La principal limitante del
ser humano para la exposición a la altitud
durante un vuelo, lo constituye la hipoxia, la cual
se considera la emergencia médica más
grave durante el vuelo.
El aire, ese maravilloso elemento en que nos desenvolvemos
y que es parte fundamental para sustentar la vida,
es tan natural como desconocido para muchas personas,
pero puede representar un peligro no saber qué
efectos nos causa a determinadas alturas. Acerca
de la falta de aire, basta con dejar de respirar
voluntariamente por un minuto para sentir la angustia
que nos provoca su carencia y el alivio que nos
brinda llenar de aire los pulmones y dejar atrás
esa experiencia anecdótica, pero en las grandes
alturas no todo es tan visible, los efectos de la
falta de oxígeno a veces no son tan sensibles,
las capacidades se van perdiendo paulatinamente,
el tiempo de conciencia útil no se puede
establecer con exactitud y la muerte ronda en busca
de cualquier descuido. En este tema, como en muchas
cuestiones de la vida, lo esencial es saber y no
confiarse.
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DEFINICION:
Se define como hipoxia a la disminución de
la concentración de oxígeno en los
tejidos del cuerpo.
CAUSAS:
La presión de la atmósfera como consecuencia
de la reducción progresiva de la densidad
atmosférica.
De conformidad con la Ley de Dalton de los gases,
conocida como Ley de las Presiones Parciales, al
reducirse la presión atmosférica se
reduce consecuentemente la presión parcial
de los componentes de esta mezcla gaseosa, entre
los cuales figura el oxígeno (O2) con una
composición porcentual de 20.9%, la cual
se conserva sin variación ostensible hasta
una altitud de 100 km.
RESPIRACION
Y CIRCULACION
Cuando respiramos aire atmosférico al nivel
del mar, estamos inhalando oxígeno a una
presión de aproximadamente 159 mms/Hg con
lo cual satisfacemos plenamente nuestras necesidades
de oxígeno, ya que con esto el 97 y 98% de
la hemoglobina contenida en los glóbulos
rojos de nuestra sangre circulante se combina con
el oxígeno al nivel de los pulmones y mediante
la circulación sanguínea transporta
ese oxígeno a todos los tejidos de nuestro
cuerpo.

Una persona expuesta a la altitud, sin ningún
sistema de apoyo, respirará un aire con una
presión parcial del oxígeno reducida,
lo cual ocasiona que una presión menor de
este gas llegue a nuestros pulmones y consecuentemente
menos hemoglobina se combine con el oxígeno,
provocando con ello un déficit de este gas,
que como se ha mencionado anteriormente, constituye
la hipoxia.
CLASIFICACION
DE LA HIPOXIA
La hipoxia provocada por respirar aire con una presión
parcial de oxígeno reducida, como sucede
en la altitud, se clasifica como hipoxia-hipóxica.
Una hemorragia, una deficiencia nutricional y otras
diversas causas, dan lugar a una disminución
de los glóbulos rojos y/o de la hemoglobina
en nuestra sangre circulante, lo cual se conoce
como anemia; esto ocasiona una reducción
de la capacidad de la sangre para transportar el
oxígeno a todos los tejidos de nuestro organismo
ocasionando otro tipo de hipoxia, clasificada como
hipoxia anémica.
El humo del cigarrillo que inhalan los fumadores
o el humo que expulsan los escapes de los motores
de combustión interna, contiene un gas llamado
monóxido de carbono (CO); la hemoglobina
de nuestros glóbulos rojos se combina con
este gas (Hb + HbCO) con una afinidad 210 veces
mayor que con el oxígeno formando carboxihemoglobina,
con lo cual dicha hemoglobina no puede transportar
el oxígeno, ocasionando un déficit
de este gas clasificado como hipoxia por anemia
fisiológica o hipoxia hipémica.
Otro tipo de hipoxia es la clasificada como hipoxia
estática que se produce, por ejemplo, en
el vuelo de una aeronave, durante un ascenso brusco,
que ocasiona un desplazamiento de la sangre hacia
las porciones de declive del cuerpo por efecto de
las fuerzas de aceleración generadas durante
esta maniobra; ello produce una reducción
del aporte sanguíneo hacia la mitad superior
del cuerpo, que da lugar a una deficiencia de oxígeno
o hipoxia.
Finalmente, existen ciertas sustancias que por su
carácter tóxico impiden la utilización
del oxígeno, por parte de los tejidos, provocando
consecuentemente otro tipo de hipoxia que se clasifica
como hipoxia histotóxica. Entre dichos tóxicos
el más común y el más frecuente
de todos, es el alcohol etílico contenido
en todas las bebidas alcohólicas, además
de la intoxicación por algunos metales pesados
como cianuro, plomo y arsénico.
La importancia de conocer esos diversos tipos de
la hipoxia radica en el hecho de que una misma persona
puede estar expuesta al mismo tiempo a uno o varios
de ellos, sumando en este caso la gravedad de sus
efectos, y que éstos se manifiesten a una
menor altitud. Por ejemplo, un piloto volando una
nave no presurizada a diez mil pies, ya por ello
está sujeto a una hipoxia hipóxica;
si esta misma persona es fumadora, está bajo
los efectos de una “cruda” producto
del alcohol ingerido la noche anterior, y si padece
hemorroides sangrantes o alguna otra enfermedad
con pérdida sanguínea, se encuentra
con un grado de hipoxia mayor al correspondiente
a la altitud de su vuelo de diez mil pies, debido
a que su concentración de oxígeno
es mucho menor, con lo cual el riesgo para su salud
y seguridad es mucho mayor.
SINTOMAS
La característica de los síntomas
de la hipoxia es su carácter insidioso o
traicionero, es decir, la persona afectada no es
capaz de detectarlos ni percatarse de ellos, porque
no producen dolor ni ninguna otra molestia. Por
el contrario, quien está afectado por un
estado avanzado de hipoxia llega a sentirse eufórico,
contento y puede llegar a la pérdida del
conocimiento y hasta a la muerte, sin haberse percatado
nunca de su situación anormal. Esta es la
razón por la cual se considera a la hipoxia
como la emergencia médica más grave
en vuelo.
Otra característica de la hipoxia es que
cuando una persona afectada llega a recuperarse
al proveerle un aporte adicional de oxígeno,
no recuerda absolutamente nada de lo que le aconteció
ni de la precaria condición física
y mental que le produjo su deficiencia de oxígeno.
Los síntomas de la hipoxia varían
en su gravedad y en su incidencia de una persona
a otra, y aun en la misma persona en diferentes
condiciones, pudiéndose mencionar como factores
que pueden predisponer a una mayor gravedad y a
una mayor incidencia, los siguientes:
•
Una condición física deficiente, sobre
todo
de tipo cardiaco o respiratorio.
• La fatiga física.
• El hábito de fumar.
• La ingestión de bebidas alcohólicas.
• La aclimatación a la altitud.
• La altitud de vuelo.
• El tiempo de exposición a la altitud.
• Angustia.
• Tensión
• Ansiedad.
Los síntomas de la hipoxia tradicionalmente
se han descrito en varias etapas tomando en cuenta
la altitud del vuelo y el tiempo de exposición
a la altitud.
Considerando lo anterior, los síntomas
son los siguientes:
1.
Etapa indiferente. Se presenta entre el
nivel del mar y la altitud de diez mil pies, con
un tiempo de exposición máxima de
dos horas. Se llama indiferente porque por lo general
no se presenta ningún síntoma en un
individuo sano; la única alteración
es una disminución de la capacidad del ojo
para adaptarse a la oscuridad, es decir, una disminución
de la visión nocturna debido a que la retina,
como una formación de tejido nervioso, es
la más sensible a la deficiencia de oxígeno.
2.
Etapa compensatoria. Se manifiesta por
lo general entre los doce mil pies a los quince
mil pies, con periodos de exposición hasta
de 30 minutos.
En esta etapa el organismo, al detectar la deficiencia
de oxígeno a través de sus mecanismos
nerviosos, realiza maniobras compensatorias orientadas
a proveer la mayor cantidad de ese gas, aumentando
la frecuencia y la profundidad de las respiraciones
(hiperventilación compensatoria) y acelera
también la frecuencia del corazón
con el propósito de aumentar el gasto cardiaco,
es decir, la cantidad de sangre expulsada por el
corazón en la unidad de tiempo.
A pesar de estas medidas compensatorias, ya se presentan
varios síntomas como son: fatiga física,
dolor de cabeza, mareo, somnolencia, apatía
y cierto grado de indiferencia, que al prolongarse
comprometen en alguna forma la salud y la eficiencia
del piloto, y consiguientemente la seguridad de
un vuelo.
3.
Etapa sintomática. Se presenta por
lo general entre los 15 mil y los 20 mil pies de
altitud, con periodos de exposición máximos
de 15 minutos. El primer síntoma es visión
borrosa y una reducción concéntrica
(visión de túnel) del campo visual.
La deficiencia de oxígeno a esta altitud
afecta primordialmente al sistema nervioso, por
esta razón la persona afectada no se percata
de su condición anormal. Se afectan la memoria,
el juicio, el razonamiento y el curso del pensamiento;
el tiempo de reacción se alarga, de tal forma
que si se presenta una emergencia en vuelo en estas
condiciones, el piloto tarda más tiempo en
percatarse de la señal de alarma (visual
o auditiva) que se activa con la emergencia, y por
lo general la acción correctiva que realiza
es retardada y errónea. El signo más
notorio que se presenta es la cianosis, o sea el
color violáceo de las uñas y los labios,
como resultado de una deficiencia grave de oxihemoglobina,
y aunque al piloto se le den instrucciones de que
se ponga la máscara de oxígeno para
respirar este gas y corregir su grave condición,
es incapaz de hacerlo por él mismo. Otra
manifestación de la hipoxia en esta altitud
es una alteración de la conducta, consistente
en un estado de euforia manifestado con sonrisas
de la persona afectada, o en otras con llanto, depresión,
agresividad, semejando un estado de intoxicación
alcohólica. Finalmente, si la condición
se prolonga, empieza a manifestarse un temblor fino
de los dedos de las manos que progresivamente va
avanzando y acentuándose a las extremidades
superiores y al resto del cuerpo, la cianosis se
acentúa y el piloto pierde el conocimiento
con movimientos convulsivos generalizados.
La adaptación o aclimatación a la
altitud se da en aquellas personas que radican en
forma permanente en zonas altas, las cuales son
consideradas arriba de los cinco mil pies sobre
el nivel medio del mar. (México: 7,341 pies,
Toluca: 8,100 pies y otras capitales andinas como
La Paz, Quito, Guayaquil y Cali). Las personas que
viven o han nacido a esa altitud, desarrollan mecanismos
compensatorios para captar oxígeno, en la
siguiente forma: presentan un ligero aumento en
la cantidad de glóbulos rojos, llamado poliglobulia,
lo cual se produce después de permanecer
90 días o más en lugares altos. Otro
sistema compensatorio será un ligero aumento,
que puede ser de tres a cuatro respiraciones más
por minuto y un aumento de la frecuencia cardiaca,
de cuatro a seis latidos más por minuto en
una persona sana. Por esta razón las personas
que viven en zonas altas no son tan sensibles a
la hipoxia al volar en un aparato no presurizado
con el que pueden subir hasta 12,500 pies.
Médicamente ubicamos a los diez mil pies
de altitud sobre el nivel medio del mar, como la
barrera fisiológica limitante, aunque se
da el caso de que algunas veces quienes llegan a
rebasar ese nivel, no perciben su disminución
de facultades por no encontrarse con alguna emergencia
que les requiera una actitud de coordinación
y respuesta rápida.
4.
Etapa crítica. Se manifiesta por
encima de los 20 mil pies, con periodos de exposición
de cinco minutos. En esta etapa se presentan todos
los síntomas de la etapa anterior en una
sucesión muy rápida, el piloto pierde
el conocimiento y puede morir por paro respiratorio
por un estado de hipoxia crítico en esta
altitud.
5.
Tiempo útil de conciencia. (T.U.C.)
Se define como T.U.C. el lapso en el cual una persona
es capaz de realizar acciones conscientes y normales
a partir del momento en que le falta un aporte adecuado
de oxígeno; el T.U.C. se reduce con la altitud
de vuelo.
Medidas de prevención.— La medida preventiva
más eficiente para evitar los efectos de
la hipoxia, es:
• Que el piloto tome conciencia plena de que
la hipoxia existe.
• Que sepa que no hay personas inmunes a la
hipoxia.
• Que todos los seres humanos requerimos del
oxígeno para mantenernos vivos y activos.
• Que el oxígeno debe usarse en la
aviación, para respirar por encima de los
diez mil pies de altitud, conforme lo señale
el altímetro de la aeronave, y no cuando
el piloto empiece a manifestar los síntomas
de la hipoxia, ya que en este último caso
será demasiado tarde, pues como ya se ha
señalado anteriormente, el piloto será
incapaz de percatarse de su condición anormal
y por lo tanto, de corregirla oportuna y correctamente.
6.Ahora bien ¿ crear conciencia
en el piloto?
Esa conciecómoncia se crea exclusivamente
mediante adiestramiento, con un Curso de Instrucción
Aeromédica dictado por personal médico
y técnico calificado, en el que se le instruya,
mediante conferencias complementadas con ayudas
audiovisuales (transparencias, videos, etc.), acerca
de los riesgos médicos potenciales que implica
el vuelo y sus medios de prevención, y en
lo referente a la hipoxia en particular, mediante
una sesión de entrenamiento fisiológico
en una cámara de altitud o hipobárica,
en la que se le demuestren, en forma práctica,
los efectos de la hipoxia y de la descompresión
de cabina, y se le familiarice con el uso de los
sistemas de oxígeno para respirar en la aviación
7. Cámara de altitud piloto. Tratamiento: El
único y el más eficiente tratamiento
de la hipoxia en la aviación, es el aporte
adecuado y oportuno de oxígeno para respirar,
suministrado mediante un sistema especialmente diseñado
para su empleo en la aviación.

La cámara hipobárica permite demostrar
a los pilotos, en forma práctica y sin riesgos,
que nadie es inmune a la hipoxia. |