ALFREDO
VELÁZQUEZ MACIEL

Por Héctor Dávila
Publicado: Noviembre - Diciembre 2003
Fuente: América Vuela - Número 91



Presidente de la Asociación Mexicana de Centros de Formación, Capacitación y Adiestramiento en Aviación, A.C.



El Cap. P.A. Alfredo Velázquez Maciel cursó la carrera de Piloto Aviador Comercial de 1988 a 1990, después ingresó a la Universidad Ibero Americana, donde obtuvo la Licenciatura en Administración de Empresas. En 1995 inició su desempeño profesional en la aviación ocupando diversos puestos en la Escuela de Aviación México, de la cual es ahora director general. En el 2002 interviene en la constitución de la Asociación Mexicana de Centros de Formación, Capacitación y Adiestramiento en Aviación, A.C., en la que ocupa el cargo de Presidente. También colabora con el Colegio de Pilotos de México, estructurando el plan de estudios para la profesionalización de los pilotos aviadores y participa en la DGAC, en el proceso de normas, en el área de capacitación del nuevo Reglamento de Licencias.

¿Cuándo se formó la AMCCA y quiénes la integran?

La AMCCA se formó el año pasado y cuenta con nueve instituciones afiliadas: Aeromar, Aeronacional, Aeronáutica Vitar, Alas de América, Allegro, ANTA, Avemex, Aviacsa y la Escuela de Aviación México.

¿Cuál es el objetivo de la Asociación?

Sabemos que hay muchísimos centros de capacitación y adiestramiento en México, pero la AMCCA surgió para trabajar por el mejoramiento de los niveles de formación, capacitación y adiestramiento, tomando como formación a aquellos alumnos que están iniciando una carrera en aviación; capacitación, a pilotos con licencia que adquieren una capacidad para un tipo determinado de aeronave y finalmente el adiestramiento, con quienes tienen sus propios centros de instrucción. De esta forma se ha logrado amalgamar todo el espectro educativo aeronáutico desde la formación básica hasta el adiestramiento para aerolíneas, buscando mejorar la calidad en la enseñanza y colaborar con la Dirección General de Aeronáutica Civil. En este aspecto tenemos una agenda de trabajo bastante activa tanto con la Dirección de Licencias como con el capitán Gilberto López Meyer.

¿De qué tamaño es el universo de escuelas de aviación que operan en México y cuántos estudiantes ingresan a las mismas?

No hay ningún lugar al que podamos acudir para localizar esos datos. Ahora, con la nueva Ley de Acceso a la Información, esperamos poder conocer las estadísticas de las autoridades. En términos generales podemos hablar de que hay más de cien escuelas de aviación con registro en México, de las cuales hace falta un análisis para verificar cuántas estan operando y en qué condiciones. Sería muy importante que la autoridad tuviera un registro de la matrícula nacional de alumnos de aviación pero sería mejor conocer cuántos son y de dónde egresa cada miembro del personal aeronáutico.

¿Si la AMCCA ya cuenta con la representatividad para actuar como consultores de las autoridades por qué no se afilian con ustedes más centros de adiestramiento?

Esa ha sido la aproximación que han desarrollado casi todas las asociaciones, agremiar un gran número de socios y de esa forma lograr un mayor peso específico en las actividades que se proponen, éste no es el caso de la AMCCA, el peso lo hemos desarrollado por la calidad de sus integrantes, por la integridad de las personas que la componen y eso es lo que más nos importa, poco a poco se irán integrando otras empresas de calidad, como lo han hecho este año.

¿Cuáles son los problemas más graves que enfrenta la instrucción aeronáutica en México?

En años pasados, pienso que con el afán de promover las actividades aeronáuticas en el país, se otorgó una cantidad muy importante de permisos de funcionamiento en diferentes centros en toda la República, desafortunadamente muchos de esos centros no se han preocupado por modernizarse, y a veces ni siquiera por actualizar los planes de estudio. Todos sabemos que el país ha atravesado desde hace bastante tiempo por períodos de crisis económica consecutivos, los cuales han repercutido en mermar la cantidad de alumnos, y eso nos empujó a un círculo vicioso en el cual, al bajar los ingresos, muchas escuelas no han adquirido nuevos simuladores o modernizado sus equipos de vuelo y operan con el mínimo básico indispensable que exige la ley.

Pero las autoridades de la Dirección General de Aeronáutica Civil se están ocupando de cambiar la norma. Aquí ocurre una falla generalizada, aun cuando todos conocemos la existencia del problema, no existe el marco legal o la DGAC no está facultada para ejercer una acción correctiva. En este caso el Cap. López Meyer está muy consciente de esta situación y comprometido con este cambio, que esperemos se dé.

Otro de los grandes problemas del sector se encuentra en los programas de estudio, pues no existe una unificación de criterios ni un programa base, cada centro desarrolla su propio plan de estudios y aprueba de acuerdo con las condiciones del centro, así encontramos cursos de cualquier carrera, como pilotos, mecánicos y sobrecargos, muy cortos y otros en los que se profundiza en las materias impartidas. Si lo primero no se corrige, los que se van a dañar en el futuro son los centros que manejan programas más completos y que quieren hacer las cosas bien. En tiempos de crisis es entendible que un alumno busque una opción más económica para su educación y que esté reconocida, pero egresará con el mínimo de formación que el país y la industria requieren.

¿Qué tipo de soluciones se han planteado?

Hoy día la Dirección General de Aeronáutica Civil se encuentra en un proceso en el que estamos ayudando todo lo posible para modificar la Norma Oficial Mexicana 141, en la cual se establecen los mínimos que debe cubrir un programa de estudios de aviación, y el CIAAC (Centro Internacional de Adiestramiento de Aviación Civil), institución a la que nadie puede negar el prestigio ganado a través de los años y la seriedad con que trabaja, va a ser el organismo rector de los planes y programas de estudio, además vigilará que los centros de capacitación se apeguen a la nueva Norma 141.

¿Cuál es la situación actual del CIAAC?

Su situación es difícil pues el presupuesto de que dispone es muy limitado, y está imposibilitado para brindar las carreras que ofrecía antaño, no obstante se ha tratado de adaptar con los recursos disponibles hacia el campo más productivo para la industria, como es la capacitación de controladores de tránsito aéreo, un factor primordial para la seguridad aérea, pero que no resulta tan oneroso como capacitar a un piloto que requiere de costosos equipos. De igual forma el CIAAC capacita a personal de tierra como Oficiales de Operaciones Aeronáuticas.

¿Cuál es el costo promedio actual para el alumno que desee estudiar la carrera de Piloto Aviador Comercial y en qué nivel de competitividad se encuentra con respecto a cursar los estudios en los EU?
En México, la carrera de Piloto Comercial debe estar en el orden de los 25,000 dólares en promedio. Las condiciones económicas mexicanas nos han forzado a las escuelas de aviación a buscar planes de financiamiento y fijar diversas estrategias para continuar captando alumnos. Ahora bien, este es un precio similar al que se debe pagar estudiando en los EU, en una institución de calidad similar. Existe la creencia de que estudiar en EU es muy barato comparado con México, y aunque estudiar en algunas escuelas en EU es muy barato, el nivel de infraestructura de las mismas no es el óptimo, por eso la AMCCA y la DGAC deben garantizar que cualquier alumno que estudie en México alcance un excelente nivel educativo, pero también que si estudia en los EU, a su regreso tenga un nivel similar, porque no por abaratar el precio el alumno se capacite con deficiencias. Se pueden encontrar muchos ejemplos en internet, donde se anuncian escuelas de aviación norteamericanas que en apariencia son muy baratas, pero si se analiza con cuidado el programa, es muy poca teoría y se concentran en el vuelo y después surgen más costos y también sorpresas, pues no se incluyen horas extra de instructor y si el inglés del alumno no es perfecto no entiende muchas cosas.

¿Qué me dices de la situación actual con respecto a alumnos del resto de Latinoamérica que estudian en México?

Hace apenas unos pocos años las principales escuelas de aviación mexicanas recibían grupos enteros de estudiantes de diversos países de Centro y Sudamérica, mismos que se han desviado hacia Miami u otros estados del sur de los EU. El por qué, se explica en que no hemos podido capitalizar la ventaja que tenemos respecto al idioma, estudiar en América del Sur es mucho más caro que en México o los EU, tenemos ventajas competitivas porque con el Tratado de Libre Comercio es más accesible la importación de refacciones. Otro factor disuasorio es que la legislación mexicana no permite extender una licencia de piloto comercial a extranjeros, por lo cual los estudiantes ven en esto un impedimento, ya que sin licencia no podrían convalidar en su país. Ahí hay un nicho interesante ya que nuestra competitividad aumentó a partir de los estrictos controles fijados por las autoridades norteamericanas a partir de los sucesos del 11 de septiembre del 2001.

También a nivel gobierno hay mucho por hacer: para aumentar la competitividad mexicana en este aspecto, uno de los factores más importantes sería la cantidad de derechos que tienen que pagar los alumnos, tanto en nivel privado como comercial. La escuela misma tiene una carga impositiva muy alta, cualquier trámite lleva su carga de impuestos, que son mucho más elevados que los que se pagan en EU, y eso nos pone en desventaja. Además de los tiempos de respuesta, este es uno de los factores en que estamos trabajando con más intensidad en la AMCCA, en conjunto con la Dirección General de Aeronáutica Civil, para que los trámites sean más ágiles.

En fechas recientes ha habido mucho revuelo por accidentes aéreos donde presuntamente están involucradas escuelas de aviación “patito” con aeronaves irregulares, lo que a su vez ha generado toda clase de dudas acerca de la eficacia de los controles que las autoridades aeronáuticas aplican ¿desde tu posición, cómo percibes este problema?

Lo que pienso es que la Dirección General de Aeronáutica Civil tiene que ocuparse de ese grave problema; hay operaciones muy sospechosas, todos nos podemos dar cuenta de que hoy día en algunas escuelas se ofrecen 20 cursos, por decir algo, pero al visitar las mismas es evidente que su infraestructura es apenas suficiente para un curso. Pueden ofrecer una pléyade de cursos desde piloto comercial, de helicóptero, capacidades y convalidaciones, pero cuando se pone atención a la infraestructura, ésta consiste en sólo un avión pequeño, un simulador básico y todo lo demás es subarrendado, así se puede ofrecer una gran cantidad de servicios, lo cual representa un riesgo altísimo para los usuarios porque si sucede un accidente quién responde: ¿la escuela?, ¿el propietario del avión?, ¿está autorizada esa aeronave para dar instrucción? Hoy en día los centros que estan bien establecidos, tienen incluso sus propios talleres de reparación y mantenimiento autorizados, los cuales se someten a revisiones muy estrictas tanto por la Dirección General de Aeronáutica Civil como por la Federal Aviation Administration, ese es el caso de la Escuela de Aviación México y Alas de América, ambas agremiadas a la AMCCA.

Un centro de capacitación debe invertir en material de apoyo didáctico para ofrecer un servicio de calidad; actualmente en México el alumno tiene que decidir si toma el curso para obtener una capacidad en un establecimiento en el que le enseñen con un poster o en otro donde cuenten con simuladores de cabina profesionales, como el ilustrado, que corresponde al de un Boeing

Debo recalcar la importancia de que las escuelas deben ser propietarias y operadoras exclusivas del material aéreo que se utiliza en la instrucción, además los simuladores también deben ser los adecuados a las carreras que se impartan, hoy en día han proliferado las computadoras, que podrían servir como apoyo en alguna parte del adiestramiento pero no hay sustituto para los simuladores profesionales de mayor envergadura. En las escuelas que operan con “mínimos”, los que siempre terminan pagando las consecuencias son los estudiantes.

¿Cuáles serían los principales aspectos que un estudiante debe tener en cuenta al momento de elegir una escuela de aviación en México?

Si yo fuera estudiante, lo que haría sería acudir al Colegio de Pilotos Aviadores de México y solicitar la recomendación de cuáles son las escuelas de mayor prestigio y seriedad. Ahora que como focos rojos, el alumno podría fijarse en que las instalaciones sean las adecuadas para el adiestramiento; verificar que las aeronaves sean propiedad de la escuela, que los simuladores también sean adecuados, que tenga prestigio entre la gente activa en el medio y visitar todas las opciones viables, solicitar entrar de oyente a una clase para verificar la calidad de los instructores, acudir a la base de vuelo y comparar los aviones, tal vez incurra en erogaciones pero bien vale la pena ya que es una inversión en su futuro profesional.



La formación de pilotos y personal aeronáutico debe estar apoyada por material y equipo especializado acorde con el desarrollo actual. Como ejemplo vemos en la gráfica un simulador Frasca 142 para instrucción de vuelo por instrumentos aprobado por la norteamericana FAA y la DGAC de México.



¿Esto es en cuanto a formación?, ¿y en cuanto a capacitación?


Lo que estamos haciendo dentro de la Asociación, es incorporar a instituciones que se han caracterizado por su preocupación y dedicación por ofrecer una buena capacitación, tales como las aerolíneas Aviacsa, Allegro y Aeromar, lo cual todo mundo reconoce. Por otro lado, también nos hemos acercado a las autoridades, para que independientemente de los cambios de normas también se estandaricen los niveles de capacitación. Hoy en día se pueden encontrar centros que ofrecen una gran variedad de capacidades de aeronaves tanto ejecutivas como comerciales del porte de un 737 o 757 y no cuentan sino con una oficina. A mí me cuesta mucho trabajo entenderlo. En la Escuela México, tenemos más de 60 años trabajando y hemos sido testigos de lo difícil que ha sido crecer y ofrecer mayor capacidad. Hoy estamos a punto de traer a México el primer entrenador de cabina de cristal para 737. Y en otros lugares tienen autorizados todos los equipos con muchos posters y muchos papeles pero en realidad no cuentan con el soporte adecuado y esto no sólo afecta al estudiante sino también desalienta la inversión, al tener que competir en situaciones inequitativas.

¿Como se podría evitar la actitud del propio piloto o estudiantes que fomentan acciones de corrupción solicitando excepciones usadas desde hace tanto tiempo que ya parecen tradiciones?

Ese es un problema tan grave como frecuente. Todos en la AMCCA estamos conscientes de que estamos viviendo una recesión económica que está dejando pocas plazas para pilotos y que si se egresan alumnos a granel, con bajos niveles de educación, lo único que se está haciendo es engañar al alumno, ya que éste, al presentar cualquier examen de selección, resultará estar en niveles tan bajos como el 30% del requerido para una plaza en aerolínea o aviación ejecutiva, y lo digo con conocimiento de causa pues hemos hecho exámenes de selección para aerolíneas de la talla de Aeromar, Aviacsa y Azteca. Y es una problemática que tanto la autoridad como el Colegio de Pilotos conocen. Lo mismo ocurre en México y en los EU, encuentras escuelas que en su publicidad afirman que con muy poco dinero te capacitan para entrar en una aerolínea, lo cual es un fraude y la víctima, el alumno.
Ahora bien ¿qué se está haciendo?, primero se está diseñando un marco jurídico que ya no permita esta situación y segundo, pero de mayor importancia, es el programa de profesionalización del Piloto Aviador, el cual constituye la oportunidad perfecta para que la Dirección General de Aeronáutica Civil evalúe el criterio con el cual se tienen que formar los pilotos de hoy, revisar los planes de estudio, establecer los controles que se requieran para vigilar el nivel y por otro lado además interviene la Secretaría de Educación Pública (SEP) como garante de la calidad en la enseñanza.

¿Estaría de acuerdo la DGAC en sólo expedir licencias a pilotos egresados de escuelas afiliadas a la SEP?

Ese es el objetivo, que además ya está en marcha, se ha firmado un convenio intersecretarial entre la SEP y la SCT y se ha venido trabajando con el CIAAC para que se aplique la ley, por decir un ejemplo, un hospital no puede formar médicos, los forman las universidades autorizadas, y eso es lo que sucede en la aviación. Hace unos años intentamos, en conjunto con la Universidad Ibero Americana, desarrollar la carrera de piloto comercial, pero nos encontramos con que las personas que integran el medio de la aviación no apoyaron el proyecto, pues preferían que sus hijos entraran a trabajar en seis meses y no que pasaran algunos años en la Universidad. Hoy en día el terreno es fértil porque la Dirección de Aeronáutica Civil está muy preocupada por lo que está pasando, el Colegio de Pilotos está comprometido y la Secretaría de Educación ha abierto sus puertas para que nos integremos al sistema educativo nacional y de esta forma se profesionalice la carrera de piloto aviador.

¿Qué pasa con las personas que obtuvieron sus licencias en el antiguo método?

La Dirección General de Aeronáutica Civil y la Secretaría de Educación Pública se encuentran planeando cómo va a ser el programa de regularización para todos aquellos pilotos que estudiaron antes de que los nuevos planes entren en vigor.

¿Qué tanto cambia el nuevo programa comparado con el actual?

Como están las cosas, depende de qué programa, de qué escuela, hay escuelas en las que nuestros programas abarcan de ocho meses a un año de teoría, para éstas el cambio no va ser tan fuerte, pero hay escuelas “express” que imparten tanto la teoría como el vuelo en seis meses, en las que el cambio será importante. Lo mismo para las personas que estudiaron en el extranjero, ya que el programa teórico base está en 1,200 horas.

¿Desea agregar algo para los lectores de América Vuela?

México requiere un profundo cambio en la mentalidad y en la actitud de las personas del medio, debemos regresar al esquema donde la honorabilidad es importante, en todos los aspectos y niveles, incluso los alumnos deben pensar en eso cuando eligen un centro de capacitación ya que pagar lo más barato nunca ha sido la mejor opción en muchas cosas como son la salud y la educación, donde se hacen las inversiones más importantes de la vida. En el momento de elegir un centro de capacitación, el factor de decisión nunca debe de ser el precio, a pesar de la situación económica que estamos viviendo. Tal vez el alumno se gradúe en más tiempo pero a la hora de ingresar al mundo profesional, ese tiempo y esos recursos siempre van a marcar diferencias a favor del mejor preparado. La demanda de ingreso que tienen las empresas y aerolíneas ahora y más en el futuro, le cobrará muy caro el haber elegido una opción sencilla o hasta facilitada.
De igual forma, todos los que estamos inmersos en el ámbito de la formación y capacitación debemos hacer una reflexión muy profunda del compromiso moral que tenemos para con la gente. La educación es fundamental en la vida de toda persona y más si está relacionada con la aviación y con vidas humanas.

PIES: Un centro de capacitación debe invertir en material de apoyo didáctico para ofrecer un servicio de calidad; actualmente en México el alumno tiene que decidir si toma el curso para obtener una capacidad en un establecimiento en el que le enseñen con un poster o en otro donde cuenten con simuladores de cabina profesionales, como el ilustrado, que corresponde al de un Boeing 737-700.

La formación de pilotos y personal aeronáutico debe estar apoyada por material y equipo especializado acorde con el desarrollo actual. Como ejemplo vemos en la gráfica un simulador Frasca 142 para instrucción de vuelo por instrumentos aprobado por la norteamericana FAA y la DGAC de México.