Misión:
Alerta Temprana
Por Pablo Viadas
Publicado:
noviembre - dicienbre 2002
Fuente: América Vuela - Número 82
El
primer trabajo de una fuerza aérea es controlar
su espacio, mantenerlo libre de aviones enemigos
y a salvo de agresiones.
La
Misión de la
Superioridad Aerea
Históricamente
este concepto surgió durante la celebre Batalla
de Inglaterra, donde por primera vez el espacio
aéreo de un país completo debía
ser defendido en toda su extensión.
Ahí también es donde por vez primera
entra en acción el binomio radar-avión
de caza, y aunque en aquellos momentos del año
1940 se dependía tanto del radar como de
observadores armados con binoculares y un teléfono,
ahora los pilotos de caza prácticamente son
guiados hacia su objetivo, se puede saber por dónde
viene el ataque enemigo y administrar los recursos
para interceptar el peligro de una manera eficiente.
Durante la segunda mitad del siglo XX los radares
se perfeccionan y el misil sustituye al avión
de combate como herramienta primaria para controlar
el espacio aéreo.
Boeing

En esta impresión artística
apreciamos una escena que será común
en el futuro próximo, el reaprovisionamiento
en vuelo de un Boeing 767 de alerta temprana
(AWACS) realizado por otro Boeing 767 en su
versión tanquero. Ambos proyectos se
encuentran en evaluación por las autoridades
militares norteamericanas para reemplazar a
los actuales E-3 Sentry y KC-135 y KC-10 respectivamente. |
Esto se hace evidente durante la guerra de Vietnam
y en las guerras árabe-israelíes.
Sus protagonistas más notables son el McDonnell
Douglas F-4J Phantom II que se medirá en
multitud de teatros con el no menos famoso misil
antiaéreo SAM 2 soviético.
Pero ya en esos momentos comienza a ser evidente
que el binomio radar-misil muestra una debilidad
importante; son estacionarios. Una nueva generación
de misiles antirradar, guiados por las mismas ondas
del radar enemigo, destruyen fácilmente esas
instalaciones fijas.
Sin radares que monitoreen el espacio aéreo,
tanto misiles como aviones de caza quedan prácticamente
ciegos.
De ahí surge la idea de colocar estaciones
móviles de monitoreo y lanzamiento de misiles
como los exitosos SAM-6 de construcción soviética,
que mantuvieron a raya a la aviación israelí
durante la guerra del Yom Kippur.
Además, los radares terrestres están
seriamente limitados por la topografía del
terreno: cerros, lomeríos y montañas,
incluso edificios pueden interceptar sus emisiones,
además al transitar por un camino son lentos
y vulnerables al ataque de las fuerzas del enemigo.
De ahí que el siguiente paso fue embarcar
en aviones tanto radares como misiles. Había
que buscar el avión más grande que
pudiera transportar un radar poderoso y dotarlo
de energía para que pudiera monitorear todo
el espacio aéreo, hasta la lejana línea
del horizonte, alejada artificialmente por efecto
de la altitud a la que vuela el avión que
transporta al radar. Para el lanzamiento de misiles,
nada mejor que un veloz caza a reacción.
Los
AWACS
El cielo ahora está dominado por un binomio
poderoso y móvil. El radar volante y el avión
dotado de misiles.
La primera vez que uno mira una aeronave de alerta
temprana o también conocida por sus siglas
en inglés: AWACS (airborne warning and control
system), se tiene la impresión de que es
un jet comercial aferrado por un OVNI.
El AWACS carece del glamour y las líneas
hermosas y agresivas de un avión de caza.
Es sin más un avión de aerolínea,
modificado. Sin embargo es el dueño indiscutible
del cielo y el avión de caza sólo
uno de sus sirvientes. Por decirlo así, los
AWACS son los ojos y el cerebro de la fuerza aérea
y los cazas su brazo ejecutor. Privado de los AWACS
el más poderoso caza queda limitado.
Una de las funciones principales de los aparatos
AWACS es la coordinación de intercepción
de los contactos hostiles mediante aeronaves de
caza amigos, en la gráfica apreciamos el
principal exponente de la superioridad aérea
próximo a entrar en servicio en la USAF,
el monoplaza Boeing - Lockheed Martin F-22 Raptor.
Desde el control de misión en el
AWACS se domina todo el campo visual, su radar de
casi 10 metros de diámetro sólo está
limitado por la curvatura de la tierra y la altura
de vuelo del avión. A su máxima cota
operacional (12,000 metros) puede abarcar un campo
de más de 300 kilómetros de radio.
El primer AWACS entró en servicio en el año
de 1975 y fue construido sobre el ahora venerable
Boeing 707-320B de cuatro motores. En ese entonces
fue el avión más caro jamás
construido.

El último eslabón de la superioridad
aérea es el misil aire-aire, encargado de
la destrucción de aeronaves enemigas. En
las ilustraciones se aprecian las importantes diferencias
operativas que se han incorporado en la actual generación
de misiles norteamericanos aire-aire de alcance
medio AIM-120 AMRAAM, en comparación con
los anteriores AIM-7 Sparrow.
La característica más notable del
E-3 (como se le denominó), es un domo de
radar de 10 metros de diámetro montado sobre
el dorso del avión, el cual gira a seis veces
por minuto. En la primera generación de AWACS
se montó un radar Westinghouse, capaz de
controlar un radio de 350 kilómetros en torno
del avión.
Se
decía que en un momento dado, la mitad de
los motores se destinaban a dotar de energía
a este poderoso artefacto.
En el interior, casi una veintena de técnicos
se afanaba sobre los monitores de sus computadoras,
pues el problema no era el alcance del radar sino
el alud de información que captaba.
El E-3 lo mismo podía detectar aviones en
vuelo, que tráfico sobre las carreteras y
no era todo, la información se complementaba
con los radares de los cazas que soportaba y la
información de otras estaciones en tierra,
con lo que podía ir creando un amplio campo
visual del terreno sobre el que iba volando a casi
900 kilómetros por hora.
Pero la vigilancia electrónica es todavía
más, tan importante es captar la potencial
amenaza de una nave aérea como los radares
que la soportan. El E-3 debía estar pendiente
del barrido de radares enemigos.
Guerra Electronica
El mayor peligro para un AWACS es que una amenaza
se materialice a velocidad supersónica desde
más allá del alcance de su radar o
que esté oculta y emboscada sobre el terreno
que sobrevuela.
Los radares militares tienen típicamente
dos modalidades de emisión, una es de vigilancia,
en una banda de baja potencia y la otra es de caza,
en una potencia mayor.

Boenig |
El E-3 Sentry entró en servicio en 1977,
y aun cuando continúa prestando un valioso
servicio, se prevé su pronta sustitución.
La opción más evidente es una versión
del birreactor de aerolínea Boeing 767, del
cual la Fuerza Aérea de Autodefensa del Japón
ya ha adquirido dos aparatos. Entre sus múltiples
ventajas frente al E-3, destaca el fuselaje ancho
del 767, con lo que ofrece más del doble
de espacio interior que el E-3E basado en el Boeing
707-320.
La modalidad de vigilancia permite una más
amplia observación y es similar a la banda
de las estaciones de control de tráfico aéreo
comercial.
La banda de caza es potente y concentrada, trata
de escudriñar el objeto que se aproxima,
que lo mismo puede ser un enemigo o un piloto despistado.
Y se activa cuando el radar convencional descubre
un “objeto volador no identificado”.

La
experiencia operativa ha comprobado que los sistemas
de radar aerotransportado pueden responder rápida
y efectivamente a situaciones de crisis en cualquier
parte del mundo, incluso en ambientes de alta densidad
en contramedidas electrónicas. La OTAN (18)
y la USAF (33) dependen de sus Boeing E-3E Sentry
para vigilar su espacio aéreo ante posibles
incursiones hostiles.
Un transpondedor instalado en el avión (en
casi todos los aviones) responde a la señal
de radar identificando la nave. En los aviones militares
obedece a claves acordadas de antemano (IFF) para
poder identificar aviones como amigos o enemigos.
Pero estas señales de radar viajan más
allá de donde es posible un retorno que confirme
que hay una nave enemiga. Esto permite a los aviones
advertir dónde hay un radar de búsqueda
y eventualmente de caza, antes de que sean detectados.
Sobrado está decir que si el AWACS percibe
la débil señal de un radar enemigo,
tratará de poner distancia antes de que la
señal de ese radar anuncie que encontró
la presencia de un objetivo.
Y esto no es un peligro para ser ignorado, durante
todos los años que duró la guerra
fría, sobre los cielos de Europa los AWACS
de la OTAN y los SUAWACS, su contraparte comunista,
se sumergieron en peligrosos juegos de búsqueda
y localización.
Los guerreros electrónicos, a doce mil metros
de altura, apagaban sus radares activos atentos
a las emisiones de su contraparte. A veces las emisiones
de algún AWACS lo delataban y entonces podían
castigarlo con una fuerte emisión de un radar
de caza, a veces de uno de sus aviones de escolta,
en algo como un “te tengo y podría
haberte enviado un misil”.
Afortunadamente el juego terminaba tomándose
fotografías desde ambos aviones y escoltando
uno al otro fuera del espacio aéreo propio.
Bien, ahora que si contamos todas las señales
que llegan al AWACS no sólo desde su radar,
sino de las estaciones en tierra, otros AWACS y
los aviones de caza que vuelan en la cercanía,
más las señales que pueda generar
el enemigo, tenemos ya una labor donde se necesita
el auxilio de las más poderosas computadoras,
pues lo mismo se podría estar viendo la señal
reflejada sobre el techo de un autobús de
pasajeros que un helicóptero de combate armado,
aproximándose lentamente en un vuelo a pocos
metros del suelo.
Pero no es todo. El AWACS es el paladín de
la guerra electrónica. El enemigo no se va
a dejar detectar fácilmente, y existe todo
un arsenal de artimañas para engañar
al radar. Y éstas van desde el antiquísimo
truco de emplear tiras de papel de aluminio cortadas
en la misma amplitud de onda del radar enemigo usado
desde la Segunda Guerra Mundial, que la emisión
de “parásitos”, señuelos
electrónicos que simulan la forma radaica
de una aeronave en las pantallas de radar enemigo
cuando en realidad no hay nada en ese punto, e incluso
los costosos aviones de bajo perfil radaico, llamados
mercadotécnicamente “invisibles”.
Un
Combate Real
Durante la operación Tormenta del Desierto
pudimos observar en pleno el uso de la técnica
de radar volador y caza dotado de misiles. Aunque
como ya vimos, un AWACS es más que un simple
radar volador.
La aviación de Irak, aunque numerosa, correspondía
al modelo más propio de los días de
la guerra del Yom Kippur, y carecía de los
sofisticados medios de un AWACS. Su sistema de control
del espacio aéreo correspondía a la
generación anterior al radar-misil, o sea
estaciones fijas en tierra, las cuales fueron rápidamente
neutralizadas por los misiles antirradar de la coalición
atacante. Para esta guerra Irak nunca estuvo preparado.
Boenig
Otra de las funciones básicas de los aparatos
AWACS es el monitoreo, análisis y perturbación
de las señales electrónicas emitidas
por el enemigo (guerra electrónica), en este
cometido es complementado con aeronaves especializadas
como el Grumman EA-6 Powler y su próximo
reemplazo, el Boeing EA-18, que aparece en la gráfica
y se encuentra en evaluación.
Despojado de sus estaciones de radar, la Fuerza
Aérea de Irak quedó invidente, a merced
de los misiles enemigos.
Los cazas, y mencionemos por ejemplo al Mirage F1,
de los cuales Irak tenía algunos ejemplares,
poseen un radar en el cono de proa, pero se trata
de un equipo de corto alcance, que sólo puede
mirar hacia el frente. Su enemigo, guiado por un
AWACS, sabe dónde se encuentra, hacia dónde
se dirige y con qué arma derribarlo antes
de ponerse a su alcance.
Conforme la guerra progresó y se liberó
de radares de caza el suelo de Kuwait e Irak, las
instalaciones de misiles antiaéreos SAM quedaron
también limitadas y la defensa aérea
tuvo que descansar sobre la artillería como
en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial.
Aún así no fue una campaña
fácil, casi cincuenta cazas aliados fueron
derribados por la defensa iraquí, sin embargo
al final de las operaciones Saddam Hussein prefirió
enviar sus aviones a los terrenos de sus antiguos
enemigos los iraníes, que ver cómo
eran destruidos por los aviones de la Coalición.
Un
Ojo en el Cielo
Con la desaparición del bloque comunista,
el mundo no se ha vuelto un lugar más seguro.
Todos los países requieren de controlar eficazmente
su espacio aéreo y lo que fue un lujo de
la Fuerza Aérea de los Estados Unidos se
ha convertido ya en una herramienta que todos los
países necesitan.
Terrorismo, contrabando y tráfico de drogas
son actividades que requieren de una nave de vigilancia
electrónica. Una nueva generación
de AWACS está llegando.
Llama la atención la versión soviética
de esta nave el SUAWACS, con un radar muy poderoso
montado sobre un Iliushin Il 76 Mainstay. Fue uno
de los secretos mejor protegidos durante la Guerra
Fría pero ahora está en venta por
un precio aproximadamente de la mitad de la versión
occidental, que consiste en un Boeing 767 en sustitución
del viejo 707.
De todas formas el Boeing 707 no va directamente
a la chatarra, al menos por ahora. Boeing está
dotando de nuevos medios electrónicos a su
flota de E-3 AWACS, con sistemas de Northrop Grumman,
para un nuevo sistema de radar “inteligente”,
capaz de distinguir objetos de pequeña sección
como pueden ser los misiles dotados de sistemas
de invisibilidad (STEALTH) o bajo coeficiente radaico.
Boeing

Boeing se encuentra promoviendo el 737 AEW&C,
basado en la plataforma del 737 de nueva generación,
en servicio con las aerolíneas, destinado
a operadores que requieren naves más pequeñas
que el E-3 o el 767 AWACS. Su sistema radar es de
barrido lateral en vez del radomo con antena giratoria.
Un claro competidor del Embraer EMB-145 AEW&C.
Este tipo de sistema maneja una programación
capaz de distinguir amenazas en pleno ambiente de
guerra electrónica y discriminar objetos
que no son amenazas reales, como pudiera ser tráfico
automotriz bajo el avión o interferencias
generadas por el enemigo y en cambio reaccionar
ante amenazas reales.
Boeing

Actualmente
el 737 AEW&C aún no ha obtenido contratos,
uno de los candidatos con mayor potencial es
la Royal Australian Air Force. En esta imagen,
asistida por computadora, se aprecia un aparato
de este tipo en colores de la RAAF. |
El
sistema también permite variar el tipo de
emisión de la onda de radar para obtener
rebotes de aquellas naves calificadas de invisibles
(Stealth). El programa de modernización comprende
32 naves de la USAF, 17 de la OTAN y 7 de Inglaterra
y se calcula que concluya en el año 2005.
El
Proximo Paso
Existe en todos los países una tendencia
a economizar en medios de defensa, y dado que la
unión de AWACS y avión de caza realmente
descansa sobre los misiles, bien podría enviarse
un AWACS dotado de estas armas, sin necesidad de
los muy costosos aviones de caza.
Pero incluso se va más allá, plataformas
de vuelo permanente, más ligeras que el aire,
como los dirigibles o los blimps podrían
montar aún más electrónica,
más armas guiadas y permanecer de manera
indefinida sobre el campo de batalla.

El ahorro en aeronaves a reacción sería
muy sustancial. Incluso el ahorro en mantenimiento
y combustible, con lo que se podría invertir
más dinero en misiles avanzados como el AAMRAM,
que está entrando en servicio en la Fuerza
Aérea Norteamericana como el principal misil
aire-aire de guía radaica, o medios aún
más sofisticados.
Sin embargo el frenético ritmo de nuestra
tecnología ya vislumbra otro cambio en el
campo de batalla, posiblemente más dramático
que la introducción del misil: las armas
electromagnéticas.
Sin ahondar mucho, podríamos explicar que
un radar de caza de alta potencia si incrementa
su energía puede ejecutar sobre el enemigo
el mismo efecto que un horno de microondas. En otras
palabras fundir los delicados chips de computadora
del misil o avión enemigo, inutilizándolo.
Pero mientras un arma de tal estilo requeriría
de una cantidad de energía muy grande, prácticamente
imposible de embarcar en un avión, ahora
se experimenta con bombas o misiles que pueden hacer
este mismo efecto, la creación de un instantánea
corriente electromagnética (o pulso) que
literalmente funda toda la electrónica dentro
de un determinado radio de acción.
Si estas armas resultan como todo parece indicar,
nuestra guerra aérea podría regresar
a los tiempos del Barón Rojo.
Los
AWACS Mexicanos
Tanto la Fuerza Aérea Mexicana como la Armada
de México han hecho patente su intención
de comprar aviones de vigilancia electrónica,
conocidos en medios militares como AWACS.
La Fuerza Aérea Mexicana recibirá
en breve el primero de tres Embraer EMB-145 AEW&C,
destinados a la vigilancia electrónica del
sur del país.
La Armada de México, por su parte, anunció
la compra de tres Grumman E-2C Hawkeye.
Embraer

Aquí
apreciamos el birreactor de alerta temprana
brasileño EMB-145 AEW&C, del que
México ha adquirido dos unidades que
están próximas a la entrega. En
este aparato se combina la eficiencia y bajos
costos de operación del avión
ERJ-145 (plataforma de vuelo) con el desempeño
del radar Ericsson ERIEYE de pulso activo Doppler.
Los aparatos se utilizarán en la vigilancia
de los cielos amazónicos, en el caso
de Brasil, y de la frontera sur, por México. |
EMB-145
AEW&C
Es una adaptación del avión de línea
brasileño Embraer ERJ-145 el cual ha sido
modificado estructuralmente para la misión
de radar volante y también ha sido reforzada
su aviónica para operaciones de corte militar
en todo tipo de condiciones meteorológicas
incluyendo actividades nocturnas.
Las modificaciones estructurales comprenden adaptaciones
para la antena del radar ERIEYE, ampliación
de los depósitos de combustible para permitirle
mayor autonomía y también un generador
adicional para proveer la energía que emplea
el sistema ERIEYE.
En la parte electrónica se le ha dotado de
dos computadoras de vuelo auto verificables y controles
de presentación de datos alfanuméricos
que el piloto y el copiloto pueden consultar en
todo momento, para conocer las condiciones de vuelo
o el estado de los motores. Incluso sus puestos
de mando han sido dotados con pantallas HUD al estilo
de los aviones militares, con lo que es posible
ver reflejado directamente sobre la cabina los vectores
de dirección o aproximación a tierra
en nulas condiciones de visibilidad e inclusive
las posibles amenazas.
La aviónica comprende sistemas TCAS II (Traffic
Alerting and Collision Avoidance), que permiten
dar seguimiento al tráfico aéreo y
prevenir colisiones. Un GPWS que es un sistema que
presenta datos sobre el terreno que está
volando el avión, verificándolo tanto
con los datos de dos radio altímetros que
miden constantemente la distancia al suelo, el sistema
GPS de posicionamiento y las cartas topográficas
en la memoria de la computadora, para advertir sobre
posibles elevaciones del terreno, peligrosas para
el actual curso del avión.
Por decirlo así la tripulación sabe
en todo momento, con toda exactitud, su posición,
curso y condiciones meteorológicas.
En otro aspecto los centros de comunicaciones también
han sido dotados con sistemas de enlace vía
satélite y codificación para comunicaciones
militares.
La tripulación de un EMB-145 AEW&C incluye
piloto y copiloto más cinco o seis especialistas
de vuelo con sus respectivos pupitres computarizados.
ERIEYE
El radar ERIEYE ha sido desarrollado por Ericsson
Microwave Systems, y es un sistema revolucionario
que viene a sustituir los modelos de radar giratorio
con elementos mecánicos que todo mundo ha
visto. El sistema comprende un radar principal de
pulso Doppler activo, de fases en matriz. En otras
palabras un conjunto de celdas de estado sólido
que transmiten y reciben en una dirección
determinada únicamente, pero la cual cubren
todo el tiempo, a diferencia de los radares convencionales
cuyo barrido giratorio detecta un objetivo cada
seis o diez segundos dependiendo de la velocidad
de rotación de la antena.
US NAVY

La Armada de México también
está adquiriendo aparatos de alerta temprana,
en este caso el Grumman E-2C Hawkeye que ha prestado
excelentes servicios a la Armada Norteamericana.
Con su programación optimizada para la vigilancia
marítima, su radar puede explorar hasta un
horizonte de más de 320 km.
Por decirlo de alguna manera sencilla, el ERIEYE
actúa como los ojos de una mosca que pudiera
ver en miles de direcciones y cuya señal
interpreta una computadora para la distancia al
blanco, su altura y en algunos casos su forma y
dimensiones, aunque Ericsson no define a esta versión
de ERIEYE como un radar de apertura sintética.
El sistema se complementa con un radar secundario
de apoyo, un sistema (SSR/IFF), de identificación
enemigo/amigo que permite leer el transpondedor
de los aviones para conocer su identificación,
un sistema de comando y control para objetivos en
aire o superficie que permiten tener un control
sobre más de trescientos objetos a la vez,
ya sea aviones, barcos o incluso vehículos
en tierra. Además cuenta con un centro de
combate electrónico ECM para anular ataques
electrónicos de interferencia sobre el radar.
Embraer

La adquisición del Embraer EMB-145
AEW&C por parte de la FAM, será un gran
avance para la seguridad de la frontera sur de México
en la lucha contra el narcotráfico y el contrabando.
Ericsson asegura que el ERIEYE es superior al radar
giratorio como el Westinghouse que equipa al E-3
y que requiere un avión de mayor tamaño
para albergar los mecanismos del radar convencional
de barrido.
Opcionalmente la información del ERIEYE puede
ser presentada remotamente en el centro de comando
en tierra e incluso manejar información proveniente
de otros radares embarcados o estacionarios.
Hawkeye
E-2C
Fue construido en los años setenta para la
Marina de los Estados Unidos, como una forma para
dotar de un radar aerotransportado a la fuerza de
portaaviones, y sustituir a las primeras versiones
A y B con medios de control computarizados.
Desde
la Segunda Guerra Mundial se observó que
para una formación naval, los radares embarcados
tanto en el portaaviones como en sus barcos escolta
no podían cubrir, aun combinados, más
que algunas docenas de millas, hasta donde la curvatura
de la tierra podía ocultar alguna amenaza,
por ello se hizo patente la necesidad de un avión
radar que pudiera operar desde un portaaviones.
Las primeras versiones del Hawkeye podían
ampliar esta vista al punto que a ocho mil metros
de altura sobre la formación naval, el horizonte
visible abarcaba un radio de 350 kilómetros,
distancia a la que su radar podía controlar
barcos, aviones y cualquier posible amenaza, como
misiles en curso de aproximación o incluso
bajo ciertas circunstancias objetos tan pequeños
como un periscopio.
El E-2C, como su hermano mayor el E-3 AWACS han
recibido constantes modificaciones. Sus características
reales como alcance y capacidad de detección
son difíciles de precisar, pues son medios
estratégicos de primer orden en el campo
de batalla moderno, y seguramente muchas de ellas
están subestimadas o exageradas, para confundir
al enemigo.
Sin embargo se sabe que su capacidad real depende
de la potencia de emisión para obtener una
señal más fuerte de rebote y la capacidad
del software para distinguir entre los ecos falsos
de un mar con fuerte oleaje y un avión en
vuelo rasante.
Por supuesto que un objetivo lejano será
más difícil de detectar e identificar
que algo que esté más cercano.
Para México es sumamente importante contar
con estos medios como salvaguarda de su inmenso
mar patrimonial y como un control eficaz de sus
fronteras y medio de primordial importancia para
combatir el narcotráfico.