Republic P-47 Thunderbolt
Por Héctor Dávila Cornejo
Publicado: Agosto - Septiembre 2002

Fuente:
América Vuela - Número 80



Durante la inauguración de la nueva terminal del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, en 1953, los cazas P-47D se presentaron en público, notándose aún en excelente estado, como se aprecia en el aparato PZT-1006, que luce un gallo de pelea como emblema, y la clásica figura de picos blancos en la trompa.


El avión que el Escuadrón 201 de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana usaría en combate, fue el famoso caza-bombardero P-47 Thunderbolt (rayo, en inglés). Este robusto aparato tiene la distinción de ser el monomotor más pesado de la Segunda Guerra Mundial, pero su enorme peso de casi nueve toneladas, no significó un obstáculo para que fuera un aparato formidable, veloz y maniobrable en las manos de los pilotos aliados.
Diseñado por Alexander Kartveli a partir de los modelos Seversky P-35 y Republic P-43, el XP-47B realizó su primer vuelo en mayo de 1941 y entró inmediatamente en producción para servir con el Cuerpo Aéreo del Ejército de los E.U. en todos los frentes durante la Segunda Guerra Mundial.
Dotado de un motor radial enfriado por aire, supercargado, de más de 2,000 caballos de fuerza y armado con ocho ametralladoras calibre 0.50, que le daban un poder destructivo en tres segundos equivalente a nueve kilos de explosivos, además de poder transportar una tonelada de bombas, el P-47 resultó una máquina de guerra ideal; muy resistente, confiable y capaz de absorber los más duros castigos del combate. Durante la guerra, los P-47 llegaron a equipar 31 grupos de pelea de primera línea y realizaron 545,575 misiones, acumulando 1.934,000 horas de vuelo, lanzando 132,482 toneladas de bombas, 59,500 cohetes y destruyendo más de 12,000 aviones enemigos, perdiendo tan sólo 824 de su tipo en combate aéreo, lo que significa un radio de combate de 4.6 a 1. Este tipo de avión sirvió también con la Unión Soviética, Inglaterra, Brasil, Francia, China, Portugal, Turquía, República Dominicana, Chile, Cuba, Honduras, Nicaragua, Perú, Venezuela, Irán, Yugoslavia, Italia y Ecuador
Los primeros P-47 que arribaron a la zona del Pacífico fueron los del Grupo de Pelea 348, de la Quinta Fuerza Aérea del Cuerpo Aéreo del Ejército de los E.U., en junio de 1943, seguidos por los del Grupo 35 y a principios de 1944 se equipó con este tipo de aviones al Grupo 58, al que estuvo adscrito el Escuadrón 201 mexicano.
La FAEM voló los modelos P-47D, con motores Pratt & Whitney R-2800 Twin Wasp, de los que se fabricaron 12,602 ejemplares en dos plantas de la Republic Aviation Corporation, los fabricados en Farmingdale recibían la designación RE y los de la fabrica de Evansville la RA. A partir de la serie de producción P-47D-25 la tradicional cabina de enrejado fue cambiada por una cabina de burbuja, que permitía visión de 360°. En las Filipinas la FAEM recibió en préstamo 18 aviones usados de las series 11, 15, 16, 20, 21, 23 y 28 mientras se entregaban los aviones propios que fueron un total de 25 aparatos del tipo P-47D-30 RA. Al terminar la guerra, estos aviones se quedaron en Filipinas a cargo del Grupo de Servicios Aéreos 45 del USAAC (sólo 17, ya que cuatro aviones no fueron recogidos en Biak, uno estaba dañado en Mindanao y tres se habían perdido en accidentes). Como estos aviones habían sido cargados a la cuenta de Préstamos y Arrendamientos para México, el gobierno norteamericano entregó en repuesto 25 aviones nuevos del tipo P-47D-35 RA después de la guerra.
Estos aviones sirvieron con la FAM con las matrículas PZT-1001 a PZT-1025, siendo las letras PZT por “Persecución de Zona Thunderbolt” y siguieron encuadrados en el Escuadrón de Pelea 201, así como en el Centro de Entrenamiento Avanzado, operando principalmente desde Balbuena en la ciudad de México y Las Bajadas, en el estado de Veracruz, hasta el retiro definitivo de los últimos nueve ejemplares en junio de 1958, para ser reemplazados con entrenadores North American T-28A Trojan y dejar la misión de la defensa aérea a los reactores deHavilland Vampire F.Mk 3 que llegaron para el Escuadrón 200 en febrero de1961.
El Thunderbolt era un avión con características de vuelo muy nobles, su configuración alar lo hacía una plataforma de vuelo muy estable y requería menos esfuerzo en los mandos que otros aviones de su época, como el P-51 o el Spitfire. El P-47 es también aclamado como uno de los cazas monomotores de la Segunda Guerra Mundial más dóciles en el despegue, además de ofrecer al piloto gran seguridad gracias a su robustez y blindajes. Hoy día se conservan unos 50 aviones P-47 Thunderbolt en todo el mundo, dos de ellos en México.


El 201: ¿VENERADO U OLVIDADO?
Es una tristeza ver que muchos de los últimos sobrevivientes de la FAEM se quejan de la falta de reconocimiento a su labor en la Segunda Guerra Mundial y de que el gobierno los ha olvidado. Sin duda hay que reprochar al ex secretario de la Defensa Nacional, general Enrique Cervantes Aguirre, quien durante su gestión ordenó la abominable demolición del monumento a los caídos del 201, el cual constaba de un pedestal con los rostros de los pilotos, sosteniendo un auténtico P-47D, ubicado dentro de la Base Aérea Militar No.1, en Santa Lucía, causando un doble daño moral al privarnos de tan bello monumento y de un avión que por sí solo es de gran valor histórico a nivel mundial, vale la pena recordar que la destrucción de monumentos históricos en México es un delito.

El 20 de junio del 2002 se reunieron, en un acto muy significativo, la mayoría de los
pilotos sobrevivientes del Escuadrón 201 de la FAEM, para la firma de una litografía conmemorativa. De derecha a izquierda están el coronel Joaquín Ramírez Vilchis, Cap. Reynaldo Pérez Gallardo, Cap. Miguel Moreno Arreola, Cor. Justino Reyes Retana, Cap. Jaime Zenizo
Rojas, General Julio Cal y Mayor y general Angel Sánchez Rebollo.

Dejando a un lado esta humillación y tratando de hacer un juicio justo, los miembros de la FAEM han sido honrados por su pueblo en forma correcta; a su regreso a la patria fueron objeto de homenajes dignos de héroes, recibieron ascensos y no pocas escuelas, calles y hasta colonias llevan el nombre de Escuadrón 201. Se filmó una película en su honor (bastante mala, por cierto), la SDN publicó la Historia Oficial de la FAEM en 1946 y en épocas más recientes, 1996, se canceló un timbre postal conmemorativo del 201, además que se coordinó, durante los festejos del Día de la Aviación en Puebla, la realización de una pintura conmemorativa que firmaron algunos pilotos veteranos y que se donó a la comandancia de la FAM. Este fue el antecedente del magnífico trabajo de Sig Unander, quien produjo una serie de 1,000 magníficas litografías de una pintura especialmente realizada por Jack Fellows y titulada “El Ataque de las Aguilas Aztecas”, misma que reproducimos en este artículo. Estas litografías, con la brillante coordinación de Benito del Río, fueron firmadas por los pilotos sobrevivientes el 20 de junio pasado, dejando un bello testimonio de los hechos memorables de la única unidad mexicana que ha combatido una guerra en el extranjero. 10% de las ganancias de este proyecto se donarán a la Asociación Mexicana de Veteranos de la Segunda Guerra Mundial, por lo que si usted está interesado, la puede conseguir con Air Art Northwest en el E-mail airart@teleport.com o al fax 503-357-4647 en los EU.

 





Una de las pocas fotografías conocidas de P-47D-35 Thunderbolt de la FAM a color, cortesía de nuestro amigo Mardonio Islas, que muestra un par de avejentados aparatos, en 1959, al final de su vida útil. El primero, PZT-1008, en gris con vistosos vivos y el de atrás se distingue en verde olivo pardo. Se puede ver que los aviones están ya desprovistos de armamento.


Estos esfuerzos muestran que, incluso hoy, el Escuadrón 201 no está olvidado, quizá muchos de sus miembros esperaban más, pero pienso, con todo respeto, que han sido justamente recompensados simplemente por la satisfacción del deber cumplido, un deber alto, de una nación que puso en sus manos su defensa y prestigio internacional. Estuvieron a la altura de los acontecimientos y con todo derecho pueden expresar orgullosamente: ¡misión cumplida!