Helicópteros en la red
Una herramienta de la comunicación
Por Nelson Cabrera Rueda
Publicado: enero - febrero 2003
Fuente: America Vuela - Número 83

Credito: Cristian Zarabozo


Jorge Olea, a la izquierda, junto con Galo Alberto Guerra transmiten desde el aire las noticias generadas en la red vial.

Las grandes ciudades, principalmente una urbe como la capital mexicana, necesitan de un medio ágil para dar a conocer lo que sucede en sus calles. Por medio de la radio se orientan miles de automovilistas, a la vez que escuchan las noticias como van sucediendo. Es una carrera contra el tiempo, es la lucha por presentar la noticia antes que otros medios de comunicación y en ella el helicóptero se convierte en herramienta fundamental pues en el aire, ningún otro aparato es tan apropiado para este propósito.

Credito: Estrategia Aeronáutica


El avión Cessna 170B, matrícula XB-WIH, fotografiado en Harlington, Texas, durante una reunión de la FAI. Tiempo después llegó semidesmantelado al medio de la información.



América Vuela, lo lleva hoy a un viaje con un hombre institucional en la noticia, el ingeniero Jorge Olea, quien en los helicópteros de InfoRed vuela diariamente cuatro horas y media para informar de algunas de las noticias que transmite la Red Vial, de Monitor, por las frecuencias 88.1 FM y 1110 AM de la capital mexicana. El equipo de la Red Vial está integrado por 22 reporteros generales, cuatro reporteros deportivos y 21 reporteros viales, que se valen de 22 motocicletas, 30 automóviles, dos helicópteros Bell 206 y un estudio móvil para transmitir las noticias que encuentran en las calles, producto de la actividad de más de 20 millones de habitantes de una de las ciudades más grandes del mundo.

Jorge Olea es un hombre orgulloso de trabajar en la Red Vial, a la que ha dedicado 36 años de su vida. Ingeniero Mecánico Electricista de profesión, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, dejó la carrera para transmitir desde el aire la noticia. Por el año 1966 empezó a transmitir para un bloque de radiodifusoras integrado por Organización Radiofónica Orfeón, Radio Chapultepec y Radio Capital, a instancias de Rogelio Azcárraga Madero, Francisco Ibarra y los señores Obregón Cruces y Huesca Perrotin, todos ellos radiodifusores, que tuvieron la idea y crearon el primer servicio informativo por aire, el cual contaba con la colaboración de la entonces Dirección de Tránsito del Distrito Federal, la que por teléfono comunicaba datos de algún suceso que podía ser observado desde el aire, con la visión tan reducida que se puede tener desde un monomotor, que es de 40 o 45 grados y para ver hacia tierra se tiene que alabear el aparato, con los inconvenientes propios de la maniobra. Dos años estuvo volando en esta forma para hacer realidad ese servicio que fue absorbido por Radio Programas de México (XERPM), propiedad de don Clemente Serna Martínez.

El monomotor, tripulado por el capitán Juan Bernardo Frisbie, contaba con un radio teléfono conectado a la empresa Servicio Organizado Secretarial (SOS), ahí se recibía la señal y de esa empresa se hacía una llamada telefónica a XERPM, estación piloto de Radio Programas de México, Radio 660 de aquella época. Cuando se recibía la llamada, el operador “parchaba” la señal para que salieran al aire la voz y las noticias que se distribuían a diversas organizaciones.

En 1973 la familia Serna, específicamente don Clemente Serna Alvear, adquirió la radiodifusora Radio Cadena Nacional (RCN), a la que bautizaron como XERD.

En este punto cedemos el relato a Jorge Olea: —“a XERD llegó a hacerse cargo de la gerencia un hombre joven, de gran capacidad, que se me acercó y me preguntó: —¿Cómo hacen ustedes ese servicio?, a lo que contesté que era en una forma muy primitiva.

—Pues yo quiero que se haga con todas las de la ley, como debe hacerse ese servicio, lo va a hacer usted conmigo ¿sí o no?

—Sí —acepté ante tal firmeza.

—¿Y qué necesita?

—Un VHF (radio de muy alta frecuencia).

—Pues vamos a ponerlo y ¡a trabajar!

Ese hombre que me llevó a Radio Red, era un joven que poco tiempo antes había llegado de Inglaterra, era muy serio, de pocas palabras, iba al grano. Su nombre: José Gutiérrez Vivó”.

El servicio primitivo al que se refería Jorge Olea se hizo algunas veces en helicóptero, pero la mayoría fue en ala fija, Juan Bernardo Frisbie tuvo varios pilotos, de base estaba el capitán Manzanilla, y algunos otros que volaban esporádicamente.

Radio Red introdujo en 1974 el noticiero Monitor, primero de larga duración en la radiodifusión mexicana y así se inició formalmente la información vial, lo que hoy es la Red Vial, con un helicóptero Hiller que voló el capitán Jaime González.

En 1978 la Red Vial se nutrió con la aportación de los servicios que podían proporcionarle las 44 unidades de la Asociación Mexicana de Automovilistas (AMA), que comunicaban a la estación las noticias que iban encontrando, igual labor desarrollaron en el mismo año los camiones de la Red de Distribuidores de Gas Doméstico, tanto estos camiones como las unidades de la AMA contaban con radio. Otra aportación invaluable estuvo a cargo de los taxistas, que llamaban desde un teléfono público para notificar algún hecho que mereciera ser transmitido por radio.

Credito: Juan Gutiérrez Fernández


El avión Cessna 170B, matrícula XB-WIH, fotografiado en Harlington, Texas, durante una reunión de la FAI. Tiempo después llegó semidesmantelado al medio de la información.


El sistema empezó así en México y América Latina, después ya se alquilaban helicópteros periódicamente, pues la situación era difícil por lo que cuesta un servicio de ésos.

En 1979 Jorge Olea transmitió desde un helicóptero Bell 47, patrocinado por PEMEX, hasta que la paraestatal suspendió el servicio. Ante el problema, el señor Gutiérrez Vivó tenía la inquietud de adquirir un helicóptero pero era caro; en 1982 contactó con la empresa Pegaso, que rentaba helicópteros, cuyo director o jefe de operaciones era el capitán Manuel González Alcocer, quien deseaba salir de Pegaso, y propuso un avión ligero.

Credito: Cristian Zarabozo


Uno de los helicópteros Bell 206 de InfoRed, vuela frente al edificio de la Bolsa Mexicana de Valores, sobre la avenida Paseo de la Reforma, en la capital mexicana.


El señor Gutiérrez Vivó, Carlos Aparicio, director de información de Radio Red, Jorge Olea y Manuel González Alcocer, al que le decían el “Loco” Alcocer, fueron al aeropuerto a ver un monomotor semi desmantelado. Sin embargo el entusiasmo de Gutiérrez Vivó se hizo presente, dijo que estaba bien y que pronto se transmitiría Radio Red desde ahí. No tenía vestidura, en lugar de asiento tenía un cajón de madera y así se tuvo que empezar. Poco a poco se fue arreglando y se le puso el VHF.

Este aparato era un Cessna 170B, estaba pintado de blanco con vivos rojos, tenía la matrícula XB-WIH, y era el mismo que volaba sobre la ciudad de México anunciando el Café Algusto, con Agustín “El Gato” Gutiérrez Peláez a los mandos.

LAS CATASTROFES
El 19 de noviembre de 1984, un estallido y un gran hongo de humo anunciaban al mundo que al norte de la capital había estado San Juan Ixhuatepec, los aparatos de Radio Red no estaban volando, lo cual no impidió que la noticia llegara de primera mano en voz de Jorge Olea. El 19 y 20 de septiembre de 1985, cuando ocurrieron dos terremotos que cambiaron la faz de la ciudad de México, tampoco se pudo cubrir la noticia desde el aire principalmente por las disposiciones oficiales de que no se volara, pues las vibraciones podían colapsar edificios dañados. Por eso todas las operaciones se cubrieron por tierra.

Credito: Cristian Zarabozo

Durante la época navideña, en vuelo sobre la avenida Veinte de Noviembre, la cual desemboca en la Plaza Mayor o Zócalo de la ciudad de México. Enfrente vemos la Catedral Metropolitana.


Ese mismo año de 1985 la empresa había adquirido un Bell 47, Manuel González Alcocer fue por él a Allis, Texas, y cuando lo trajo, el aparato venía sin instrumentos y paulatinamente se fue acondicionando.

¡ACCIDENTE!
Hay ocasiones en que los informadores pasan a ser noticia, el 22 de diciembre de ese año el helicóptero Bell 47 tuvo un accidente. Manuel González Alcocer iba a los mandos. —“Caímos en terrenos del Politécnico Nacional y ahí quedó el Bell 47 —refiere Jorge—, afortunadamente no nos pasó nada a Manuel y a mí, salimos ilesos, cuando me levanté del helicóptero caído, salí y me enfrenté a los vigilantes del Politécnico que nos preguntaban ¿quiénes son ustedes? Una vez que nos identificamos y como no habíamos causado daños, dijeron que por su parte no había problema, pero yo pedía insistentemente un teléfono y ante mi nerviosismo, uno de los vigilantes sacó una anforita de ron y me ofreció que me echara un “pegue”. ¡Qué pegue ni qué nada, yo lo que quiero es un teléfono, señor! En eso estábamos cuando llegó otro vigilante, de mayor edad, y me preguntó qué necesitaba, le expliqué, sonrió, dijo que me iba a obsequiar un café y me llevó a una oficina donde me permitió reportarme con el señor Gutiérrez Vivó. Aquí quiero destacar que era mucha la aprensión del señor Gutiérrez por saber qué nos había pasado, estaba muy nervioso y ansiosamente preguntaba acerca del accidente, yo le decía que había sido una caída venturosa, sin ninguna consecuencia, y me ordenó que aunque no tuviera nada, me fuera a descansar. Yo le decía que deseaba regresar a trabajar pero él, disgustado, me ordenó que me fuera a dormir. ¡Pero es que yo no tengo sueño!, alegaba.
—Pues a ver cómo le hace pero se me va a su casa a dormir, volvía a ordenar.
Y ni modo, tuve que ir a dormir un sueño que no tenía y a curarme de algunos golpes que tampoco tuve”.

Credito: Juan Gutiérrez Fernández

Agustín Gutiérrez Peláez con el avión Cessna 172F, matrícula XB-PEY que utilizaba para actividades publicitarias, lo mismo que el XB-WIH.


¡SUBETE, GALO!

En 1990 Olea consiguió un compañero en Galo Alberto Guerra, quien empezó a trabajar con él en el helicóptero, a adentrarse en esa especialidad. Galo estuvo entre los primeros cinco informadores que iniciaron el trabajo desplazándose a bordo de motocicletas, por lo que logró conocer el trabajo por tierra. La ambición muy lógica de ellos era subir al helicóptero y Galo lo logró, al igual que Iván Macías, César Velázquez y José Inclán.

Galo suplía algunas veces a José Luis Reyes y poco a poco se fue integrando al equipo hasta que José Luis se quedó como reportero de información general. Galo vuela actualmente de cinco y media a diez de la mañana, transmitiendo para Radio Centro y de seis a ocho de la noche para Monitor, su promedio de vuelo es de seis horas diarias, en tanto que el ingeniero Olea vuela de 7:30 a 10 y de 13 a 15:00 horas, de él no se puede hablar de promedio diario sino de años de vuelo, que son ya 36, en los que ha acumulado alrededor de 27,000 horas de volar como informador, récord que nadie le puede disputar.

Las transmisiones de la mañana son simultáneas para las estaciones del grupo Radio Centro y además se graban para Formato 21.
Informadores de la competencia fueron Rolando Medina, otro fue Ricardo Peña, quien por desgracia se accidentó y perdió la vida en la colonia Torreblanca, esto fue en 1995, otro fue Germán Cravioto, que volaba para Radio Fórmula, y ahora trabaja en Radio Red. Uno más fue Roberto Santacruz, que estuvo volando para Radio Mil y también hubo muchos más, todos muy profesionales.

Por ese entonces Galo Alberto Guerra ya se había integrado de lleno al equipo; hoy tiene 44 años, pelo entrecano y muchas anécdotas por platicar, en su hoja de servicios ha logrado obtener muchas notas que otros medios siguen.

¡SUBETE, RAPIDO!

Una de esas situaciones vividas en medio de la tragedia sucedió en Tultepec, Estado de México, donde la pirotecnia es la actividad principal y muy reconocida de la población. “Allá en Tultepec —cuenta Olea— todos saben que hay fábricas clandestinas de pólvora y un día explotó una parte del pueblo, se cayeron las casas y hubo muertos. La explosión fue muy grande y cuando aterrizamos, la gente se acercó al aparato para impedirnos la transmisión. Ellos decían que había sido una fuga de gas pero la verdad fue un estallido de pólvora.

Galo se fue a cubrir la noticia por un lado, mientras la gente nos impedía que filmáramos o grabáramos; pedían que nos subiéramos al helicóptero y que nos fuéramos. La situación estaba muy tensa, hasta los policías nos indicaban que mejor nos fuéramos, que no transmitiéramos lo que veíamos. La presión de la gente era enorme.

Ante eso me comuniqué a mi central y recibí la indicación de que nos eleváramos, venía al mando el capitán Francisco Esquivel, quien dijo que era lo mejor.

—Bueno, pero regresamos, porque no vamos a dejar a Galo aquí. Entonces nos pusimos a volar en círculo, cuando veo a un güero que venía corriendo y le dije a Esquivel: ahí está Galo, apenas íbamos bajando cuando llegó corriendo y de palomita, antes de tocar tierra, ya estaba adentro del aparato, y vámonos…”

LABOR DE EQUIPO
Para quienes están en el aire, la gente de tierra es muy valiosa, ellos los guían o complementan la información que transmiten a los radioescuchas. En otras ocasiones, los de arriba son quienes los llevan prácticamente de la mano pues tienen una visión más amplia y se puede ubicar mejor el terreno. Para conseguir una noticia todos trabajan como un equipo, unos proporcionan matrículas, características de vehículos, nombres de personas, particularidades, mientras los otros tienen una panorámica completa del lugar de los hechos. La información desde el aire es maravillosa, pero sin el apoyo de tierra podrían pasar desapercibidas muchas cosas, por eso lo ideal es complementar el trabajo, como se ha hecho en infinidad de ocasiones.

La satisfacción de todos es hacer bien el trabajo y los de helicópteros llegan a sentirse frustrados cuando no pueden cubrir una nota a tiempo, muchas veces por los Notams que existen en la aviación, que no les permiten entrar a determinado lugar o cruzar el aeropuerto porque está saliendo otro aparato.


Credito: Estrategia Aeronáutica

Helicóptero Bell 206 con los colores amarillo y negro, distintivos de los vehículos de InfoRed.


En los vuelos matutinos se ocupan las dos aeronaves de InfoRed simultáneamente, una se va al sur y otra al norte, principalmente se reportan accidentes, conflictos viales y de otros tipos, incendios, manifestaciones, fugas de agua, lo que sea relevante.

“Hechos impresionantes son los accidentes de aviación y los de carretera —cuenta Galo— son terribles, las inundaciones también, como la de Chalco, ocasionada por el rompimiento del Canal de la Compañía, de aguas negras, eso lo empezamos a cubrir a las cinco de la mañana, pero conforme fue amaneciendo nos íbamos dando cuenta de la magnitud del problema. Los autobuses tenían el agua hasta las ventanillas, la gente estaba en los techos de los vehículos, de las casas, la magnitud del problema era enorme”.


Credito: Cristian Zarabozo


Uno de los monumentos representativos de México es el Angel de la Independencia, situado en una de las glorietas del Paseo de la Reforma.


Respecto a la comunicación con otros cuerpos de helicópteros es constante, con los de la policía los mensajes son continuos, en ambos sentidos.

Desgraciadamente ahora Radio Red reporta todos los días tres o cuatro fallecimientos como consecuencia de asaltos, que es de los delitos de moda, como antes lo fueron los asaltos bancarios, que ya se mencionaban con el número que les tocaba en el año. Esto de los lesionados en asaltos es doloroso, pues la mayoría de los afectados no llevan sumas de importancia y a veces son lastimados por quitarles unos pocos pesos, una bicicleta o un reloj.

Los helicópteros de InfoRed, aunque no es su función ni están equipados, han efectuado el traslado de algunos lesionados, lo que ha permitido salvar vidas por la rapidez con que pueden actuar. Esto ha sido posible gracias al apoyo del señor José Gutiérrez Vivó, de quien dice Jorge Olea que es un apasionado de la Red Vial y menciona que la labor de informar se cumple gracias al espíritu de equipo: la empresa facilita los medios convenientes para hacer mejor el trabajo y alienta el entusiasmo de todos los integrantes de la Red, que transmiten diariamente la acción que vive el mundo de la información de la gran ciudad de México.