LOS
P-47D
EL “RAYO” MEXICANO
Por
Héctor Dávila
con la colaboración especial de Mardonio
Islas.
Articulo
Publicado en tres partes:
Marzo - Abril 2005
Fuente: América Vuela - Número 101,102,103
Quizá
no tan atractivo estéticamente como sus colegas
de motor lineal de la Segunda Guerra Mundial, este
poderoso caza es casi emblemático para muchos
países latinoamericanos, especialmente para
México, que lo empleó con su legendario
Escuadrón 201. Hablamos, por supuesto, del
Republic P-47D Thunderbolt (rayo).

En honor del Escuadrón 201 Fuerza Aérea
Expedicionaria Mexicana se conservó en forma
de monumento este Thunderbolt, y aunque a lo largo
del tiempo ha sufrido varios cambios e incluso ha
sido almacenado, lo presentamos aquí en su
versión original, con un decorado “cuasi”
servicio en Filipinas, con bandas de identificación
blancas y negras pero sin la insignia norteamericana
alternando con la mexicana. Se supone que se trata
de la máquina 1003, aunque hay versiones que
indican que puede ser la 1016.

Al principio de su carrera los P-47 de la FAM portaban
un acabado metálico natural con superficies
antirreflejantes verde olivo, en cuyas trompas rápidamente
aparecieron las famosas “coronas” blancas,
aunque el PZT-1003 aquí fotografiado definitivamente
tenía dicha marca de color amarillo, ya que
era el avión del líder de esa Sección.
Este avión en particular, fue preservado y
se encuentra actualmente en la Base Aérea #1
en Santa Lucía.
Enorme, masivo, rudo... tan pesado como un transporte
Douglas DC-3 pero con espacio para un solo tripulante;
capaz de alcanzar en picada velocidad más rápido
que cualquier otro avión a hélice de
su tiempo y dotado de un poder destructivo suficiente
como para machacar una locomotora, pulverizar un edificio
o hundir un destructor.
Es incluso difícil pensar que semejante peso
completo, pudiera, además, medirse a gran altitud
y velocidad, generalmente resultando victorioso, contra
los mucho más ligeros y esbeltos Messerschmitt,
Focke Wulf, Nakajima y Mitsubishi.
De hecho el Republic P-47 Thunderbolt puede ser considerado
como el primer caza-bombardero verdaderamente multirrol,
concepto que se aplica en los actuales aviones de
combate, pues era no sólo un gran caza-escolta
de sorprendente alcance y un excepcional interceptor,
sino también un avión de ataque al suelo
mucho más poderoso que cualquier bombardero
monomotor de su época, e incluso aún
por encima de muchos bimotores.

Los Thunderbolt mexicanos tuvieron marcas muy llamativas,
con bandas de colores en fuselaje y alas dependiendo
la Sección a la que pertenecían (roja,
azul o amarilla), grandes números económicos,
el clásico “pétalo” o “corona”
en la trompa y nombres individuales acompañados
del llamado “nose art”, como es el caso
de la máquina PZT -1012, bautizada “Fantasma”
y con un dibujo del personaje de las tiras cómicas
de igual nombre, perteneciente a la Sección
Azul
Su diseñador, Alexander Kartveli, no proyectó
a este famoso aeroplano desde un cuaderno en blanco,
sino que se basó en diseños de Alexander
P. de Seversky, como el P-35 y posteriormente el ya
Republic P-43 Lancer, a los que literalmente “engordó”
y desarrolló su musculatura, utilizando como
tremendos “esteroides” el imponente y
confiable motor Pratt & Whitney R-2800 Twin Wasp
supercargado de más de 2,000 CV y el letal
“punch” de ocho ametralladoras de media
pulgada de calibre.
El ya de por sí fenomenal armamento de este
avión se completó con la capacidad de
llevar una tonelada de bombas y cohetes junto con
una enorme cantidad de combustible, que con depósitos
externos le permitía operaciones con alcances
por sobre los 3,000 Kms. Y aunque el público
norteamericano idealizó y glorificó
la figura de su hermoso compañero de armas,
el esbelto North American P-51 Mustang, el robusto
P-47 se convirtió en el caza estadounidense
más numeroso de la historia, habiéndose
fabricado no menos de 15,683 ejemplares, desde el
prototipo XP-47B hasta el P-47N, siendo la versión
más abundante la P-47D, con 12,603 aviones
construidos, de los que 25 servirían en cielos
mexicanos...

Este P-47, marcado como el PZT-1009, luce un decorado
muy limpio y sobrio, aunque el escudo del Escuadrón
de Pelea 201 aún no está terminado,
pues falta agregar la figura de un gallo de pelea
en el centro.
Durante la Segunda Guerra Mundial, México participó
en el esfuerzo bélico del lado de los aliados,
siendo su intervención directa en el frente
de batalla con la Fuerza Aérea Expedicionaria
Mexicana (FAEM) y su legendario Escuadrón 201,
que se capacitó hasta el nivel de excelencia
en la operación del P-47D, tanto en la fábrica
de la Republic en Farmingdale, Long Island, como en
Pocatello, Idaho, donde los pilotos lograron excelentes
calificaciones a finales de 1944, volando 18 Thunderbolt
P-47D-28RA que la Fuerza Aérea del Ejército
de EU (USAAF) les asignó en tres escuadrillas,
a los que se les permitió, en algunos de ellos,
pintar la insignia mexicana en una semi-ala y el timón
tricolor, así como usar el color blanco de
la unidad en los morros, por lo que estas aeronaves
recibieron su primer nombre de cariño mexicano:
las “palomas”, aunque posteriormente y
durante su uso en México las llamaban comúnmente
“Pecuas” por obvias razones (los norteamericanos
apodaban al P-47 el “Jug”, que significa
algo así como traste o jarra).
Cuando el Escuadrón 201 entró en combate
en la fase final de la liberación de las islas
Filipinas, sus aviones nuevos no estaban listos, por
lo que tuvieron que usar 23 viejos aparatos prestados,
ya muy volados y deteriorados, de los que sólo
7 eran P-47D-28 con cabina de “burbuja”
para visión de 360º y los demás
eran versiones del P-47D llamados “razorback”
que tenían una cabina de “jaula”
con menor visión.

Los últimos P-47D operativos, como todos los
aviones monomotores tácticos en ese momento
en la FAM, recibieron un esquema verde olivo, con
marcas de identificación amarillas y en el
empenaje el color del escuadrón, que en el
caso del 201 era el verde claro, como se aprecia en
esta magnífica instantánea a color,
proporcionada por don Mardonio Islas.
En
estos aviones prestados, la FAEM tuvo su bautizo de
fuego y derramó su primera sangre, antes de
empezar a recibir sus propios aviones P-47D-30RA en
Biak, Nueva Guinea, y en Leyte, Filipinas, a principios
de junio de 1945.
Para una reseña de la historia de la FAEM recomendamos
el artículo “Escuadrón 201”
de la edición # 80 del año 2002 de América
Vuela, donde encontrará un trabajo detallado
y profusamente ilustrado, ya que en esta ocasión
nos avocaremos al uso del P-47 en la Fuerza Aérea
Mexicana (FAM) de la posguerra.
Por medio de la Ley de Préstamos y Arrendamientos
de los Estados Unidos para sus aliados durante la
guerra, México obtuvo créditos que le
permitieron adquirir gran cantidad de equipo militar,
desde artillería hasta carros de combate, incluyendo
más de 250 aeronaves que permitieron una notable
ampliación y modernización de la FAM.
A la FAEM se le asignaron 25 aviones P-47D-30RA nuevos,
pero en el Teatro de Operaciones del Pacífico
sólo recibió 23 por razones de logística,
de los que al terminar la guerra sobrevivían
21 aparatos, incluidos 4 que no se llegaron a usar,
mismos que no era práctico transportar a México,
por lo que todos estos aeroplanos fueron puestos a
disposición de la 5ª Fuerza Aérea
norteamericana, con fecha 12 de octubre de 1945 a
través del 45avo. Grupo de Servicio Aéreo
y se entregarían otros aviones a la FAM en
reposición.


Al final de sus días, en el 4º Escalón
de Mantenimiento, el P-47D PZT-1011 espera tristemente
la llegada del hacha... sólo dos aparatos pudieron
ser preservados.
Casi al mismo tiempo que el personal de la FAEM era
recibido en calidad de héroes, el recién
ascendido mayor PA Radamés Gaxiola Andrade,
veterano de las Filipinas, fue encomendado a dirigir
la misión de traer los 25 flamantes P-47 que
el gobierno norteamericano acordó entregar
a la FAM, volando desde Laredo, Texas, hasta Las Bajadas,
Veracruz, y de ahí a la capital de México,
en cuatro tandas durante la primera quincena de noviembre,
así que cuando la FAEM entró triunfante
a la gran metrópoli, el 21 de noviembre de
1945, sus “caballos de guerra” ya estaban
alineados en el glorioso campo de Balbuena, impresionando
con sus brillantes e imponentes figuras plateadas
al pueblo, ávido de las aventuras de sus jóvenes
guerreros aéreos.
Sin embargo, los compromisos de los pilotos tras su
regreso a la patria y los merecidos descansos tras
la larga ausencia, así como algunos problemas
con las condiciones de las pistas y el suministro
de combustible adecuado para la voraz máquina
de 18 cilindros, en conjunto hicieron que no se viera
volar a uno de estos bólidos sino hasta el
13 de marzo de 1946, siendo esta primera operación
del P-47 en cielos mexicanos nuevamente a manos del
hábil mayor Gaxiola.
De acuerdo con los números de serie de los
aviones entregados a México, todos fabricados
en 1944, éstos eran del tipo P-47D-35RA, aparatos
con mínimas diferencias internas con respecto
a los P-47D-30RA usados en Filipinas, sin embargo
hay fuentes que afirman, e incluso fotos en las que
se aprecia información rotulada en los aviones
(conocida como “stencil”) indicando que
los aparatos usados en México fueron del bloque
–30, aunque es muy probable que esas marcas
hayan sido pintadas con plantillas traídas
por los mecánicos como parte de su equipo desde
el lejano Oriente. Como sea, las características
técnicas y apariencia exterior de los P-47D
de los bloques de producción –30 tardío
y –35 son idénticas (cabe mencionar que
pilotos mexicanos del Grupo de Reemplazos de la FAEM
se adiestraron en EU volando también la versión
P-47D-40RA del Thunderbolt).
Estos aviones fueron puestos a cargo del Escuadrón
Aéreo de Pelea 201 del 1er. Grupo Aéreo,
con asiento en Balbuena (y posteriormente en el Puerto
Aéreo Central), al que también pertenecía
el Escuadrón 208, equipado con bombarderos
en picada Douglas A-24B Banshee y entrenadores armados
North American AT-6. El Cap. Reynaldo Pérez
Gallardo fue nombrado comandante del Escuadrón
201 en octubre de 1948, sucediendo a Radamés
Gaxiola, hasta principios de 1950 en que el mando
se asignó al mayor Amador Sámano Piña,
todos veteranos de la guerra del Pacífico.
El Escuadrón decoró sus aparatos con
la figura blanca en el morro, descrita como “pétalos”
o “corona”, herencia del Grupo de Pelea
58 de la USAAF junto al que pelearon en Filipinas
e identificó a cada avión con matrículas
en el empenaje del número 1001 al 1025 acompañadas
de las siglas PZT, que de conformidad con el sistema
utilizado por la FAM para clasificar sus aeronaves
significaba “Persecución de Zona Thunderbolt”
(sistema por cierto lleno de errores, ya que unas
aeronaves se clasificaban por misión y marca
y otras por modelo).
El 201 naturalmente se convirtió en la unidad
de “élite” de la FAM y sus grandes
monomotores pronto recibieron marcas coloridas, empezando
por bandas en alas, fuselaje y timón en los
colores de las tres secciones en que estaba organizado
(roja, azul y amarilla), salvo el aparato del comandante,
el PZT 1016, que llevaba las bandas rojo-vino en diagonal
y fue el primero en recibir marcas personales, en
este caso le pintaron la caricatura de un anciano
vestido de charro con dos enormes revólveres
desenfundados, así como el nombre “Panchito”
sobre la cubierta del motor.
Casi todos los aviones recibieron marcas personales
o nombres, incluyendo dibujos de caricaturas (el llamado
“nose art”), aunque hacia el final de
su carrera se abolió esta práctica,
dejando como marca estándar una rodela blanca
de generosas dimensiones en el fuselaje con un gallo
de pelea (no el personaje de Disney) y la leyenda
Escuadrón de Pelea 201, que al final se cambió
por la figura del famoso personaje de Disney “Pancho
Pistolas”, que se adoptó como mascota
del Escuadrón. (Para una relación de
las marcas personales aplicadas a los P-47 de la FAM,
ver el cuadro anexo).
En un principio, las operaciones de estos cazas en
el valle de México fueron escasas y era común
su despliegue en Las Bajadas, Veracruz, e incluso
en Guadalajara, Jalisco (sede de la Escuela Militar
de Aviación) donde se realizaba el entrenamiento
de los pilotos, cuya transición incluía
5 hrs en A-24 y 10 hrs en AT-6, este último
generalmente piloteado desde el asiento trasero y
aterrizado “limpio”, es decir, sin aletas
hipersustentadoras, para preparar a los oficiales
en lo que podían esperar al subir a este veloz
monoplaza de descomunal nariz, del cual no existía
versión de doble control.
Cabe señalar la anécdota de que el P-47
usado para “soltar” a los pilotos en su
primer vuelo solo (tras demostrar que conocían
la disposición de la cabina incluso con los
ojos vendados) tenía pintada por encima de
las alas la cita “¡cuidado cuello de hule!”,
para recordar a su novel tripulante el extremar sus
precauciones (los pilotos de caza constantemente deben
escudriñar el cielo en busca de adversarios,
de ahí el término “cuello de hule”).
El entrenamiento de un piloto de P-47 constaba de
50 horas de vuelo, que incluía transición
de ingeniería, formación, acrobacia,
combate individual, combate por elementos, ametrallamiento
con cámara, bombardeo y navegación.
Para principios de 1947 se tenían 17 aviones
de base en la ciudad de México y 8 en Guadalajara;
la base del Escuadrón se alternaba por temporadas
entre Las Bajadas y Balbuena, aunque la pista de esta
última no era empleada normalmente, por su
corta longitud.
Estos aviones, cuyo empleo estaba reservado directamente
al alto mando de la Defensa (como en la actualidad
con los F-5), en su mejor momento volaron más
que sus colegas de otros escuadrones (806 horas durante
1950) pero gradualmente se fue agotando la dotación
de refacciones con que se contaba, y pese a que se
ha dicho que su mantenimiento en general era más
sencillo que el de otros aviones que usaba la FAM
en ese entonces, sufrieron muchos problemas con sus
complejos supercargadores y el costo de operación
se hizo muy caro, lo que sumado a los fuertes recortes
presupuestales de la posguerra, hizo que empezaran
a considerarse inviables por lo que desde tan temprano
como 1950 se intentó venderlos; se dice que
Israel los quería, pero es un hecho que hubo
interés por parte de Perú en julio de
ese año y en enero de 1951 se intentó
también venderlos, a $15,500.00 dólares
c/u, a República Dominicana, pero ninguna de
las negociaciones pudo concretarse por oposición
del gobierno norteamericano, ya que los créditos
del “Lend-Lease” con México no
estaban totalmente cubiertos.
Para mediados de 1954 por accidentes y canibalismo
sólo sobrevivían 12 aviones, y para
1957 sólo quedaban 9, por lo que se hizo necesario
pensar en un reemplazo, y aunque hubo interés
por adquirir el también legendario North American
P-51 Mustang (hubo incluso negociaciones anteriores
intentando canjear los P-47s por P-51s) y el gobierno
estadounidense puso a disposición de la FAM
desde octubre de 1950 nada menos que 35 “pecuas”
adicionales, este noble caza vino a ser relevado por
un aparato menos belicoso, pero no menos voluminoso,
el entrenador avanzado North American T-28A Trojan,
del que los primeros 8 ejemplares arribaron en agosto
de 1958.
Al final de su vida, los últimos sobrevivientes
del P-47 en la FAM perdieron el brillo natural de
sus fuselajes y recibieron una pintura gris claro
y después, como todos los monomotores tácticos,
un recubrimiento enteramente verde olivo pardo, con
bandas de identificación en alas y fuselaje
de color amarillo-naranja, así como el color
del Escuadrón (verde claro) en la parte fija
vertical del empenaje, esquema que lucían cuando
vino la orden de su desactivación el 1º
de junio de 1958. Sin embargo, acontecimientos inesperados
darían a los Thunderbolt de la FAM una última
misión en defensa de la patria...
Pocos días después de tomar posesión
de la Presidencia de México el Lic. Adolfo
López Mateos, el 31 de diciembre de 1958 cazas
P-51 Mustang de la Fuerza Aérea Guatemalteca
(FAG) sorprendieron a pesqueros mexicanos en sus aguas,
violación que fue manejada con irresponsable
violencia ya que los aviones atacaron a la embarcación
“San Diego”, ocasionando la muerte de
un civil desarmado y como consecuencia el rompimiento
de las relaciones diplomáticas entre México
y Guatemala, llegando ambos países al borde
de la guerra.
Se ha dicho que la FAG era muy superior a la FAM y
que tal circunstancia inclinaba la balanza a favor
de Guatemala, lo cual es totalmente falso, ya que
ésta, aunque disponía (dependiendo la
fuente consultada) de alrededor de 20 cazas P-51 operativos,
carecía del equipo e infraestructura militar
para sostener un conflicto con un ejército
de 50,000 hombres como el que tenía entonces
México, dotado de artillería de 105
mm, vehículos blindados y un batallón
de fusileros paracaidistas, además de una fuerza
aérea numéricamente muy superior, ya
que en enero de 1959 la FAM contaba con 122 aviones
capaces de portar armamento y listos para entrar en
acción (32 T-28 Trojan, 54 AT-6 Texan, 25 Beech
AT-11, 2 B-25 Mitchell, 6 A-24 y 3 P-47), además
de numerosos aparatos de enlace, reconocimiento y
transporte, entre ellos al menos nueve Douglas C-47
así como 8 anfibios PBY Catalina navales.
Es evidente que la corta distancia entre la frontera
con México y las principales bases y ciudades
guatemaltecas favorecían una victoria relativamente
fácil para los mexicanos, que aunque buscaban
la solución diplomática del conflicto,
no descartaban la acción militar, aunque al
parecer al Presidente de la República se le
ocultó el hecho de que no se contaba con cazas
capaces de neutralizar las acciones que los Mustang
de la FAG alcanzaran a realizar, aún en el
caso de una guerra “relámpago”
y total.
El capitán Carlos Garduño Núñez,
un piloto de P-47 veterano de la guerra del Pacífico,
entonces piloto presidencial, se acercó al
Lic. López Mateos y le manifestó su
inquietud sobre los P-51 guatemaltecos, a lo que el
Presidente le comentó que estaba tranquilo
pues tenían “más de 30 aviones
de combate nuevecitos”, por lo que Garduño
se aprestó a informar al Primer Mandatario
que los aviones en cuestión, los T-28, eran
de entrenamiento y su armamento apenas limitado al
ataque ligero al suelo, prácticamente nada
frente a un P-51 en combate aéreo. El enojo
del Presidente fue tal que destituyó al general
Alfonso Cruz Rivera como jefe de la FAM y encargó
tal tarea al aguerrido y prestigiado general Roberto
Fierro Villalobos en abril de 1959, quien se abocó
a la tarea de adquirir aviones de combate adecuados
para contrarrestar a los Mustang, comprando los primeros
aviones a reacción para la FAM, en la forma
de los cazas deHavilland Vampire, con los que se creó
el Escuadrón Aéreo Jet de Pelea 200.
Regresando a la historia del querido “Pecua”,
al momento de la crisis con Guatemala se puso en marcha
un programa de recuperación que permitió
poner operativos tres de los viejos cazadores, reviviéndolos
del letárgico abandono, además de que
las poderosas ametralladoras Browning M3 calibre 0.50”
que pertenecieron a estos aviones sirvieron para artillar
de sobra a todos los T-28s.
La razón y la diplomacia afortunadamente se
impusieron y no hubo necesidad de que los últimos
P-47 tuvieran que entrar en combate, pero gracias
a este último esfuerzo pudieron ser conservados
los dos mejores ejemplares, uno de ellos como monumento
a los caídos del Escuadrón 201, erigido
en la Base Aérea Militar #1 en Santa Lucía
y el otro en el Colegio del Aire, en Zapopan, Jalisco,
aunque el primero fue embodegado tras la injusta demolición
del histórico monumento en 1999, aunque a finales
del año 2004 se puso de nuevo en otro pedestal
en la misma Base, mientras que el otro avión
pasó una temporada exhibido en el jardín
de la Comandancia de la FAM en la ciudad de México
para regresar de nuevo a Jalisco, a formar parte del
Museo del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos
en el cuartel de “La Colorada”.
Estos dos últimos “rayos”, ahora
con sus otrora briosos motores en silencio, se yerguen
apacibles, como hermosos monumentos a la era de los
más famosos pilotos de caza de México.
En el próximo número de América
Vuela publicaremos la segunda parte de este trabajo,
dedicado enteramente a las características
técnicas del P-47 y a los esquemas y decorados
que lució al servicio de la FAM.
LOS
DEMAS CAZADORES...
La aviación militar en México se ha
inclinado siempre por aviones polivalentes, principalmente
biplazas, para cubrir sus necesidades desde el entrenamiento
avanzado y el reconocimiento hasta el combate, optimizando
los costos de operación, el mantenimiento y
la capacitación, y aunque en la actualidad
el avión de combate es realmente la expresión
máxima de la polivalencia, al ser capaz tanto
para el combate aire-aire como del ataque a tierra
y el reconocimiento, los cazas puros siempre han capturado
poderosamente la atención del público
y la FAM, por una u otra razón a lo largo de
su historia, no se ha excluido de operar este tipo
de aeronaves.
Los primeros aviones en México en ser dotados
con ametralladoras fueron los monoplanos de ala parasol
de construcción nacional Serie H, que se dotaron
de armas automáticas de 7.62 mm Madsen y Rexer
(esta última una poco conocida copia inglesa
bajo licencia, de la ametralladora ligera danesa Madsen)
en 1917, mismos que son prácticamente idénticos
a los Morane-Saulnier Tipo L de principios de la Primera
Guerra Mundial y que son clasificados generalmente
como cazas, por lo que el Serie H puede ser considerado
el primer caza mexicano, aunque los Talleres Nacionales
de Construcciones Nacionales construyeron el prototipo
de un auténtico caza, el Serie C, en 1918,
avión conocido como el “Microbio”
o el “Microplano Veloz”, equipado con
motor Hispano-Suiza de 150 CV que desafortunadamente
no fue producido en serie.

La embrionaria industria aeronáutica mexicana
proyectó en 1918 la creación de un auténtico
avión de caza para la FAM, el Serie “C”,
que recibió el mote de “Microplano Veloz”.
A principio de la década de los 20 se adquirió
un Sopwith 1/2 Strutter, que aunque es un biplaza
multirrol está clasificado internacionalmente
como caza, así como un Ansaldo A.1 Balilla,
este sí un auténtico monoplaza de combate,
los que junto al aerodinámico monoplano experimental
de un asiento Lascurain “Tololoche” 3-E-130
fueron lo más parecido a cazas en México
hasta 1927, pese a que existió formalmente
un Escuadrón de Caza. En ese año se
adquirieron 10 Bristol Fighter F.2B, si bien clasificados
como cazas por el fabricante, eran también
biplazas multipropósitos.

La aviación militar mexicana siempre ha tenido
predilección por usar aviones biplaza multirrol,
principalmente entrenadores avanzados, como aparatos
de combate, aunque algunos de ellos han sido clasificados
como “cazas”. Tal es el caso del Bristol
Fighter de la foto, que sirvió con el 1er.
Regimiento Aéreo, entre 1927 y 1935.
La FAM contó con una gran variedad de aviones
y aunque la firma Solar, constructora de unos sesquiplanos
de pasajeros que tuvieron cierto éxito en México,
ofreció el diseño de su caza FS-10 para
la FAM, fue hasta la víspera de la Segunda
Guerra Mundial que se tomó en serio la necesidad
de obtener este tipo de equipo. La firma Canadian
Car & Foundry ofreció a la FAM su modelo
biplano G-23, aparato basado en los Grumman FF-1 y
SF-1, que había sido exportado a España,
enviando un ejemplar a México para evaluaciones,
negociándose incluso su fabricación
en el país, los que, aunque también
eran biplazas polivalentes, la fábrica etiquetaba
y promovía como cazas. Sin embargo nunca se
concretó el tan publicitado pedido por 15 de
estos aparatos y durante la guerra se negoció,
sin éxito, que en México se produjera
el Republic P-43 Lancer, este sí un verdadero
caza, aunque en el momento, ya obsoleto y predecesor
del famoso P-47 Thunderbolt, el cual sería
el primer caza monoplaza utilizado como dotación
de un escuadrón en la FAM.

El primer caza a reacción que operó
la FAM fue el pequeño y ágil deHavilland
Vampire F.Mk 3, con el Escuadrón Aéreo
Jet de Pelea 200. El ejemplar de la foto, decorado
con amenazadoras fauces, número económico
6, número de construcción EEP42396,
estuvo en servicio entre 1961 y 1967.
Como hemos visto, el legendario P-47 fue reemplazado
por el primer avión a reacción de la
FAM, el deHavilland Vampire F.Mk 3, armado con cuatro
poderosos cañones de 20 mm y del que se recibieron
15 ejemplares en 1961, aunque tuvieron una vida muy
corta, pues en 1967 se suspendió su uso.
Durante la década de los setenta se analizó
la posibilidad de dotar a la FAM con un nuevo avión
de caza, llegándose muy cerca de un trato para
la adquisición del avión israelí
IAI Kfir, pero tras casi 15 años sin capacidad
de defensa aérea, por fin llegaron al país,
el 10 agosto de 1982, los dos primeros de un total
de 10 monoplazas supersónicos Northrop F-5E
Tiger II y dos biplazas F-5F para equipar el Escuadrón
de Defensa 401. Estos aviones han servido por más
de 20 años en la defensa del espacio aéreo
mexicano, pasando tanto momentos brillantes como trágicos,
y sin duda servirán por muchos años
más, esperándose que muy pronto sean
complementados con más F-5 de segunda mano.
| REPUBLIC
P-47D-35RA THUNDERBOLT que sirvieron
en la FAM, relacionados con los nombres con que
se bautizaron. Se sabe de aviones bautizados “Mindanao”,
“Mandinga”, “Zanate” y
quizá “Jujuzarat” y “Luzón”,
pero los autores no han podido relacionar estos
nombres con el avión en particular. Todos
los aviones fueron marcados con las letras PZT
en el empenaje. |
Matrícula
FAM |
No
de serie USAAF |
Nombre |
1001 |
44-90194 |
|
1002 |
44-90180 |
CIGARRA |
1003 |
44-90210 |
|
1004 |
44-90183 |
BICHA |
1005 |
44-90008 |
|
1006 |
44-90165 |
|
1007 |
44-90170 |
|
1008 |
44-90196 |
BICHA |
1009 |
44-90198 |
|
1010 |
44-90199 |
LINDA |
1011 |
44-90202 |
|
1012 |
44-90205 |
FANTASMA |
1013 |
44-90209 |
|
1014 |
44-90211 |
|
1015 |
44-90214 |
EXOTICA |
1016 |
44-90217 |
PANCHITO |
1017 |
44-90226 |
|
1018 |
44-90049 |
TRUCUTU |
1019 |
44-90190 |
ARACUAN |
1020 |
44-89945 |
LISI |
1021 |
44-90185 |
|
1022 |
44-89992 |
ADELE |
1023 |
44-90192 |
MARTHA |
1024 |
44-90204 |
|
1026 |
44-90208 |
|
LOS
P-47D
“EL
RAYO MEXICANO”
2ª Parte

Por Héctor Dávila Cornejo
Investigación de esquemas
por Mardonio Islas
Ilustración por Ihuitl Maldonado G.
En
el número anterior publicamos la historia del
Republic P-47D Thunderbolt en la Fuerza Aérea
Mexicana (FAM), en una primera parte enfocada a su
uso operativo. Ahora, en esta segunda entrega, mostramos
la evolución de los colores y marcas que tuvieron
dichos aviones a lo largo de su vida útil,
trabajo inédito producto de las investigaciones
del profesor Mardonio Islas Pérez, quien agradece
la información recibida durante muchos años
por parte del Ing. José Villela Gómez,
Josafat Muñoz Carrillo y Gabriel García.
Las ilustraciones para este artículo, basado
en bocetos del profesor Islas, fueron realizadas especialmente
para los lectores de América Vuela por el arquitecto
Ihuitl Maldonado.

Los P-47D Thunderbolt de la FAM llegaron en diciembre
de 1945 en el típico acabado metálico
natural del US Army Air Force, con panel antirreflejante
verde olivo mate y las insignias tricolores en seis
posiciones, así como timón de dirección
con los colores nacionales. Al estilo americano llevaban
en el plano fijo vertical el número de serie
como única marca de identificación,
aunque de inmediato aparecieron en algunos aviones
las famosas “coronas” blancas en sus trompas
y sobre ellas números económicos FAM

Para 1946 el serial americano ya había sido
reemplazado por la identificación mexicana
PZT y los números 1001 a 1025 en el empenaje,
cuyos últimos dígitos se repetían
sobre las “coronas” o “pétalos”,
la típica forma de picos alrededor de la parte
frontal del anillo del motor, que fue aplicada con
pintura blanca a todos los aviones y delineada con
color rojo.

El Escuadrón de Pelea 201 fue organizado en
tres secciones de ocho aviones cada una, más
el avión del comandante del Escuadrón.
Cada sección se bautizó con un color:
roja (rojo amaranto), amarilla (amarillo cromo) y
azul (azul medio), siendo este color aplicado en el
morro de un avión por sección como se
aprecia en la ilustración, aparentemente en
las máquinas de los líderes. La máquina
1016, asignada al comandante del Escuadrón,
portaba bandas color rojo-vino de forma diagonal,
tanto en alas como fuselaje. Las marcas descritas
evidentemente ayudaban en el ensamble y mantenimiento
de formaciones en vuelo.
Para mayor identificación de los aviones se
les aplicó en negro en el fuselaje su número
económico, a principios de 1948, como se aprecia
en la máquina PZT 1005 aquí ilustrada.
Fue en este momento que empezaron a aparecer las marcas
personales, aunque el avión del comandante
del Escuadrón, el PZT 1016, desde antes ya
portaba el nombre “Panchito” en el morro
y la caricatura de un anciano vestido de charro (figura
erróneamente confundida con el personaje de
Disney “Pancho Pistolas”).

Inspirados por “Panchito” se inició
la práctica de poner nombre a los aviones,
tales como “Cigarra”, “Trucutú”
o “Exótica” (la lista de nombres
aparece en la edición anterior de América
Vuela, página 45). En este caso la máquina
1022 recibió el nombre de “Adele”
y en vez de la corona, toda la cubierta de su motor
fue pintada de blanco, rasgo que sólo compartió
con la máquina 1010 bautizada “Linda”,
por razones tan desconocidas como el hecho de que
los aviones 1023 “Martha” y 1019 “Aracuán”
fueron totalmente pintados de color blanco o gris
muy claro.

Posteriormente, a finales de 1948, la apariencia de
estos aviones se hizo más vistosa, pues se
agregaron bandas en fuselaje, alas y plano vertical
en los colores de la sección a la que pertenecían,
además del llamado “nose art”,
en la forma de caricaturas y dibujos especiales para
cada aparato, como el caso de “Lisi” con
el dibujo de una flor de lis y la curiosidad de que
el color de sus bandas se extendía por toda
la superficie de los flaps. Este avión fue
uno de los mejor mantenidos estéticamente hablando,
siendo exhibido en la Exposición Objetiva Presidencial
de 1949 en el desaparecido Estadio Nacional, donde
aparentemente sus bandas fueron pintadas de mayor
tamaño y en color blanco.

Cabe mencionar que las marcas se aplicaban gradualmente,
por lo que no era raro que los aviones sirvieran con
diferentes estilos de decorado entre sí, o
en etapas intermedias a un decorado final. Un ejemplo
de aparatos totalmente terminados son “Linda”
y “Fantasma”, ambos de la Sección
Azul, el segundo decorado con una caricatura y el
primero con un gallo de pelea sobre un cuadro de color
amarillo, motivo que se convertiría en el escudo
del Escuadrón. En 1951 la Secretaría
de la Defensa Nacional ordenó eliminar todas
las marcas personales de los aviones.

Además de los nombres y dibujos se eliminó
el uso de números económicos grandes
en el fuselaje, pero se retuvieron las atractivas
bandas de color, que incluso llegaron al “filo”
de la corona blanca (que previamente en todos los
casos había sido roja), aunque en poco tiempo
despareció la sección Azul al no contarse
con aviones suficientes. En este momento se unifica
como emblema del Escuadrón un gallo de pelea
rojo sobre una rodela blanca, que se pintó
al frente de la cabina en todos los aviones.

El famoso personaje “Pancho Pistolas”
apareció en los P-47 de la FAM, cerca del fin
de su vida útil, como emblema sobre la rodela
blanca, además, los aviones cambiaron su acabado
metálico por un recubrimiento de pintura gris
claro. Para 1954 se inicia la aplicación del
color verde oscuro pardo a todos los monomotores de
la FAM y aunque sólo quedaban 8 o 9 aviones
operativos para 1957, en la parada militar del 16
de septiembre de ese año los aviones en color
gris fueron los que volaron, mientras los ya pintados
de verde se quedaron en tierra. A mediados de 1958
los Thunderbolt de la FAM fueron retirados del servicio.

El último esquema de los “pecuas”
mexicanos fue este verde olivo, con franjas de identificación
amarillas (comunes a todos los monomotores tácticos
de la FAM) y el plano fijo vertical en un color asignado
por Escuadrón, en este caso el verde claro
o “pistache” que fue el correspondiente
al 201. Sólo se sabe que recibieron este esquema
cuatro aviones, los 1003, 1011, 1012 y 1016, aunque
el 1011 fue el único terminado totalmente incluyendo
el dibujo de “Pancho Pistolas”. Finalmente,
se ha afirmado, sin que exista evidencia fotográfica
a la mano, que durante el conflicto con Guatemala
los tres aviones reactivados recibieron apresuradamente
un camuflaje que incluía tonos grises y arena
sobre los esquemas ya existentes.
“EL RAYO
MEXICANO” 3ª Parte
Por Héctor Dávila.
Esta
tercera parte sobre la historia del uso en México
del famoso cazabombardero Republic P-47D Thunderbolt
por la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) complementa
el trabajo aparecido en las dos ediciones anteriores
de América Vuela, con más fotos de nuestro
archivo histórico, integrado por material original
del Ing. Adolfo Villaseñor, el Ing. José
Villela, el Cap. Arturo de la Torre y el maestro Mardonio
Islas, así como con ilustraciones de Enrique
Lira.

Dos P-47 mexicanos fueron preservados, uno de ellos,
el PZT 1003, en principio formó parte de un
hermoso monumento (ahora desaparecido) a los pilotos
caídos de la FAEM, que vemos aquí sobrevolado
por los aviones T-28 que los reemplazaron. El avión
se pintó rememorando el esquema usado en Filipinas
pero sin las insignias norteamericanas. Aunque este
aparato se conserva como el PZT 1003 en esquema de
principios de los años 50, es una gran pena
que el monumento original, erigido en la Base Aérea
Militar No. 1 en Santa Lucía, haya sido destruido.
Estas imágenes muestran más detalles
sobre el aspecto de estos notables aviones en la FAM,
y ya que en la edición pasada mostramos las
reglas generales de la evolución en el decorado
que recibieron, ahora los perfiles a color se enfocan
también en los ejemplares raros o excepcionales.
Cabe aclarar que en los perfiles de los aviones mostrados
tanto en esta edición como en la anterior,
se omitieron los portabombas de las alas para facilitar
mostrar los esquemas, aunque dichos portabombas se
usaron habitualmente hasta principios de 1956, como
se observa en las fotografías.
Recién llegados los P-47 a la FAM a finales
de 1945, recibieron el famoso decorado de corona blanca
en la trompa, figura heredada de la Fuerza Aérea
Expedicionaria Mexicana (FAEM), que a su vez la tomó
del famoso Grupo 58 de la 5ª Fuerza Aérea
del Ejército de Estados Unidos, al que perteneció
durante la Guerra del Pacífico. Aunque la FAM
ya empleaba un sistema de matrículas con letras
y números, como se aprecia en la foto, se mantuvo
en principio el número de serie como identificación
en la deriva de cada aparato. La foto muestra también
que la máquina en primer plano, la “210”,
no tenía la corona delineada en rojo como fue
habitual (quizá por no estar terminado el trabajo
de pintura) mientras que la máquina que está
detrás sí cuenta con este detalle.

Curiosamente, bien entrados en 1946, todavía
muchos “Pecuas” no habían recibido
la marca de picos blancos en la nariz ni los números
económicos sobre ellas, como se aprecia en
esta foto, donde sólo uno, de una línea
de al menos seis aviones del Escuadrón 201
la lleva.

A inicios de 1946 se les dio a los aparatos la usual
matrícula compuesta por letras indicando el
tipo de aeronave, en este caso PZT por Persecución
de Zona Thunderbolt, y un número en la serie
del 1001 al 1025 que se aplicó como se aprecia
en el empenaje, así como el número económico
de cada aparato en la nariz. El sistema de matrícula
de la FAM fue muy defectuoso, pues mezclaba nombres
y marcas de aviones en sus iniciales y esto se complicaba
cuando las letras pudieran coincidir por casualidad
o porque se trataba de aviones de igual marca y propósito,
como fue el caso del sucesor del P-47, el entrenador
avanzado North American T-28, que por coincidir con
las siglas EAN (Entrenador Avanzado North American)
usadas en el AT-6, recibió matrículas
que empezaban con “T-28”.

Como método para facilitar las formaciones,
el avión del líder de cada una de las
tres escuadrillas que formaban el 201 llevaba pintada
la característica “corona” en el
color específico, como es el caso del PZT 1017
que aparentemente la lleva en color azul, aunque pudiera
ser amarillo. En la 1ª parte de este artículo
publicamos una foto del PZT 1003 (América Vuela
# 101, página 34) que lleva también
la “corona” pintada de un color aún
más oscuro, que pensamos en principio era amarillo,
pero que bien puede ser azul claro. De cualquier modo,
siendo uno de los aviones el líder amarillo
y el otro el azul o viceversa, también es posible
que diferentes aviones hayan tenido el cargo de ser
el avión del líder de escuadrilla en
diferentes momentos.


Para distinguir al líder de todo el Escuadrón
de Pelea 201, su avión recibió marcas
en la forma de bandas inclinadas en color rojo, tanto
en fuselaje como en las alas, honor que tocó
al aparato 1016, que como se aprecia en las imágenes,
fue el primero en recibir una marca personal en la
forma de una rodela con la caricatura de un anciano
de blancas barbas vestido de charro y desenfundando
sus pistolas, cuando el comandante era el capitán
Reynaldo Pérez Gallardo. Ha sido común
confundir esta figura con el personaje de Disney “Pancho
Pistolas”, un tanto por haber sido realmente
mascota del Escuadrón 201 de la FAEM en Filipinas,
otro tanto por haber sido escudo oficial del 201 desde
el fin de uso del P-47 hasta nuestros días
y tanto más porque este mismo avión
fue posteriormente bautizado “Panchito”,
como se aprecia en una de las fotos y el perfil a
color, cuando ya era comandante del Escuadrón
el mayor Amador
Sámano Piña.

Dicen que la excepción confirma la regla y
en el caso del decorado de los p-47 de la FAM el avion
PZT 1019 es excepcional, por estar totalmente pintado
de blanco, en vez de común acabado aluminio
natural. Por lo demás sus marcas son las de
rigor, incluyendo el nombre en la trompa y la caricatura
de "cuervo espantapájaros". una teoria
del porqué de este aeroplano recibió
el inucial recubrimiento es que su fuselaje y alas
empezaron a sufrir defectos de la corrosión
tras haber permanecido una temporada larga en la zona
salina de Las Bajadas, Veracruz.


La etapa más colorida de los Thunderbolt en
la FAM fue entre 1948 y 1951, cuando ostentaban bandas
en fuselaje y alas del color de la escuadrilla a la
que pertenecían así como nombres y caricaturas,
como en este caso el PZT 1015 “Exótica”
con una caricatura de la famosa bailarina del cine
mexicano “Tongolele”. Por supuesto cada
nombre en los aviones estaba asociado a la personalidad
de los tripulantes, anécdotas y aventuras de
los mismos y se cuenta que el piloto de “Tongolele”
salía con la hermosa estrella de cabaret, ¿será..?
Un detalle adicional que se puede apreciar en la foto
es que en este periodo los P-47 de la FAM no llevaban
el clásico acabado de las hélices con
puntas amarillas, sino una variedad de bandas en las
palas, cerca de la punta, generalmente predominando
los colores de la escuadrilla.

Otro esquema inusual fue el que recibió “Lisi”,
PZT 1020, que para la Exposición Objetiva Presidencial
en 1949 llevó bandas blancas en vez de amarillas
y de mayor anchura de lo normal. Esto se debió
a que, por participar en una exhibición pública
en el Estadio Nacional, se consideró que representaba
a todo el Escuadrón y que llevara el color
emblemático del mismo (el blanco de las “coronas”)
y no el de una escuadrilla en particular.


En 1952 se estandarizó el esquema del decorado
del Escuadrón 201, usando el Gallo de Pelea
como emblema y básicamente se contó
con dos escuadrillas, la roja y la azul, como puede
apreciarse en estas imágenes. Nuestro amigo
Arturo de la Torre (qepd) aparece posando junto a
la máquina 1006 que muestra, además
del filo alrededor del triángulo de la FAM,
en aluminio para evitar que se “pierda”
en la banda roja, la inusual ausencia de las letras
PZT en el plano fijo del timón. Nótese
que en todos los casos las bandas de escuadrilla llevaban
filos negros y que en esta etapa los aviones cambiaron
el rojo por el color de la escuadrilla en el filo
que delínea la “corona” del morro.


En ocasión de la inauguración del nuevo
edificio terminal del Aeropuerto Internacional de
la Ciudad de México, en julio de 1954, se tuvo
la oportunidad de disfrutar de una impresionante demostración
de los cazas P-47 de la FAM, incluyendo veloces vuelos
rasantes que se aprecian en estas fotografías,
así como a uno de los aparatos, rodando en
tierra ¡que perdió la cubierta de su
cabina!



Finalmente “Pancho Pistolas” apareció
como emblema oficial del Escuadrón de Pelea
201 alrededor de 1956, junto con un esquema de pintura
gris claro mate para proteger un poco sus estructuras
de los estragos de la intemperie. Casi al mismo tiempo
se ordenó que los aviones recibieran un acabado
enteramente verde olivo con bandas amarillas, el cual
fue aplicado tardíamente (mediados de 1957)
y al parecer sólo a los cuatro aparatos de
la Escuadrilla Amarilla, ya que al momento de su retiro,
en 1958, los cuatro aparatos de la Escuadrilla Roja
permanecían en color gris. Cabe mencionar que
la rodela blanca, con el personaje de Disney como
emblema del Escuadrón, aparecía en ambos
lados del fuselaje, aunque este dibujo no se terminó
en todos los aparatos verdes, por lo que quedaron
sólo con los círculos blancos.


Otro avión preservado es el PZT 1012, actualmente
en el Museo del Ejército y la FAM en el cuartel
Del Colorado, en Jalisco, estuvo hasta hace pocos
años preservado en el Colegio del Aire, en
Zapopan, primero en el esquema final enteramente verde
olivo mate y después en este esquema “de
fantasía” en un camuflaje que incluye
arena sobre el verde y las zonas inferiores en azul
claro. Si bien este decorado no fue utilizado durante
la vida útil del venerable P-47 en la FAM,
salvo por el azul, ésta pudiera haber sido
una apariencia muy cercana a la que tuvo el avión,
de ser cierto que se le aplicó pintura de camuflaje
lavable gris o arena sobre los acabados que ya tenía
durante la crisis con Guatemala en 1959, más
o menos como se aprecia en esta ilustración
“imaginaria”, ya que no se ha podido confirmar
la veracidad de este suceso.

Por último mostramos una fotografía
que puede causar polémica, se trata del PZT
1008, uno de los últimos ejemplares que quedaron
operativos, retratado a fines de 1959, sin armamento
y antes de pasar al desguace. Un examen detallado
revela en el avión manchas y residuos en un
patrón que parece el dejado por pintura lavable
oscura aplicada cerca del morro, bajo la parte trasera
de la cabina y en el empenaje, lo que podría
concordar con la versión de que este avión
recibió pintura lavable arena-marrón
(o quizá verde) en un patrón combinado
con su color gris para camuflarlo temporalmente, junto
con dos aviones verdes que recibieron lo propio con
pintura gris o marrón. Esta foto tal vez esconda
la respuesta al enigma de los P-47 camuflados de la
FAM, en tanto que invitamos a aquellos lectores que
cuenten con información adicional sobre la
historia de estos fascinantes aviones, a que la compartan
con nosotros.
|