Singapore
006, la forma de reaccionar
Por
Juan A. José
Publicado:
Diciembre 2000 Enero 2001
Fuente: América Vuela - Número 66
"Son nuestros pilotos, era nuestra aeronave, la
aeronave no debió estar en esa pista y... aceptamos
total responsabilidad", palabras del señor
Cheong Choong Kong, director general de Singapore Airlines
dadas a conocer por los medios de comunicación
a nivel mundial.

El majestuoso Boeing 747, al entrar en servicio en 1976
marcó la era del fuselaje ancho en las principales
rutas del globo. Desde la variante original su desarrollo
no se ha detenido, hoy día la versión
-400 cuyo prototipo aparece en la fotografía,
es el modelo principal de la compañía,
y sus variantes futuras podrían sobrepasar los
600 pasajeros.
Crédito: Boeing
No es muy común leer declaraciones como esta,
procedentes de un alto funcionario de una aerolínea
que acaba de sufrir el accidente de una de sus aeronaves,
como el que sucedió al Boeing 747-412, matrícula
9V-SPK de Singapore Airlines, vuelo SQ 006, despegando
aparentemente en una pista cerrada en el aeropuerto
Chiang Kai Shek de Taipei, Taiwán con destino
a Los Angeles, California, el pasado 31 de octubre.
La reacción de la aerolínea no se limitó
a reconocer su falta y pedir disculpas, sino que emprendió
acciones concretas y seguramente planeadas con gran
cuidado, a fin de apoyar a las víctimas, colaborar
en la investigación, reparar el daño y
proteger la imagen de la aerolínea y de la nación
cuya bandera porta en los importantes aeropuertos del
mundo. Entre las medidas tomadas por Singapore Airlines
se encuentran la inmediata entrega de $25,000 dólares
como un apoyo inicial a los familiares de las 81 víctimas
y el anuncio de que la aerolínea pagará
aproximadamente $400,000 dólares a los familiares
de cada víctima como indemnización, cantidad
que se destaca es unas cinco veces superior a los $
75,000 dólares que estaría obligada a
pagarles (de no mediar negligencia o dolo por parte
de la empresa al momento del accidente).
Independientemente del análisis de las causas
del accidente (a propósito, el primer accidente
con fatalidades que sufre un Boeing 747 de la serie
400), que en este particular hay mucho qué analizar
en materia de factores humanos, señalización
de pistas y calles de rodaje cerradas, comunicación
torre/aeronave y condiciones meteorológicas,
es sumamente interesante tomar en cuenta el manejo que
ha dado la aerolínea al accidente y la importancia
del mismo.
La República de Singapur, independiente desde
1965, es tan pequeña que su territorio es menor
al que cubre por ejemplo la ciudad de Nueva York, pero
es un importantísimo centro de comercio, finanzas,
industria petrolera y transporte aéreo y marítimo.
Singapore Airlines fue fundada en 1972 con antecedentes
en Malayan Airways (1947) y la Malaysia-Singapore Airlines–MSA
(1966), originalmente conocida como Mercury Singapore
Airlines, ha sido una verdadera embajada de promoción,
comunicación, comercio y prestigio para los singapurenses,
que se sienten sumamente orgullosos de su aerolínea,
que se ha destacado por sus altos niveles de calidad,
servicio, modernidad, crecimiento, competitividad y
seguridad (Singapore no había sufrido accidente
fatal alguno en su historia). En unos pocos años
Singapore Airlines pasó a ser una de las aerolíneas
más importantes del mundo y un verdadero líder
en el competido mercado del transporte aéreo
del Pacífico y el Sudeste de Asia. Independientemente
de que las víctimas y sus familiares fueron los
más afectados, el accidente del vuelo SQ 006
fue un duro golpe moral para los singapurenses, su gobierno
y para la aerolínea.
No es muy común encontrarse con aerolíneas
que reaccionen ante el accidente de uno de sus vuelos
con la honestidad, determinación e inteligencia
con la que reaccionó esta vez Singapore Airlines,
acciones que sólo pueden ser consecuencia de
altos niveles de ética, sentido del deber y sobre
todo planeación por parte de los directivos de
la aerolínea. Reconocer la responsabilidad de
la empresa y sus empleados, colaborar real y efectivamente
en las investigaciones, informar con veracidad a la
opinión pública, respetar el marco legal
y al mismo tiempo, emprender tales acciones sin dejar
jamás de proteger los más legítimos
intereses y derechos de la aerolínea, sus empleados,
sus pasajeros, sus proveedores y su gobierno, son actos
verdaderamente meritorios, que deberían ser tomados
en cuenta y quizás imitados por otras aerolíneas
y autoridades a nivel mundial, que evidentemente carecen
de la cultura y la planeación necesaria para
afrontar con la debida responsabilidad y calidad, accidentes
de aeronaves comerciales de sus operadores o en su territorio.
Como todo accidente, el SQ 006 dejará mucho qué
aprender, en este caso en particular, Singapore Airlines,
por lo menos a este amigo investigador aeronáutico,
le deja un ejemplo de una forma correcta de reaccionar
por parte de las más altas autoridades de una
aerolínea en casos de accidentes.
Cambiando totalmente de tema, recientemente en la industria
aérea mexicana se ha planteado una interrogante
muy interesante: ¿Realmente el mercado mexicano
necesita otra aerolínea, o tenemos suficiente
con la oferta actual?
Con crecimientos en la demanda de transporte aéreo
doméstico a tasas superiores al 10%, altos índices
de seguridad aérea, alentadoras perspectivas
económicas, crecientes inversiones del extranjero;
comparándolo con el rezago de décadas,
daños por fenómenos naturales, inseguridad
y altos costos de peajes en la infraestructura de las
comunicaciones terrestres, es de esperarse que la demanda
siga creciendo y se justifique mayor oferta.
¿Pero qué clase de oferta de transporte
aéreo necesitamos en México?
La experiencia de TAESA dejó lecciones positivas
y negativas, pero demostró que hay un importante
segmento del mercado nacional que puede recurrir al
avión como medio de transporte, siempre y cuando
las tarifas sean lo suficientemente bajas como para
atraer tráfico de otros medios de transporte
e inducir nuevos desplazamientos, justificando así
nuevos servicios regulares. Tarifas que si bien deben
ser bajas, tienen que garantizar operaciones sobre la
base de la seguridad, regularidad, modernidad, rentabilidad,
calidad y visión a largo plazo.
Tarifas bajas y aerolíneas saludables sólo
pueden ser resultado de costos de operación bajos,
libertad para el acceso a los mercados, seguridad jurídica,
buenas relaciones laborales, excelente servicio, acceso
a financiamiento, alta productividad, adecuada infraestructura
aeroportuaria, eficiente control del espacio aéreo,
disponibilidad de mano de obra calificada, política
fiscal justa, simplificación administrativa,
economía nacional sana, paz social y seguridad.
La aviación comercial mexicana necesita su "Southwest",
llámese como se llame, pertenezca a una gran
controladora, a un gran grupo industrial, al gobierno
federal, a sus empleados o a medianos empresarios, es
decir una aerolínea que por su política
de mantener sus costos bajos, alta la productividad,
excelente servicio y magnífica rentabilidad,
pueda impactar positivamente en la industria, para imponer
en el mercado altísimos estándares de
seguridad, precios, relaciones laborales, crecimiento
y rentabilidad. Guardando las proporciones, la aviación
comercial mexicana puede ser la cuna de una aerolínea
al estilo Southwest, que en estricto cumplimiento de
la normatividad aeronáutica, laboral y fiscal
sepa aprovechar las oportunidades comerciales que ofrece
el mercado mexicano, atendiendo la demanda actual y
capitalizando el potencial, manteniendo los más
altos índices de seguridad, ganando dinero, luchando
competitivamente contra las grandes aerolíneas,
acabando con mitos, creciendo conservadora pero constantemente,
vendiendo a los precios que el mercado puede pagar,
atendiendo con excelencia a sus clientes, generando
empleos seguros y en crecimiento, innovando y hasta
sentando un sano ejemplo a emular.
TAESA tuvo la oportunidad de convertirse en esa clase
de aerolínea pero la desperdició. Ahora
toca el turno a los actores vigentes y a los que aspiran
a incorporarse para aprovechar las oportunidades que
ofrece nuestro enorme y noble mercado aéreo mexicano.
Algunas aerolíneas nacionales están a
tiempo de enfilar hacia convertirse en esa aerolínea
mexicana tan necesaria, como lo es en los Estados Unidos
la empresa con base en Dallas que sólo sirve
cacahuates en sus vuelos, pero cumple cabalmente con
las expectativas de sus clientes, de sus empleados,
de las autoridades, de sus proveedores y de sus dueños.
Creo que esa es la aerolínea que necesita México. |