América Vuela
Diciembre 10 ,2019

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Por Héctor Dávila

Uno de los más famosos personajes de la historia mundial es el legendario Barón Rojo, que cualquier fan de la aviación sabe que fue un "As" alemán de la Primera Guerra Mundial que volaba un avión escarlata, incluso algunos más enterados dirán sin chistar que su aeroplano era un triplano Fokker, y uno que otro aún más docto afirmará que del modelo Dr.l. ¿Pero cuántos y de cuáles modelos de aviones realmente piloteó el célebre aviador?

Los más de 100 años que han pasado desde que el héroe alemán murió han ido poco a poco dejando una capa de mitos y leyendas sobre los hechos alrededor del audaz piloto, sobre todo en lo referente a los aeroplanos que voló y ya las últimas generaciones apenas y lo asocian con la imagen del villano de caricatura al que se enfrenta Snoopy a los mandos de su casita voladora, o con algún personaje de videojuegos. Muy pocos saben que el temerario aviador piloteó durante su fugaz pero brillante carrera nada menos que 22 aeroplanos de 13 diferentes tipos, y que solamente tres de ellos estaban pintados enteramente de rojo, uno de los cuales nada más lo usó como transporte.

Haciendo un resumen histórico, Manfred Alfrecht Freiherr von Richthofen era un joven prusiano perteneciente a una familia de aristócratas que al comienzo de la Gran Guerra, en 1914, se desencantó rápidamente de las sucias trincheras y para 1915 se pasó de la caballería a la incipiente arma de aviación en el ejército alemán, como muchos otros jóvenes de posición acomodada que vieron en los aviones un servicio militar más glamoroso y atractivo que arrastrarse en el fango.

Richthofen en un principio decidió ser observador pues le urgía volar en combate, y pensaba que la guerra terminaría antes de los tres meses que duraba el curso de piloto, por lo que su carrera aérea comenzó manejando la ametralladora en el asiento trasero de aparatos de reconocimiento en el frente del Este, a bordo de biplanos Albatros B.II y AEG G.II, con los que tuvo no pocas aventuras, pero más importante, en esos mismos aviones le comenzaron a dar lecciones de vuelo entre misiones, hasta que logró nada menos que cumplir los requisitos para certificarse como piloto.

Tras recibir la calificación lo destinaron a volar misiones de reconocimiento y bombardeo a los mandos de aparatos biplaza LVG C.II, LFG Roland C.II y Albatros C.III. Durante esa etapa sus talentos fueron imposibles de ignorar y de inmediato lo asignaron a volar cazas de un solo asiento, comenzando con el primero de todo un linaje de célebres aviones de combate: el monoplano Fokker E.III Eindecker. En un principio no le fue muy bien y sufrió un aparatoso accidente en junio de 1916 en el que su monoplano quedó hecho añicos, pero el no menos legendario comandante Oswald Boelcke, teórico fundamental creador de la primera doctrina del combate aéreo, tomó a Richthofen bajo su tutela, al que ya le habían dado otro Eindecker de reemplazo, y le impartió la cátedra necesaria para dejar aflorar sus instintos de cazador y justamente hace 103 años, el 17 de septiembre de 1916, logró su primera victoria, derribando un avión de observación británico, a los mandos de un biplano Albatros D.I con el fuselaje pintado de amarillo.

A partir de ahí comenzó una meteórica carrera que lo llevaría a ser el piloto con el más impresionante palmarés de la Primera Guerra Mundial, abatiendo 80 aviones enemigos y obteniendo las más altas condecoraciones del Imperio Alemán.

Poco después reemplazó el Albatros D.I con un muy similar D.II y posteriormente, cuando ya sumaba 17 enemigos derribados, se hizo de un más estilizado y veloz Albatros D.III. A este avión ya le pintó la trompa, fuselaje y empenaje de bermellón, aunque las alas estaban en camuflaje, aparatito que fue bautizado en francés como "Le Petit Rouge", lo que puede traducirse libremente en algo así como "el rojito", con lo que comenzó la leyenda del barón escarlata.

Se cuenta que cuando el alto mando alemán ordenó camuflar los aviones pintándolos de varios colores, Manfred y los demás orgullosos pilotos de su escuadrón, denominado Jasta 11, se sintieron ofendidos porque les parecía indigno "esconderse" del enemigo, pero al mismo tiempo no era propio de oficiales desobedecer órdenes, así que resolvieron la controversia acatando la instrucción de pintar sus aeroplanos "de diferentes colores", pero usando tonos brillantes que llamaban más la atención, lo que dio como resultado una variopinta colección de aviones que parecían parte de un espectáculo circense, por lo que recibieron el mote de "El Circo Volador de Richthofen". Cabe destacar que en este escuadrón, y en otros más de la fuerza aérea alemana, hubo otros pilotos con aviones total o parcialmente pintados de rojo.

Mientras tanto von Richthofen voló otros dos D.III que no estaban pintados de rojo con los que consiguió un par de derribos, así como un Halberstadt camuflado, pues no siempre su "Petit Rouge" estaba disponible, además que realizó vuelos de evaluación en un Roland D.III. Para mediados de junio de 1917, cuando ya presumía de que 53 enemigos habían caído bajo el fuego de sus ametralladoras Spandau, recibió un nuevo Albatros D.V que se cree que sí era totalmente de color rojo, modelo del que piloteó al menos otros tres ejemplares los cuales, aunque no estaban totalmente pintados en su atractivo carmesí, llevaban este característico color en gran parte del fuselaje, empenaje y nariz, pero más importante, a bordo de estas máquinas abatió otros ocho adversarios.

Para marzo de 1918 la fama del rittmeister Richthofen era descomunal (rittmeister es un grado de caballería equivalente a capitán) y le llovían cartas de admiradoras que lo veían como el gran caballero del aire, que bien se había despachado fríamente en trepidantes combates aéreos a más de 60 pilotos ingleses y franceses, premiado con la codiciada medalla Pour Le Mérit, (la hermosa "Blauer Max") que adornaba su impecable guerrera de doble botonadura típica de los oficiales prusianos de caballería. Recibía trato de celebridad e incluso le dieron un avión personal para que se transportara, un Albatros C.IX de dos plazas obviamente enteramente pintado en color rojo, en lo que sería una de las primeras expresiones de aviación ejecutiva.

Sus enemigos también le proferían gran admiración y respeto, apodado por los franceses como "el Diablo Rojo" y por los flemáticos británicos como el "Barón Rojo", apelativo que pegó mejor en el imaginario popular por todo el mundo. Fue entonces que comenzó su relación con los triplanos, y aunque se sabe que ya había piloteado en combate un Fokker Dr.I, a bordo de un triplano experimental Fokker F.I abatió dos aviones enemigos, recibiendo posteriormente su primer triplano Dr.I propio con el cowling, la cola y las tapas de las ruedas decoradas con pintura roja. Otros tres triplanos Fokker Dr.I pasaron por sus manos, pero solamente el último de ellos estuvo pintado totalmente de rojo, ejemplar que solo voló brevemente pero que se convirtió en la imagen icónica relacionada con el mítico Barón.

En este avión consiguió sus últimas dos victorias antes de morir en Francia el 21 de abril de 1918 en circunstancias controvertidas, pues aún no está claro si lo mató el capitán canadiense Arthur Roy Brown en su Sopwith Camel, con el que estaba trenzado en combate aéreo, o fue víctima de un suertudo tiro de un soldado australiano de los muchos que dispararon desde tierra al fugaz triplano escarlata mientras maniobraba en la batalla, pues Richthofen aterrizó su avión intacto con una sola herida de bala en la espalda que resultó mortal. Tenía apenas 25 años.

La historia tiende a desenvolverse en la cultura popular en forma caprichosa a través de mitos, y no es de sorprender que en realidad el legendario Manfred von Richthofen utilizó para conseguir el 75% de sus victorias esbeltos biplanos Albatros, pero la original imagen de un chato y compacto triplano Fokker totalmente rojo se gravó en la memoria colectiva de forma indeleble y será siempre recordado como el inseparable avión del Barón Rojo.

 

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El famoso "Barón Rojo", Manfred von Richthofen luciendo la máxima condecoración a la que podía aspirar un militar alemán en su elegante uniforme: la "Max Azul", conocida así por Max Immelmann, primer piloto que la recibió.

 

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El Albatros D.V piloteado por Richthofen, después de sufrir un pequeño accidente, avión representativo de la mayoría de los aeroplanos que el "As" voló en combate y con los que consiguió la mayor parte de sus victorias. Equipado con un motor lineal Mercedes D.IIIaü enfriado por agua de 182 cv, era capaz de desarrollar una velocidad de 187 km/h y se construyeron más de 2,500 ejemplares.

 

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Triplano Fokker DR.I, aparato siempre asociado al mítico “Barón Rojo",  que en realidad solo utilizó para un 25% de sus victorias. El pequeño avión, con motor rotativo Oberursel Ur.II de 110 cv, era bastante difícil de maniobrar, tenía una velocidad máxima de 180 km/h y representa uno de los escasos casos en la historia del uso de la configuración de tres alas en un avión de caza. Solo se fabricaron 320.