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Por Enrique Lira

Finalmente después de 9 meses de suspensión del certificado de operación, que mantiene a la flota de los Boeing 737 MAX en tierra, el gigante aeroespacial tomó la decisión de suspender la producción de este modelo que mantenía en 42 aparatos mensuales, por lo que ahora se encuentra con que tiene un inventario inmovilizado de aproximadamente 400 aviones nuevos repartidos en los aeropuertos de los Estados Unidos, que en términos financieros a precios de lista significan algo así como 28,000 millones de dólares. Además las aeronaves almacenadas no cuentan con las modificaciones que deberán tener para poder operar nuevamente de forma segura.  

Durante el tiempo en que no fabrique el 737 MAX, Boeing planea que los 12,000 empleados afectados continúen con el trabajo relacionado con las modificaciones del 737 o sean asignados temporalmente a otros programas, de modo que no haya despidos.

Boeing es el mayor exportador de manufactura de los Estados Unidos por lo que es probable que su decisión de detener la producción provoque conmociones en la economía, pues afectará a los proveedores de todo el mundo, pero el fabricante considera que es lo menos perjudicial para mantener el sistema de producción a largo plazo y la salud de la cadena de suministro.

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