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Por Enrique Lira

El 10 de febrero la NASA y la división espacial de Boeing dieron a conocer que los problemas que experimentó la cápsula Starliner durante su última misión se debieron a errores en la programación (software) de la computadora central, por lo que además de un error en el temporizador de la misión, se encontró un fallo en la secuencia de eliminación del módulo de servicio (SM), que tradujo incorrectamente la secuencia de eliminación de SM al controlador de propulsión integrado (IPC) del SM.

Como se recordará la prueba de vuelo orbital no tripulada que Boeing lanzó el pasado 20 de diciembre impulsada por un cohete Atlas V no consiguió ascender hasta la Estación Espacial Internacional (a la que debió acoplarse automáticamente), aterrizó con éxito dos días después.

Las fallas encontradas se diagnosticaron como críticas al poner en peligro la integridad de la nave y de sus ocupantes. Por ello la NASA está investigando cómo fallaron los numerosos procesos de calidad del software de Boeing que debieron haber descubierto los defectos. Debido a las averías encontradas en el diseño, el código y la prueba del software, se requerirán acciones correctivas y un diagnóstico sistemático. El equipo ya ha identificado un conjunto de 11 acciones correctivas de máxima prioridad.

“Todavía es demasiado pronto para que podamos compartir definitivamente las causas y el conjunto completo de acciones correctivas necesarias para el sistema Starliner”, aseguró un portavoz de la NASA, y adelantó que esperan “tener esos resultados a finales de febrero”.

 

Capsula