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Por Arturo Robles
A casi ocho meses del accidente del helicóptero Agusta A109S en que murieron la entonces gobernadora del Estado de Puebla, Martha Erika Alonso Hidalgo, el senador Rafael Moreno Valle Rosas, y Héctor Baltazar Mendoza, así como los pilotos Marco Antonio Tavera Romero y Roberto Coppe Obregón, la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) publicó nuevamente los avances preliminares de la investigación, en los que en resumen aún no se encuentra una causa probable de la tragedia.
En la indagación, la DGAC ha contado con la participación de expertos en la investigación de accidentes aéreos de la Trasportation Safety Board (TSB) de Canadá, la Agenzia Nazionale per la Sicurezza del Volo (ANSV) de Italia, la National Transportation Safety Board (NTSB) de Estados Unidos y la European Union Aviation Safety Agency (EASA) de Europa, así como con la asesoría de las empresas fabricantes Leonard Helicopter Division (LHD) y Logic en Italia, Patt & Whitney y Safran en Canadá, así como las norteamericanas Honeywell Aerospace y Collins.
Se indicó que los motores Pratt & Whitney PW207C funcionaban bien al momento del impacto. Además, la inspección de los componentes involucrados en los controles de la aeronave, como son rotor principal y de cola, transmisión y caja de 90°, no presentan evidencias de falla previa al impacto.
Sin embargo, del análisis de 2 de las 4 luces del master warning y master caution, se identificó que éstas estuvieron encendidas antes del impacto, pero aún no se determina en qué momento del vuelo se iluminaron
De los trabajos de inspección hechos al Rotor Principal (instalación del Mass Vibration Absorber y tijera rotativa), se determinó que se deberá analizar si los trabajos de mantenimiento realizados a estos componentes se apegaron a los procedimientos establecidos por el fabricante (Leonardo Helicopter Divison). De los Actuadores Hidráulicos (MRA) se llevó a cabo un escaneo por medio de tomografía computarizada de los 3 MRA del rotor principal; además, se desensamblaron completamente y ser verificaron las válvulas y no se registraron hallazgos significativos.
De manera conjunta, las autoridades internacionales, los representantes de los fabricantes y los investigadores de la Dirección General de Aeronáutica Civil, siguen investigando las posibles causas electromecánicas que pudieron provocar una pérdida de control de vuelo.
 
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