América Vuela
Agosto 10 ,2020

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Por Héctor Dávila

A todos los entusiastas de la aviación nos encantan las películas donde las aeronaves son el tema central, y aunque son muy pocas las verdaderas joyas cinematográficas que logran presentar el vuelo con absoluto realismo, siempre será motivo de deliciosa charla señalar los errores o aciertos de tal o cual filme, e identificar los tipos de aviones que aparecen en pantalla, y sobre todo si son correctos cuando se trata de recrear periodos históricos concretos, pues un anacronismo siempre se ve mal. Por supuesto todos estarán de acuerdo en que habrá mucha mayor preferencia por la gracia de verdaderas aeronaves volando para la cámara, sobre las cada vez más frecuentes y obviamente falsas imágenes generadas por computadora, que nunca podrán superar la belleza de un avión real filmado en pleno vuelo.

En la historia de la cinematografía bélica con temas aeronáuticos, un problema en particular ha sido el de presentar los modelos de aviones y helicópteros correctos, para lograr lo que los realizadores llaman la verosimilitud histórica, es decir, que lo que aparece en la cinta resulte lo más parecido posible a la realidad, lo cual representa un gran reto técnico cuando el equipo usado en el periodo histórico del relato ya no está en servicio, y muy especialmente cuando se requiere de material de vuelo enemigo para hacer el papel de los imprescindibles villanos, lo que ha llevado a soluciones muy ingeniosas, como hacer que ciertos aparatos, con el debido maquillaje, actúen como los aviones "de los malos", buscando que sus actuaciones resulten creíbles para la audiencia.

El uso de "aviones actores" comenzó con la primera gran superproducción que ganó el célebre "Oscar", me refiero a la película silente "Wings" (Alas) de 1927, que plasma espectaculares combates aéreos de la Primera Guerra Mundial. Aunque esta cinta se rodó menos de diez años después de que concluyó la Gran Guerra, solo pudieron conseguir un biplano francés SPAD auténtico, como los que usó el Servicio Aéreo estadounidense, el cual emplearon para las tomas de primer plano, por lo que para mostrar un escuadrón completo de aviones americanos tuvieron que utilizar los más modernos cazas Thomas Morse MB-3, los que con un hábil trabajo de pintura, marcando el perfil de sus empenajes, de lejos lograron hacerlos parecerse mucho a los SPAD. Para representar a los temidos Fokker D.VII alemanes sucedió lo mismo, pues nada más consiguieron un ejemplar original, así que usaron los entonces actuales cazas americanos Curtiss P-1 Hawk pintados con las clásicas cruces negras para representar a toda la fuerza enemiga y disfrazaron un bimotor Martin NBS-1 de enorme bombardero alemán Gotha, los cuales en nada se parecen a los originales, pero hay que decirlo, las escenas aéreas son francamente espectaculares.

El apasionado piloto, millonario y "playboy" Howard Hughes retomó el tema en 1930 con su épica "Hell’s Angels", para la que juntó una sorprendente colección de aviones de la Gran Guerra para recrear espectaculares combates, pero no pudo acertar del todo con los tipos de aeroplanos correctos, y aunque pudo ensamblar varios adecuados cazas ingleses S.E.5a, tuvo que usar biplanos Thomas Morse S-4C actuando en el papel de los Sopwith Camel y un gigantesco Sikorsky S-29A haciéndola del gran bombardero alemán Gotha. Para los villanos se utilizaron para primeros planos siete verdaderos Fokker D.VII, pero muy ingeniosamente modificaron varios aviones civiles de turismo Travel Air 2000 para parecerse muy convincentemente a los Fokker y lograr así ver en pantalla todo un escuadrón de ellos en acción, aparatos que fueron bautizados como los "Wichita Fokker" y que se utilizaron en el mismo rol en muchas otras producciones bélicas, comenzando con el recurso recurrente en el cine de modificar aviones disponibles para hacerlos estéticamente similares a los modelos que no se pudieran conseguir y se buscaba representar, en aras de la anhelada verosimilitud y el realismo.

En muchas excelentes películas sobre la Primera Guerra Mundial se ha echado mano al recuso de hacer réplicas de los escasos aviones alemanes a partir de modelos más asequibles; así vimos en producciones como la emblemática "The Blue Max" de 1966 (conocida como "El Crepúsculo de las Aguilas" en español) aparatos de construcción muy posterior como los deHavilland Tiger Moth, Stampe SV.4 y Caudron Luciole hacerla de bastante convincentes cazas ingleses y alemanes, y aunque se usó un auténtico y rarísimo Pfalz D.lll, se construyeron réplicas muy exactas, salvo por los motores, de los S.E.5a, Fokker D.Vll y triplanos Dr.I, los que se trenzan en pantalla en muy bien logrados combates aéreos. La cereza del pastel es la aparición de un muy anacrónico monoplano tipo parasol de adiestramiento Morane Saulnier MS.230, que viene siendo un equivalente francés del Boeing Stearman, y que en la película pretende ser un avanzado caza alemán experimental, algo quizá similar a lo que fue en la vida real el Fokker D.Vlll. Como dato curioso, George Peppard, el protagonista de esta cinta, era piloto privado y le gustó tanto el MS.230 que decidió comprarlo y quedárselo.

Cuando llegó la Segunda Guerra Mundial el cine se convirtió en un importantísimo instrumento de propaganda, y todos los bandos se aprestaron a realizar películas en las que los suyos se lucieran como héroes y el enemigo quedara reducido al rol de despreciable villano, pero aún con la generosa cooperación de las fuerzas armadas proveyendo el equipo de vuelo necesario, el problema siempre fue representar de forma realista a las fuerzas enemigas. Salvo algunas extraordinarias excepciones dignas de mención en que los enemigos son genuinos, como la cinta del maestro italiano Roberto Rossellini "Un Pilota Ritorna", de 1942, sobre las aventuras de un piloto de bombarderos Cant Z.1007 de la Regia Aeronáutica italiana, donde utilizan como enemigos auténticos aviones de la Royal Air Force, en la forma de un Hawker Hurricane y un Bristol Blenheim; o la famosa producción japonesa de 1944 "Kato Hayabusa Sento-Tai" (algo así como el Escuadrón Halcón de Kato) sobre el famoso comandante del Grupo de Caza (Sentai) 64 del Ejército Imperial Tateo Kato, donde vemos, además de las estupendas tomas en vuelo de los Nakajima Ki-43 Hayabusa adornados con la emblemática flecha en el timón característica del Sentai de Kato, los adversarios muy bien representados por auténticos cazas americanos Brewster Buffalo y Curtiss P-40E, así como un bimotor Lockheed Hudson, aparatos que obviamente fueron capturados y puestos a disposición de los legendarios estudios Toho para realizar esta magnífica cinta.

Pero como dijimos, estas son excepciones y más bien por regla general no se conseguían aviones auténticos para representar al enemigo, por lo que en muy buenas películas de aviación se tuvieron que usar tipos de aviones más disponibles actuando como si fueran modelos de otros países, como en la muy recomendable "Captains of the Couds" (1941) donde un Hawker Hurricane es decorado con siniestras esvásticas para representar a los Messerschmitt nazis que atacan los Lockheed Hudson de los héroes. Otro avión aliado que se tuvo que cambiar de uniforme para las cámaras fue el famoso P-51 Mustang, que en varias producciones se decoró con los símbolos alemanes para hacer el papel de los cazas enemigos, como en "Sahara" (1943), "Fighter Squadron" (filmada en 1948, donde los Mustang nazis se enfrentan a los P-47 Thunderbolt de los chicos buenos), la serie de televisión "Combate" o la muy mala "Iron Eagle lll" (1992), en la que además de que un rarísimo P-51A Mustang se hace pasar por Messerschmitt Bf.109, el extraordinario prototipo Ares diseñado por Burt Rutan es presentado como si fuera un caza a reacción nazi ficticio, llamado Me 263.

En este periodo hizo su debut el que bien se podría ganar el premio al mejor avión actor, el muy conocido North American AT-6 Texan/ Harvard, un entrenador muy maniobrable al que se le encargó representar aviones tanto amigos como enemigos, especialmente japoneses, en innumerables cintas bélicas. Así podemos ver a los AT-6 pintados con "hinomarus" en fuselaje y alas interpretando al famoso caza Mitsubishi Cero en exitosas cintas como "From Here To Eternity" (1953), "God Is My Copilot" (1945) y "Flying Leathernecks" (1951), hasta la mexicana de 1945 “Escuadrón 201".

Tanto se especializó el AT-6 en hacerla de japonés que cuando en 1968 se encargó a Jack Canary, quien era un ingenioso piloto aventurero y mercenario, resolver las necesidades aéreas para la película sobre el ataque a Pearl Harbor "Tora! Tora! Tora!" (1970), éste decidió convertir al entrenador biplaza americano en un increíblemente convincente Mitsubishi Cero, modificando muchos detalles como cabina, cubierta del motor, tren de aterrizaje y puntas de alas, dando como resultado lo que popularmente es llamado el AT-Zero. También modificó extensamente unos entrenadores Vultee BT-13 para hacerlos pasar por bombarderos Aichi D3A Val y realizó una mezcla de partes de AT-6 y BT-13 para recrear los torpederos Nakajima B5N Kate, convirtiendo en total 48 aviones (25 Ceros, 9 Val y 9 Kates), los que conformaron una impresionante flota aérea de la Armada Imperial Japonesa que ha servido para muchísimas películas, como "The Final Countdown" de 1980 o "Empire Of The Sun" (1987) y series de televisión como la stentera "Baa Baa Black Sheep" (sobre el famoso "as" Pappy Boyington y que en México se conoció como "Los Tigres Voladores"), además que son estrellas de gran cantidad de espectáculos aéreos. Tristemente Jack Canary no pudo ver en pantalla los resultados de su extraordinario trabajo, pues murió antes de que se terminara la película al accidentarse en uno de los BT-13 que estaba modificando.

En la era del jet también hemos visto "aviones actores" y el caso más emblemático es la cinta de culto entre los fans de la aviación "Top Gun" (1986), en la que los Grumman F-14 Tomcat de la US Navy enfrentan a un mortífero nuevo caza ruso, el MiG-28, el cual es interpretado por aviones norteamericanos Northrop F-5E/F Tiger ll convenientemente pintados en un siniestro color negro con estrellas rojas en sus timones, aunque por supuesto nunca existió el tal MiG-28, ya que los rusos designan sus cazas con números nones. Parece que representar jets rusos en la era de la extinta Unión Soviética fue particularmente difícil, desde la producción de Howard Hughes "Jet Pilot" (1957) en que se usan Lockheed T-33 y Northrop F-89 como supuestos MiGs, además del histórico avión cohete Bell X-1 como un ficticio Yak-12; hasta las malísima franquicia  de los ochenta "Iron Eagle ll", donde emplearon el conocidísimo jet supersónico McDonnell Douglas F-4 Phantom ll pretendiendo ser un caza soviético.

También en el mundo de los helicópteros hay ejemplos de este tipo de interpretaciones, como el Aèrospatiale SA 330 Puma al que se le adicionaron alas y armas junto a un buen trabajo de pintura para aparecer como un helicóptero de ataque ruso, de tipo muy similar al Mi-24, persiguiendo a Silvester Stallone en "Rambo First Blood Part 2" de 1985, o el SA 341G Gazelle que se modificó mucho para interpretar un helicóptero ficticio de combate urbano en la icónica película de helicópteros "Blue Thunder", estrenada en 1983.

Con la proliferación de la tecnología digital en el cine, los aviones han sido con más y más frecuencia representados con imágenes generadas por computadora, lo que es muy triste pues las escenas resultantes tienden a ser poco realistas y exageradas, casi caricaturizadas, y muy rara vez son efectivas para generar la sensación de realismo en el espectador, por lo que poder ver el uso de aeronaves verdaderas en las producciones, lamentablemente, se esta haciendo cada vez más raro, y aunque los "aviones actores" no son perfectos en sus interpretaciones, por fortuna nos dejaron un legado de muchísimas películas que fueron las delicias de varias generaciones que se enamoraron de la aviación a través de ellas, y por eso vale la pena recordarlas y volverlas a ver.

 

VillanosInterior

Comentario Editorial

Con la opinión de Héctor Dávila

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