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Por Enrique Lira

El 2019 fue un año caótico para Boeing, lo que se reflejó en el cierre del ejercicio 2019 en el que se plasmaron pérdidas de 636 millones de dólares, que teniendo en cuanta que el cierre del año anterior arrojó ganancias de más de 10 mil millones de dólares con ingresos por que superaron los 100 mil millones de dólares, da una idea de la magnitud del problema.

Durante el 2019 la empresa captó 76 mil 560 millones lo que implica una reducción del 24% con respecto al año anterior, misma que durante el año se evidenciaba con la disminución en la entrega de aeronaves que mientras en el 2018 fue de 806 unidades en el 2019 se redujeron hasta los 380 aparatos.

La situación del gigante aeroespacial es incierta, su gran problema aunque no el único, que mantiene en tierra a la flota de naves 737 MAX está todavía lejos de solucionarse, tan sólo se debió aplicar al ejercicio del 2019 un cargo por 2,800 millones como compensaciones a sus clientes por las afectaciones en el congelamiento de las entregas de los737 MAX nuevos, pero no incluye las compensaciones a las aerolíneas por el impedimento de utilizar los aviones que ya habían sido entregados.

A los problemas mencionados se deben sumar los que inundan otros programas del fabricante, como los fallos en los sistemas y en la calidad del KC-46A, la reducción de producción en el 787, el fallo en el acoplamiento de la nave Starliner con la Estación Espacial Internacional y las dudas sobre la aceptación en ventas del super costoso 777X, por solo mencionar algunos.

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