América Vuela
Agosto 10 ,2020

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Con la opinión de Héctor Dávila

Al Presidente de México, de acuerdo a sus planes, le salió de maravilla la visita a Washington, aunque de aviación lo único que vimos fue una maqueta del Boeing 747 "Air Force One" adornando la mesa de centro en la reunión entre López Obrador y Trump, contrastando simbólicamente con el desprecio que el mandatario mexicano siente por los aviones presidenciales. Así concluyó un viaje histórico, en el que nuestro Presidente hizo su primera visita oficial internacional viajando en un avión comercial de aerolínea con bandera extranjera (de Delta Airlines), en clase turista y con escalas, suceso que por supuesto levantó polémica, con muchos aprobando su austero estilo y otros tantos calificando el acto de mero espectáculo populista.

Como show mediático no hay duda de que al Presidente le funciona muy bien su numerito de tomar el avión de línea como cualquier mortal, pero la eficacia de esa decisión en términos de la importancia de la aviación ejecutiva para un Jefe de Estado es lo que aquí nos ocupa. ¿Cuáles son las verdaderas implicaciones, en cuanto a seguridad, para el transporte así del Primer Mandatario? En un país donde la delincuencia es capaz de emboscar con gran poder de fuego en plena Capital al propio Secretario de Seguridad, es de pensarse el riesgo que existe en que tan altos funcionarios utilicen el servicio público de transporte aéreo, y no solamente en términos de seguridad, sino también de sanidad, ya que adicionalmente en un vuelo privado es más fácil controlar todos los aspectos relacionados, como los alimentos y el estado de los demás pasajeros, pues no olvidemos que entre México y Estados Unidos la pandemia está en pleno apogeo, sin dejar de mencionar que los aviones de la Presidencia siguen ahí disponibles, pues como sabemos, no se ha podido vender ni uno solo, y con la crisis económica mundial, creo que seguirán sin venderse por mucho tiempo.

Queda claro que López Obrador corre un riesgo calculado para lograr un impacto mediático viéndose como un líder republicano congruente con su postura de desechar los excesos de sus predecesores, pero me pregunto si valdrá la pena correr tal riesgo, ya que el gasto para el erario de todas maneras no se evita del todo, pues tras bambalinas se ha evidenciado que siguiendo la ruta del jet de Delta Airlines con el mandatario a bordo, iba al parecer uno de los espléndidos Gulfstream G550 de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) con parte de la comitiva presidencial. Además, para cosas mucho menos importantes se han usado los aviones de la FAM, con el enorme costo que esto implica, como enviar un Boeing 737 por las cenizas del famoso cantante José José, o ir a rescatar hasta Bolivia a Evo Morales en un lujoso jet ejecutivo de largo alcance, y siguiendo esa lógica había opciones más eficientes y seguras para facilitar la asistencia de nuestro Presidente a la reunión, manteniendo la imagen de austeridad, como por ejemplo negociando que el gobierno norteamericano enviara por él en uno de sus muchos aviones VIP, en una muestra de apoyo similar a la atención que el mexicano tuvo para con el expresidente boliviano.

De cualquier forma, es evidente que la era de la aviación presidencial suntuosa definitivamente terminó en México y me parece que esto podría ser muy bueno, si los recursos que se usaban en esos lujos realmente se canalizaran a las áreas de la Fuerza Aérea que necesitan con urgencia mejorarse, por ejemplo sus capacidades de intercepción de aeronaves ilícitas. Ya hemos señalado el notable aumento que se ha dado en los últimos años del uso de aviones de alto desempeño, principalmente Hawkers BAe-125 y Gulfstreams ll/lll, por parte de la delincuencia organizada, que supone, con bastante razón, que este tipo de aeronaves son mucho más difíciles de atrapar que los aviones a hélice que habitualmente usaban, pues la FAM carece de suficiente equipo de vuelo diseñado especialmente para este tipo de misiones. En la zona del sureste de México y Guatemala ya se han encontrados destruidos en lo que va del año al menos ocho aviones a reacción de alto desempeño (cuatro de ellos tan solo en el último mes), que los narcotraficantes abandonaron sin que hubiera detenciones, pues las autoridades parecen llegar casi siempre tarde cuando los delincuentes ya han huido, muchas veces con todo y carga.

Si bien la FAM con su modesto Sistema Integral de Vigilancia Aérea (SIVA) se ha anotado algunos éxitos detectando la incursión de vuelos ilícitos en territorio mexicano, los militares son muy conscientes de las deficiencias que existen y en el Programa Sectorial de Defensa Nacional 2020-2024 se han planteado, como parte de sus objetivos prioritarios, el fortalecimiento de las capacidades de vigilancia, control y protección del espacio aéreo nacional. Concretamente se planea incrementar la cobertura temporal y permanente para la vigilancia, intercepción aérea y control a cargo del SIVA, así como fomentar el desarrollo tecnológico en materia de radares, además resulta muy interesante que en este documento se plasma la intención de implementar un Sistema de Búsqueda y Rescate militar en el territorio mexicano para la salvaguarda de la vida humana. El plan de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) contempla realizar esfuerzos para mantener el equipo aéreo operativo y mejorar la seguridad de vuelo, destacando la implantación dentro de la FAM del muy necesario Sistema de Gestión de Seguridad Operacional (el famoso SMS).

Después de que vimos con tristeza cómo en el sexenio pasado las metas que se propuso la SEDENA en estos mismos rubros no se cumplieron, ya que no se logró ningún avance en la cobertura de Radar prometida, ni se logró nada en el desarrollo de los aviones de adiestramiento que aseguraron que iba a fabricar la Industria Militar, al tiempo que la seguridad aérea militar cayó por los suelos, resulta esperanzador ver que la presente administración retoma estos puntos y se compromete a lograr avances, aunque muy prudentemente no especifica detalles concretos sobre qué metas se esperan alcanzar, quizá para no correr el riesgo de cometer el mismo error del gobierno anterior, que hizo pronósticos muy optimistas, comprometiéndose a lograr objetivos que finalmente no pudieron cumplirse.

Los nuevos planes de la SEDENA en materia aeronáutica, reconociendo la importancia de mejorar la vigilancia del espacio aéreo, y de desarrollar un sistema de búsqueda y rescate, me parece que son muy congruentes con las necesidades del país, y aunque a los militares se les ha sobrecargado de responsabilidades, con proyectos de infraestructura civil como la construcción del nuevo aeropuerto en Santa Lucía y el apoyo en labores de Salud ante la crisis del COVID-19, ya es de capital importancia que la FAM destaque optimizando sus capacidades y aplique doctrinas verdaderamente modernas del uso del Poder Aéreo, con eficacia y seguridad de primer mundo.

Naturalmente el gran reto consistirá en que se disponga de los fondos necesarios para tan grande tarea, lo que con las políticas de austeridad podría estar en duda, pero sin la fuga que significaba el enorme dispendio del Gobierno en la excesiva flota de aeronaves de lujo que operaba (la administración de Peña Nieto gastó al menos 500 millones de dólares en aeronaves ejecutivas), quizá se puedan concentrar los recursos disponibles en satisfacer necesidades que de verdad incidirían en beneficios sociales. Esperemos que esta vez así sea.


Saludos

Héctor Dávila

 

AmloTrump

Imagen: Presidencia de la República

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