América Vuela
Agosto 6 ,2020

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Con la opinión de Héctor Dávila

La aviación mundial sigue muy afectada por el devastador Coronavirus, y aunque muchos creen que ya pasó lo peor, la recuperación total no se logrará fácilmente, particularmente en países donde no se cuenta con un plan de apoyo económico por parte del gobierno, como es el caso de México. La Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés) considera que las restricciones que han impuesto países europeos a los viajes aéreos a Latinoamérica  y El Caribe agravarán más la crisis por la que pasan las aerolíneas de la región, ocasionando pérdidas mensuales por más de 300 millones de dólares, siendo los empleos en riesgo superiores a los cuatro millones, anticipando pérdidas sin precedentes para esta industria, por lo que ha urgido a los gobiernos, una vez más, a proveer ayuda financiera inmediata para las líneas aéreas, llamado que lamentablemente parece no estar siendo escuchado.

Tocar fondo por lo menos tiene una ventaja, que todo será ahora cuesta arriba, pero aunque en mayo y junio ya se notó una mejoría en el tráfico de pasajeros, de hasta 36% por arriba de la nefasta caída experimentada en abril, en que todo el transporte aéreo mundial se desplomó un 94%, la propia IATA no ve manera de regresar a la rentabilidad hasta entrado el 2022.

La mayoría de los expertos piensan que las rutas cortas se recuperarán durante 2021, y que las de largo alcance tardarán en regresar a los niveles del 2019 hasta el año 2023, lo que impactará con mucha fuerza a la industria aeroespacial, que tendrá que disminuir en gran medida el prometedor paso que llevaba antes de la pandemia. La europea Airbus, por ejemplo, no espera ver su nivel de producción recuperado hasta quizá el 2025, viéndose obligada a recortar alrededor de 40% la fabricación de aviones, estimando que perderá durante los próximos doce meses 15 mil puestos de trabajo, aunque sus modelos A220 y A321 serán los únicos tipos de aviones que gozarán de algo de demanda durante este tiempo.

Por otro lado, parece que Boeing la pasará aún peor, pues después de más de 14 meses todavía no ha podido resolver el problema del 737MAX, que sigue paralizado y ha caído de la gracia de casi todo mundo, lo que significa para la compañía norteamericana una muy rasposa cuerda apretándole peligrosamente el cuello, mientras sigue acumulando cancelaciones por parte de sus furibundos y cansados clientes; tan solo otras 60 durante junio, con lo que ya se le acumulan 323 cancelaciones netas de 737MAX en lo que va del año, mientras aún se mantienen cientos de estos aviones sin poder ser entregados, y que dada la crisis mundial, en muchos casos sus compradores lamentablemente ya no los necesitarán. Ante este oscuro panorama, la única medida que los fabricantes ven que pueda ayudarles a sobrevivir es el fortalecimiento de los presupuestos de Defensa, y confían esperanzados en que los gobiernos sigan gastando en equipo militar aeroespacial, para así mantener las fábricas trabajando.

La crisis ha hecho que sobren muchos más aviones comerciales de lo que podría esperarse, y se calcula que este año más de 2,600 resultarán innecesarios, comparados con los 650 que en promedio se retiraban anualmente, lo que está afectando directamente el precio de las aeronaves, que ya se devaluó un 20% para las de pasillo sencillo y hasta un 30% para las de cabina ancha, además de golpear todas las expectativas de venta de las empresas dedicadas al mantenimiento y comercialización de partes para este tipo de aparatos, aparte de castigar los bolsillos de las compañías especializadas en el financiamiento de aviones, pues 64% de la flota mundial es arrendada.

Al margen de las grandes calamidades que está sufriendo la industria aérea, uno de sus segmentos que en contraste está recuperando la salud con gran rapidez es el de la aviación corporativa, lo que es una muy buena noticia, pues para el mes de  julio las actividades de aviones ejecutivos en Estados Unidos ya están a un 85% de lo normal, y en Europa parece que los vuelos privados ya están al 77% de lo habitual, siendo los jets ligeros los que más están volando, logrando estabilizar el mercado de renta de aviones privados al 80% de los niveles previos a la pandemia. Sin embargo, hay que tener muy presente que el mercado estadounidense de aviación corporativa es por sí mismo único, y la naturaleza de la economía de ese país hace que ese segmento de la industria aérea vea con mucho optimismo su porvenir; aunque desafortunadamente las cosas no pintan tan bonito para Asia y Latinoamérica, pues por acá la situación financiera es muy distinta, pero de todas formas podemos anticipar que relativamente pronto en países como México los servicios de jets privados podrían llegar a niveles de alrededor de 70% de lo que operaban en el 2019, lo que, para cómo están las cosas, es muy prometedor.

Nos espera aún un camino bastante tortuoso para ver que nuestra querida aviación vuelva a gozar de plena salud, ya que necesitará todavía de muchos cuidados, pero cada vez conocemos mucho mejor los fenómenos detrás de la propagación del COVID-19 y los pronósticos tan poco alentadores no consideran la posibilidad de que se disponga eventualmente de una vacuna, lo que de ocurrir podría significar un panorama totalmente distinto en una dirección muy positiva. Esperemos que esto suceda pronto.


Saludos

Héctor Dávila

 

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