América Vuela
Septiembre 19 ,2020

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Con la opinión de Héctor Dávila

A diferencia de la aviación comercial de transporte público de pasajeros, donde a todas las empresas del mundo la pandemia les propinó un golpe devastador, el negocio de la aviación privada se ha visto afectado en mucho menor medida, e incluso en algunos casos se está recuperando mejor que otros sectores de la economía, aunque aún hay claroscuros en cuanto a qué esperar para el futuro de esta actividad en países como México.

En primer lugar, obviamente la demanda por uso de aviones privados cayó casi por completo durante un par de meses debido principalmente al cierre de fronteras y las cuarentenas que los diferentes países tuvieron que implementar para contener el brote del coronavirus, pero conforme se fueron relajando las restricciones de viaje este tipo de aviación empezó a experimentar un muy buen nivel de recuperación, especialmente en Estados Unidos, un país muy grande donde es mucho más común el uso de aeronaves privadas, recreativas y ejecutivas; de hecho es por mucho el país que tiene más aviación general.

Tan espectacular ha sido la recuperación de la aviación privada a nivel mundial que ya se considera en general que se está operando al 60% o más de los niveles previos a la pandemia, y en el segmento de los jets ejecutivos ligeros y turbohélices la operación ya se considera prácticamente de vuelta a los niveles normales, lo que sin duda es una excelente noticia, aunque la operación de los grandes jets corporativos de largo alcance son los que continúan en los niveles de utilización más bajos.

Esto tiene lógica al estar los usuarios  menos interesados en los viajes largos, de tipo internacional o con más pasajeros, mientras que la conectividad nacional, en aviones más pequeños en vuelos cortos y pocas personas a bordo, se está volviendo una opción muy valorada por quienes consideran más riesgoso utilizar las terminales comerciales y los aviones de aerolínea.

Los pasajeros ven muchas ventajas de seguridad sanitaria en la aviación privada, lo cual junto con la escasez de rutas y frecuencias en los vuelos de la aviación comercial, más el hecho de que los costos por asiento en los jets ejecutivos pueden ser muy cercanos a los precios de las primeras clases comerciales, son los puntos fuertes para la venta de la aviación general en los tiempos del COVID-19.

Sin embargo, no para todos hay luz al final del túnel y en países como México, donde la aviación general ya sufría una fuerte contracción desde antes de la emergencia sanitaria, los mensajes sobre su futuro inmediato son contradictorios. Por una parte, por las mismas razones del repunte en Estados Unidos, algunos operadores mexicanos ven buenas expectativas y se sienten optimistas operando ya alrededor del 50% de lo habitual, pero para la mayoría la recuperación no está siendo tan rápida, pues la economía del país está pasando por una situación prácticamente catastrófica, por lo que abundan los operadores que buscan quitarse de encima los costos fijos de tener una aeronave y venderla para tratar de obtener recursos extras, lo que representa una situación muy compleja para la industria aeronáutica.

Los analistas consideran a nivel mundial a la aviación ejecutiva como una de las pocas actividades en franca recuperación, con una gran ventana de oportunidades en la nueva normalidad que ha impuesto la pandemia, lo que es muy esperanzador para todos los que integran la comunidad de aviación general. Sin embargo, habrá excepciones y posiblemente el caso de México sea una de ellas, dadas las condiciones tan particularmente difíciles por las que estamos atravesando, pero creo firmemente que la industria aeronáutica mexicana tiene la capacidad de enfrentar este gran reto y remontar otra vez, reafirmando su lugar como una de las aviaciones más grandes y activas del mundo.


Saludos

Héctor Dávila

 

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