América Vuela
Septiembre 19 ,2020

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Con la opinión de Héctor Dávila

Las teorías de conspiración suelen ser inocuas cuando solo sirven para alimentar historias en publicaciones sensacionalistas, o de inspiración para novelas y películas de ficción, pero resulta muy preocupante que ideas descabelladas de grupos francamente ignorantes logren detener el progreso de una actividad altamente tecnológica como es la aviación, y muy tristemente esto sucede en México. Resulta que desde hace varios años, agricultores de distintas regiones del centro del país han sufrido por la escasez de las lluvias necesarias para sus cultivos, lo que en sí es sin lugar a dudas una gran tragedia, pero por increíble que parezca, entre ellos se ha arraigado la disparatada idea de que las nubes no descargan normalmente el vital líquido, ya sea porque llueve muy poquito o porque caen unas copiosas tormentas, debido a que los aviones han alterado el ciclo normal de lluvias.

La loca idea se basa en argumentos absurdos que van desde que el simple paso de las inocentes aeronaves ligeras disipa las nubes con el giro de sus hélices, hasta que hay todo un complot de intereses malvados, que gastan grandes cantidades pagando continuamente el vuelo de aviones y drones especializados en lanzar químicos a las nubes para inhibir la precipitación. Armados con nada más que vídeos de pequeños aeroplanos surcando el cielo como supuestas pruebas y con una actitud belicosa y prepotente, unos 300 de estos agricultores encabezados y azuzados por un ambicioso Diputado, haciendo plantones y aspavientos, lograron lo increíble: poner a las autoridades a su merced y obtener una inédita prohibición de vuelos visuales de aviones ligeros sobre sus extensas zonas de cultivo.

Así, en la que podría ser la decision más vergonzosa y absurda de la que se tenga memoria en la historia de la aviación mexicana, la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) muy obediente al reclamo campesino emitió un NOTAM restringiendo los vuelos bajo reglas visuales (VFR) de aviones ligeros sobre una amplia porción del centro de México, que abarca parte de los estados de México, Querétaro, Michoacán e Hidalgo, prohibición que afecta también a aeronaves no tripuladas, y que además se extiende hasta el próximo 30 de noviembre y se repetirá el próximo año a partir de marzo, esto sin que al parecer existan estudios serios ni investigación alguna que avale que lo que argumentan los quejosos sea verdad, los que dicho sea de paso, celebraron jubilosos en las redes sociales su éxito contra los demonios voladores, y a los que podrían unirse otros grupos de Puebla y Guerrero que creen sufrir por lo mismo.

Por supuesto que existen técnicas de "siembra de nubes", que consisten en esparcir químicos, como el yoduro de plata, para provocar lluvia, pero no para disipar las nubes; y sobre el uso de estas técnicas para controlar las lluvias, aunque países como Rusia y China han experimentado mucho para tratar de controlar que no les caiga un chubasco sobre alguna actividad importante, como una gran fiesta Patria o los Juegos Olímpicos, el método se basa en tratar de hacer descargar las nubes antes de que lleguen al momento y lugar preciso, pero no se pueden alejar nubes de áreas tan grandes ni evitar que llueva completamente como parecen creer los agricultores mexicanos que impulsaron la prohibición, de hecho existe mucha controversia sobre la efectividad de tales procedimientos y se ha indicado que la siembra de nubes produce resultados positivos solamente en algunos casos, ya que depende de muchos factores como la especificidad de las nubes, velocidad y dirección del viento o el terreno, pero en cuanto a evitar la precipitación, en todo caso podría servir para disminuir la intensidad del granizo o la nieve en invierno, lo que de hecho beneficiaría a los agricultores en vez de perjudicarlos.

Ante la falta de un protocolo científico sobre el tema, me parece verdaderamente muy difícil creer que las autoridades aceptaran así tan facilito emitir la restricción de vuelos en un área tan extensa, y solo me lo explico suponiendo que la presión vino de niveles muy altos del gobierno, donde no quieren tener problemas con grupos populares dispuestos a manifestarse con marchas y plantones con sus exigencias, por absurdas que estas sean, algo que no harían los propietarios de aeronaves que son los que resultarán más afectados.

Y ya hablando concretamente de aviación, lo que sí se obtendrá con dicha restricción es afectar de forma muy importante la seguridad de los vuelos visuales, ya que los pilotos tendrán que dar grandes rodeos en sus rutas, poniéndose en riesgo por las cambiantes condiciones meteorológicas y lo accidentado del terreno, además de aumentar mucho los costos de operación, situación que por supuesto afectará también a las escuelas de aviación, las que de por sí ya la están pasando muy mal económicamente por culpa de la pandemia.

Pero lo que más indigna es que no se haya podido negociar una solución inteligente a este conflicto tan tonto, pues hubiera sido muy fácil investigar y en su caso restringir el vuelo de aviones dedicados a la siembra de nubes, si es que los hay, mismos que pueden ser identificados fácilmente por los inspectores, ya que para realizar tales actividades deben contar con equipo y sustancias especiales, con lo que podría garantizársele a los campesinos que no se efectúan tales tipos de vuelos, y todo es producto de su imaginación o del cambio climático global. Pero una idea aún mejor, ¿por qué no desarrollar un programa gubernamental de estimulación de lluvias con aeronaves? Así se matarían dos pájaros de un tiro: se lograrían las anheladas lluvias que los campesinos quieren y se impulsaría la creación de empleo para pilotos. Pero lamentablemente se tomó el peor camino, triunfó la ignorancia y la prepotencia, causando otro duro golpe a la ya muy débil y maltratada aviación general mexicana.


Saludos

Héctor Dávila

 

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 Imagen: Pexels

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