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Con la opinión de Héctor Dávila

A casi un año del peor accidente de un avión mexicano en más de tres décadas, el Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba (IACC) tuvo el desatino de declarar mediante un comunicado muy escueto que, y cito textualmente: "La causa más probable del accidente fueron las acciones de la tripulación y sus errores en los cálculos de peso y balance, que conllevaron a la pérdida de control y desplome de la aeronave durante la etapa de despegue".

Esta penosa declaración me dejó boquiabierto, pues me parece una irresponsabilidad de tremendas proporciones hacer una afirmación así, sin mayores explicaciones, sin un dictamen detallado adjunto, sin siquiera dejar claro exactamente qué "acciones" realizaron los tripulantes ni desglosar los errores a los que se hace alusión, en fin, sin dar a conocer las evidencias y pruebas en las que se basaron para emitir tal comunicado, del que sobra señalar su preocupante brevedad y pobreza.

Aquel trágico Vuelo 972 del 18 de mayo del 2018 en el que murieron 112 de las 113 personas que iban a bordo, era operado por Cubana de Aviación, una aerolínea verdaderamente mediocre, incapaz de dar el servicio por sí misma, que en su triste condición subcontrató a una empresa mexicana casi igual o peor, Aerolíneas Damojh SA de CV, también conocida por el nombre comercial de Global Air, la que usó un vetusto Boeing 737 de casi 40 años de edad, con matrícula XA-UHZ y tripulación mexicana.

Tras el accidente, para variar, se desataron los señalamientos, principalmente por parte de ex empleados de Damojh, incluidos pilotos, sobrecargos y mecánicos, denunciando las pésimas condiciones técnicas con que esta empresa supuestamente operaba. Hoy que las autoridades cubanas afirman, con tan poca contundencia, que el error humano es la causa más probable de la tragedia, creo que es muy importante sostener que esto no exime a la empresa de la responsabilidad ni significa atenuar la gravedad de las posibles faltas en seguridad que, según salieron a la luz en su momento, pudo haber cometido de forma sistemática.

Porque en aviación los accidentes son multifactoriales, y casi siempre son producto de una cadena de errores, donde si se logra romper al menos uno de los eslabones de dicha cadena se pueden evitar. Por ejemplo pongo el caso del jet ejecutivo recientemente accidentado en Coahuila, en el que aunque no se sabe aún la causa probable de su caída, y muchos apuntan a las condiciones meteorológicas, seguramente una cadena de sucesos incorrectos llevaron a dicho avión a un punto catastrófico, uno de ellos fue el que se operara ilegalmente como taxi aéreo con matrícula norteamericana y tripulación mexicana. Si no se hubiera hecho una operación ilegal desde un principio seguramente no habría habido accidente, romper ese eslabón de la cadena de errores hubiera hecho una diferencia, ¿se explica mi punto?
En aviación la seguridad depende de cumplir todas y cada una de las normas y procedimientos, sin excepción, por lo que las operaciones "parciales" en todos los sentidos son el primer paso hacia los accidentes.

Regresando al caso de Damojh, no queda claro quién hizo el cálculo erróneo de peso y balance que inició la cadena de errores que llevó a la desgracia; Cubana, que operaba el vuelo, no tenía personal especializado en el Boeing 737, así que debió ser gente de Damojh, pero al parecer al momento no contaba con personal propio de Despacho de Vuelos con Oficial de Operaciones debidamente capacitado en esa función, y de ser los propios pilotos los que hicieran tales cálculos, hubiera sido necesario contar con una autorización de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) debidamente asentada en el AOC de la empresa y en su contrato con Cubana, pero según fuentes confiables que he consultado, el servicio de peso y balance lo pudo haber realizado una Oficina de Despacho mexicana de forma remota, es decir, una tercera empresa subcontratada o "handler", pero como sabemos, las autoridades cubanas no han dado a conocer los detalles de la operación.

Incluso el cálculo pudo haber sido realizado correctamente y los pilotos equivocarse en los ajustes del avión. De cualquier forma el peso y balance lo debieron haber validado los pilotos y con esto calcular las gráficas de desempeño, y quizá basados en información errónea o mal interpretada, compensaron mal el avión, lo que afectaría las velocidades de despegue y pérdida, siendo lógico que un avión en tales condiciones pudiera ser incontrolable y llegar a desplomarse, de hecho el avión despegó en muy corta distancia y su actitud reveló un ángulo de ataque muy pronunciado, algo que puede ser consistente con un ajuste equivocado del compensador o "trim" y una inminente entrada en pérdida.

Pero insisto, la información que da el IACC es muy escueta y no nos permite saber cómo se desarrollaron los acontecimientos, pero de las hipótesis que podemos imaginar se puede concluir que las operaciones marginales, con recursos humanos limitados y deficiencias en capacitación y adiestramiento, son factores contribuyentes en muchos accidentes y deben evitarse dichas prácticas. La empresa es responsable de la capacitación de todo el personal, y de procurar los servicios de apoyo en tierra y prevuelo necesarios para una operación segura, no son meros trámites, pues de ser cierto el dicho de las autoridades cubanas, podemos ver lo que puede llegar a pasar con ese tipo de descuidos eslabonados.

Aún queda mucho por aclarar sobre el fatídico caso de Damohj, debemos exigir que se desmenuce detalladamente todo lo que sucedió y se de a conocer quién o quiénes cometieron los errores que pudieron causar el accidente, porque así como lo veo, son muchos los que pudieran compartir responsabilidades detrás de haber dejado que se operara marginalmente un servicio comercial de pasajeros, poniendo la seguridad en riesgo y desencadenando finalmente un accidente, desde las propias autoridades cubanas y mexicanas, la aerolínea titular de la ruta, las posibles empresas subcontratadas y el propio operador, que bastante cola tiene que le pisen por sus cuestionables métodos de mantenimiento y capacitación. De hecho los familiares de las víctimas y de la tripulación acaban de presentar una demanda colectiva de carácter penal contra la empresa, asegurando que tienen pruebas de que no se dio el mantenimiento correcto al avión y repudiando el comunicado cubano.

No es nada elegante echar toda la culpa a los pilotos muertos, se debe exigir dar a conocer todos los detalles y fallas que pudieron contribuir a que se estrellara este avión instantes después de despegar de La Habana, no tanto para buscar culpables, sino para que de verdad se puedan implementar acciones que contribuyan a que una desgracia así no se repita.

 

Saludos

Héctor Dávila

 

GlobalEdit

Foto: América Vuela

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