América Vuela
Agosto 13 ,2020

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Con la opinión de Héctor Dávila

Las últimas semanas se ha evidenciado con más fuerza la necesidad de las empresas aéreas mexicanas por conseguir más pilotos; Viva Aerobus está en plena campaña de contratación, igual que Interjet que necesita como 60, pero Aeroméxico también los quiere y no duda en contratar a los que estén dispuestos a cambiarse de cachucha con tal de obtenerlos con experiencia. Bueno, todas las aerolíneas mexicanas parecen estar permanentemente en busca de más pilotos, e incluso en la aviación ejecutiva se sufre para conseguir uno calificado y con ganas de "no volar" al poco tiempo hacia otra empresa, especialmente después de haber invertido en él costosísimas capacidades. Y por si fuera poco, las escuelas de aviación no consiguen instructores.

A nivel mundial hay mucha preocupación por la inminente escasez de pilotos aviadores. Aunque aún hay quienes creen que se trata de "fake news", todos los análisis serios consideran que la planta de pilotos comerciales mundial, estimada actualmente en unos 300 mil, al menos se duplicará en los próximos 20 años, y considerando los que se retirarán (en algunos casos hasta el 40% de la planta actual durante la próxima década) se puede asegurar que se requerirá de una cantidad inaudita de nuevos pilotos comerciales.

Boeing estima que de aquí al 2035 se necesitarán casi 700 mil pilotos, mientras que los cálculos de Airbus, mucho más conservadores, no bajan de 500 mil, siendo la región Asia/Pacífico donde se requerirán prácticamente la mitad de ellos, mientras que en América Latina se necesitarán casi 60 mil, y particularmente en México se contratarán más de 6 mil nuevos aviadores comerciales durante los próximos 15 años. Todo esto gracias al espectacular crecimiento del transporte aéreo, que en México has sido durante el último lustro de entre el 9 y el 14% anual, con factores de ocupación superiores al 80%.

El problema estriba en cómo formar esa enorme cantidad de pilotos de manera competente, logrando que cuenten con la experiencia y el criterio adecuados para estar a cargo de cientos de vidas al mando de los aviones comerciales. Sin duda se trata de un gran reto dado que ya se nota la escasez y también porque la planilla de pilotos experimentados se va adelgazando mientras se retiran, al tiempo que más y más pilotos nuevos entran a la línea.

En México el número de pilotos en servicio con las aerolíneas aumentó 50% en los últimos cinco años, de 3,000 a alrededor de 4,500, a un ritmo del doble del índice mundial, por lo que la planta de pilotos mexicanos seguramente se duplicará en la mitad del tiempo que el resto del mundo, mientras que la capacidad e infraestructura para preparar nuevos pilotos de calidad en el país lamentablemente no pasa de unos 250 por año, cuando harán falta al menos unos 450 nuevos pilotos profesionales anualmente.

El desafío es enorme principalmente por lo difícil que es formar pilotos de calidad, sobre todo debido a que en México los requisitos para ser piloto de aerolínea son muy pobres, pues mientras que en Estados Unidos un piloto comercial orientado a aerolínea se califica con 250 horas de vuelo y para entrar a trabajar a una aerolínea debe tener, por ley, un mínimo de 1,500 horas de vuelo, las aerolíneas mexicanas los pueden contratar con tan solo 180 horas totales, lo que es mucha diferencia. La gradual falta de experiencia (y de madurez) entre las nuevas generaciones de pilotos de aerolínea en México y otros países es un foco amarillo en materia de seguridad, incluso instituciones como la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) y la Organización de la Aviación Civil Internacional (OACI) ya están estudiando cuidadosamente el asunto para establecer cuáles podrían ser los mejores criterios para la formación de los pilotos del futuro cercano, tomando en cuenta las nuevas tecnologías aeronáuticas.

Tener pilotos inmaduros es un factor de compromiso delicado, como ha comprobado Aeroméxico duramente con la enorme cantidad de fallas en disciplina de los últimos años en su regional Connect, que culminaron trágicamente hace poco más de un año con el accidente de Durango, pero parece que han aprendido la lección y ahora buscan pilotos con mucho mayor experiencia, aunque tengan que sacarlos de otras aerolíneas, incluso se sabe que han ofrecido a pilotos de la sufrida Interjet pasarse directamente a los Boeing 737 del "Caballero Águila", siempre que tengan miles de horas de vuelo. Esta práctica de "robo"de pilotos, que desde otro punto de vista es un legítimo derecho de obtener un mejor empleo, sea por el atractivo de ganar más y con más prestaciones, o volar un avión más grande o más moderno, es ya un problema muy serio, especialmente en la aviación corporativa, pues muchos pilotos se cambian de empresa motivados por un aumento de sueldo sin considerar que sus patrones previos invirtieron en ellos costosos cursos de capacidades valuados en decenas de miles de dólares (y sin los cuales no hubieran sido contratados en otro lado) perjudicando a las empresas que les dieron en principio la oportunidad. Este problema es tan dañino que ya hay compañías de aviación ejecutiva que plantean crear una especie de acuerdo entre ellas para no "robarse" pilotos y disminuir esta práctica que les cuesta tan caro. Pero tal vicio no solo impera a nivel nacional, también muchas aerolíneas extranjeras acostumbran contratar pilotos mexicanos con mucha experiencia a los que ofrecen aparentemente un mucho mejor sueldo, pero se ahorran enormes cantidades de dinero en su capacitación, por lo que se causa un daño a la industria aérea mexicana al llevarse a gente tan capacitada y experimentada, que cuesta muy caro reemplazar.

La escasez de pilotos no es una buena cosa para las aerolíneas, especialmente para las de bajo costo, pues a más pilotos disponibles menos caros, pero al no haber suficientes aviadores los sueldos para estos tienen que irse también a las nubes, y ya de por sí la de piloto es una de las profesiones mejor pagadas en México (solo compárese lo que gana un recién egresado de una de las más prestigiosas universidades después de 4 o 5 años de estudio, contra lo que gana un piloto novato en cualquier aerolínea después de menos de 2 años de preparación en la escuela de aviación que sea), además que su creciente número implica un potencial problema laboral que quieren tener bajo control.

Empresarios ya presionan al gobierno para mantener a raya el poder gremial de los pilotos, pues consideran el que se agrupen en sindicatos tipo ASPA como algo no compatible con su modelo de negocio, por lo que quieren desaparecer de la Ley Federal del Trabajo la figura del sindicato especializado (o de gremio) en tripulaciones aéreas. Obviamente ASPA (la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México) pugna para evitarlo, y no quiere que se hagan cambios a dicha Ley, especialmente al Artículo 245 Bis, ya que aspiran, con el enorme crecimiento en el número de pilotos que se espera, a poner bajo su ala a la mayor cantidad posible de ellos y recobrar la perdida gloria de monopolizar la titularidad de los contratos colectivos de la mayoría de las aerolíneas nacionales.

El problema es complejo, y aún puede complicarse más, por ejemplo los estadounidenses también se preparan para enfrentar la escasez de pilotos, y como la regla de las 1,500 horas les ha funcionado muy bien no piensan quitarla, pero les hace más difícil conseguirlos, por lo que consideran abrirse a la posibilidad de contratar pilotos de nacionalidad extranjera. ¿Qué pasará cuando los pilotos mexicanos con experiencia tengan la opción de migrar a los Estados Unidos, a ganar en dólares y vivir en el primer mundo? Porque irse al Cercano Oriente o Asia, con su lejanía y diferencias culturales es una cosa de pensarse, pero tratándose del vecino país del norte sería una opción muy difícil de rechazar ¿o no?

Esta problemática es paradójica, pues por un lado, en lo individual, para quien quiera abrazar con seriedad la carrera de piloto aviador habrá una pléyade de oportunidades como nunca se han visto, mientras que por el otro, para los empresarios del transporte aéreo contar con suficientes pilotos profesionales, leales y experimentados manteniendo la rentabilidad y principalmente la seguridad, será toda una proeza. Quizá por esto la aviación deje de ser como la conocemos y se tenga que reinventar por completo.

Saludos

Héctor Dávila

 

Edito26Ago

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