América Vuela
Enero 20 ,2020

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Con la opinión de Héctor Dávila

Los pilotos andan fúricos, y con mucha razón. Resulta que lo que todos veíamos como un gran logro, el que se permitiera al personal técnico aeronáutico obtener el certificado médico para mantener su licencia vigente en consultorios particulares, se despeñó con el nuevo gobierno.

El Dr. Ricardo Alfredo Neri Vela (pariente del único astronauta mexicano) tomó las riendas de la Dirección General de Protección y Medicina Preventiva en el Transporte (DGPMPT) y según su diagnóstico esta estaba invadida por el cancer metastásico de la corrupción, muy especialmente los cerca de 300 consultorios privados que podían hacer los exámenes, conocidos como terceros autorizados, de los que al parecer apenas media docena estaban limpios y los demás hacían muy mal las evaluaciones y se prestaban a todo tipo de cochinadas, por lo que se decidió cerrarlos a todos y empezar con un borrón y cuenta nueva.

Está muy bien que se actúe enérgicamente contra la corrupción, pero al parecer no se previó un pequeño detalle al tomar tan importante decisión: que los pilotos comerciales tienen que seguir volando y sin un certificado de evaluación psicofísica vigente la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) no se los permite, por lo que quedarse sin un "plan B" para evaluar con efectividad y prontitud a las tripulaciones aéreas se está convirtiendo en una "tormenta perfecta".

La DGPMPT no tiene la capacidad de atender la demanda y las citas se están atrasando meses, lo que se agravó con los despidos que también se hicieron como parte de los cambios de este primer año de Gobierno, pero desatando muchos problemas por la forma aparentemente tan desorganizada en que se están haciendo ahí las cosas, y ni el mismo Dr. Neri se ha escapado de las acusaciones de corrupción y nepotismo por parte de los molestos empleados despedidos. Total que a Medicina del Transporte el resfriado ya se le está complicando en neumonía, incapaz de dar el servicio con efectividad por sí sola y aunque se espera que en un futuro se reactiven hasta la mitad del número de terceros autorizados que había, este proceso de reestructuración no será rápido y podría tomar muchos meses volver a echar andar el programa.

Pero la buena noticia es que la DGAC está consciente del problema, y aunque no puede tomar ella solita las riendas del caballo desbocado que ha causado esta situación y detenerlo, pues está subordinada al mismo nivel que la DGPMPT ante la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), ya trabaja con los de Medicina para implementar una solución provisional para los pilotos lo más pronto posible, la que consistirá en la instalación de siete unidades médicas a petición de la DGPMPT en los aeropuertos de Tijuana, Cancún, Guadalajara, Villa Hermosa, Querétaro, Toluca y el de la Ciudad de México, en coordinación con los Grupos Aeroportuarios, donde se dará facilidades, lo que esperamos que se materialice muy pronto, pues los pilotos de verdad están muy preocupados y descontentos, incluso ya se están organizando para armar un follón si no se les atiende rápido, tan solo de aviación ejecutiva ya hay un grupo de casi 600 que están afilando los cuchillos y se preparan para tomar una actitud más agresiva para presionar a la SCT y exigir una solución definitiva.

Con este problema como marco creo que el tema de la evaluación médica del personal aeronáutico debería quedar en manos de la Agencia Federal de Aviación Civil que se está formando, para así arrebatárselo a una Dirección que tiene que agarrar parejo, desde camioneros hasta aviadores, y que con las decenas de miles de personas que tiene que evaluar a veces pierde la sensibilidad necesaria ante un gremio tan especializado como es el de los pilotos aviadores, los que desde que tengo memoria se han estado quejando de lo inoperante de este sistema.

Y dentro de las responsabilidades de la DGPMPT está por supuesto la de evaluar la salud mental de los pilotos, lo que sin duda es algo de capital importancia, evidenciado con el escándalo de la semana protagonizado por un par de jóvenes empleadas de Interjet, que todos supimos que hicieron comentarios muy desafortunados en una red social, una de ellas pidiendo una "bomba" sobre el Presidente y otra no menos imprudente haciéndole segunda. Más allá de que las autoridades cumplan con la obligación de descartar que la piloto psicológicamente presente una conducta de riesgo, lo que en aviación jamás debe tomarse a la ligera, creo que esta es una más de una larga lista de manifestaciones del serio problema que se sufre en México por la inmadurez de muchas de las nuevas tripulaciones de vuelo.

Lo que me apena es la dureza de la Sociedad (incluso por parte del propio gremio aeronáutico) contra la muchacha por un comentario francamente tonto, cuando hemos visto casos mucho peores, como los de los nefastos del accidente de Durango el año pasado, los que se toman selfies en pleno aterrizaje, bailan o hacen maromas en la línea de vuelo, o los que juegan con aviones con pasajeros llegando hasta a apagar un motor por pura puntada, además de no pocos afectos a los excesos en las pernoctas previas a los vuelos.

No he encontrado a nivel mundial un país con tantos casos de este tipo como los que estamos viendo en México, donde parece que la demanda de pilotos junto con la poca experiencia que se les requiere son la receta ideal para cocinar que al mando de un avión comercial se puedan poner a personas irresponsables e inmaduras. Es innegable que los jóvenes tienen la mejor capacidad para desarrollar con rapidez las habilidades necesarias para controlar las modernas aeronaves y las tecnologías asociadas, pero para madurar y forjar el criterio se necesita tiempo y no se puede comprar un curso acelerado de experiencia.

Por experiencia no me refiero solamente a horas de vuelo, pues es lógico que se tiene que empezar por algo, si no a experiencia de vida, lo que se traduce en la formación del criterio adecuado para actuar responsablemente a cargo de un equipo que implica intrínsecamente un riesgo, como lo es una aeronave. Por eso en Estados Unidos para ser copiloto de un jet comercial se deben tener como mínimo 1,500 horas de vuelo, o 1,000 si se tiene un título universitario, porque cumplir esos requisitos le toma a los aspirantes en promedio de cinco a seis años, tiempo durante el cual los jóvenes "maduran" mucho en todos los aspectos, lo que se ha reflejado en una tasa cero de accidentes, y como dije, sin escándalos como los que ya nos estamos acostumbrando en México, con pilotos haciendo muchas tonterías y que tardaron escasos dos años en llegar desde la preparatoria hasta la cabina de un avión con más de cien pasajeros.  

Este es un tema donde las autoridades y las empresas mexicanas deben trabajar urgentemente, sobre todo asegurándose que los infractores (y no me refiero a la infortunada "Lady Bomba", sino a los verdaderos peligros que andan por ahí volando) reciban sanciones ejemplares. Por ejemplo, es conocido que uno de los pilotos del tristemente célebre accidente de Durango tuvo antecedentes de reprobar la prueba de alcoholemia en Interjet, lo que sorprendentemente no fue factor para evitar que Aeroméxico lo contratara, y de los más de una docena de pilotos y sobrecargos involucrados en escándalos de volar con aliento alcohólico de los que he tenido conocimiento en la última década, ninguno ha sido castigado penalmente en nuestro país, mientras que los de Aeroméxico sorprendidos en España sí han sido procesados.

La inmadurez de los pilotos no solamente se asocia con volar afectados por el consumo de alcohol y otras sustancias o por payasear infantilmente con una aeronave para presumir y tener más seguidores en las redes sociales, también en la forma en que se actúa ante riesgos de seguridad mucho más graves, como operar aviones que saben de antemano que están mal mantenidos. Por ejemplo el caso del accidente de Global Air en Cuba, donde resulta que casi todos los empleados de la compañía (incluidos los pilotos) sabían que la empresa tenía pésimas prácticas de  mantenimiento, capacitación y operación, pero no renunciaron. ¿De verdad un piloto debe aguantar eso por no perder el empleo? ¿En serio? Yo más bien creo que es parte del problema de falta de madurez. Y de paso ahí queda también de tarea la penosa actuación de las autoridades mexicanas, que en su momento dijeron muy ufanas que no encontraron ninguna irregularidad en la operación de Global Air, lo que hoy contradicen los cubanos con el dictamen final del trágico accidente que costó 112 vidas.

Este no es un tema que afecte a una sola empresa, ni a un particular gremio o sindicato dentro de la aviación mexicana, es un asunto muy serio que atañe a todos, y por supuesto no se trata de crucificar y cortar las alas a los jóvenes que se equivocan, especialmente cuando cometen faltas menores, creo sinceramente que deben tener otra oportunidad, pero claramente hacen falta medidas modernas y eficaces en México para garantizar la salud óptima, física y mental, de todos los pilotos, los que son el componente más importante en la seguridad aérea, y no solamente imponerles trámites engorrosos, inefectivos y caros.


Saludos

Héctor Dávila

Para más sobre este tema recomendamos leer aquí: EL PROBLEMA DE LOS PILOTOS INMADUROS

 

Edit23sep

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