América Vuela
Agosto 10 ,2020

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Con la opinión de Héctor Dávila

Después del feo agarrón de varios meses entre Aeroméxico y Emirates Airlines por ver quién las podía más, ahora el espectáculo lo parecen estar protagonizando la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA, por sus siglas en inglés), que nomás no coinciden en los pronósticos sobre el nuevo Aeropuerto Internacional "General Felipe Ángeles" de Santa Lucía.

En el pleito entre las aerolíneas, donde al final Emirates se salió con la suya, la SCT jugó un papel muy institucional a favor de honrar el famoso acuerdo internacional de transporte aéreo, suscrito por el gobierno anterior con los emiratíes, aguantando estoicamente los coléricos embates de Aeroméxico, y en especial de su sindicato de pilotos (ASPA), manteniendo la postura de incuestionable réferi, aunque a los aspistas no les gustó nada que hiciera la rápida cuenta hasta diez en el "knockout" que logró la aerolínea árabe sobre la mexicana.

Pero en este otro caso la SCT es uno de los pugilistas y está muy molesta por los "jabs" que le da la IATA a cada rato poniendo en duda los tiempos y formas de su plan aeroportuario. El mismísimo gran jefe de la SCT, el Ing. Javier Jiménez Espriú, ya espetó irritado: "No entiendo de dónde vienen esas declaraciones de la IATA. Nosotros hemos estado en constante comunicación con ellos, no entiendo de dónde dicen eso", refiriéndose a los recientes comentarios de Peter Cerdá, vicepresidente para las Américas de dicha Asociación, quien sin tapujos soltó que no creen que Santa Lucía esté lista para el 2022 y que a lo mucho apenas se tendrá para entonces la información ampliada sobre los alcances del proyecto.

Otros funcionarios de la IATA también han señalado que el Plan Maestro y Diseño del Espacio Aéreo que las autoridades mexicanas presumen como ya presentados a la industria, no son documentos realmente terminados y dicen tener serias dudas de que se pueda lograr una operación optimizada, simplemente por cómo están posicionados geográficamente todos los aeropuertos del Sistema Aeroportuario Metropolitano que se quiere poner en marcha, y que incluye Toluca, la Ciudad de México (AICM) y Santa Lucía.

Estos últimos posicionamientos, si bien fueron dichos aclarando que han tenido mejor comunicación con las autoridades, son parte de una larga y firme postura de cuestionar la viabilidad del plan aeronáutico mexicano y su seguridad, sostenida por destacados miembros de la IATA, incluyendo su director general el francés Alexandre de Juliac, quien apenas un día después del extrañamiento de Jiménez Espriú recalcó en Ginebra que mantiene su dicho de hace casi un año, y que desde su punto de vista "no es posible" que trabajen de manera simultánea los aeropuertos de Toluca, el AICM y el que se construye en Santa Lucía, pues "la geografía es la geografía".

Las duras críticas de la IATA a las decisiones aeronáuticas del gobierno mexicano ya preocupan a varios de sus miembros y ejecutivos, a quienes les gustaría que sus directivos le bajaran ya "dos rayitas", pues temen que el costo político por tal beligerancia al final les resulte demasiado caro.

Parte fundamental de la democracia es el cuestionamiento público de las decisiones de un gobierno, y en esto los medios de comunicación deben realizar una función siempre escrutiñadora y aguda, apoyada en el periodismo de investigación y denuncia. Los medios mexicanos han dado amplia cobertura a las problemáticas, pifias y tropiezos del desarrollo del aeropuerto lopezobradorista en la base aérea militar del Estado de México, y creo que todos los interesados en detener o apoyar tal obra han tenido voz, tanto en la prensa como en los tribunales. George Orwell decía que el verdadero periodismo se trata de publicar lo que alguien no quiere que se publique; y me parece que en la prensa nacional en buena medida se ha cumplido en este tema (y me incluyo) publicando cosas que algunos políticos no querían que se publicaran, sin excluirse ninguna de las posturas sobre el polémico plan aeroportuario, lo que es muy saludable.

Pero también soy de la opinión de que un organismo como la IATA, de carácter fundamentalmente orientado a aspectos comerciales, no debería cargarse tanto en la crítica a las decisiones tomadas por gobiernos legítimos como el mexicano, sino buscar más el coadyuvar a poner en marcha de la mejor manera esas decisiones. No vemos a la IATA proponiendo métodos para ayudar al gobierno mexicano a lograr sus metas aeronáuticas de una mejor manera y con más seguridad, por lo menos no mediáticamente, pero sí la vemos cuestionándole con cierta rudeza y llevando la contra, lo que por supuesto tendrá repercusiones.

Para muchos en el medio aeronáutico el plan derivado de la cancelación del proyecto de Nuevo Aeropuerto Internacional en Texcoco obviamente no es el mejor, pero la decisión ya es irreversible y en este gobierno la dirección es muy pero muy clara en este aspecto, por lo que a estas alturas del partido resulta estéril seguir cuestionando "si se podrá o no", especialmente cuando, dadas las condiciones económicas, resulta urgente promover más unión entre los integrantes de la comunidad aeronáutica mexicana.

En la SCT esperan que ya termine la etapa de las discrepancias y los alegatos, pues el veredicto está emitido y ahora hay que cumplir con lo prometido. La preocupación de la IATA y de otras organizaciones sobre la seguridad aérea de los proyectos aeroportuarios del Valle de México ya ha quedado bien asentada; si la decisión tomada es la equivocada las autoridades serán responsables y el tiempo inevitablemente develará los resultados, pero ahora es momento de poner las palabras en acción y buscar, ante todo, el progreso del País.

 

Saludos


Héctor Dávila

 

Lucia

 

SAM

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