América Vuela
Agosto 6 ,2020

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Con la opinión de Héctor Dávila

Para algunos en la industria aérea mexicana, en especial dentro de las aerolíneas que se han alejado de ella (como Interjet, Volaris y TAR), la Cámara Nacional de Aerotransportes (CANAERO) parece un gran dinosaurio, aparentemente impresionante y poderoso, pero criatura cuya vitalidad ya está extinta, y la ven apenas como un recuerdo de otros tiempos, cuando esta organización era temida y muy influyente sobre los destinos de la aviación comercial.

Yo no creo que realmente la CANAERO sea tan anacrónica y anodina, pues me parece que sigue siendo un instrumento fundamental para la interlocución entre las empresas de aviación y las autoridades, y más bien la dificultad que ha encontrado para conciliar los intereses de diversos grupos antagónicos (como los de Aeroméxico vs. las "low cost") y el no enfocarse con más fuerza en dar a conocer con mayor amplitud sus logros, son los factores que le han costado popularidad y dificultado atraer a más asociados, o incluso retenerlos.

De hecho la CANAERO ha dado últimamente pasos realmente muy significativos y tuvo su primer Presidente emanado de la aviación ejecutiva, lo que demuestra que el espíritu de sus agremiados es en verdad más incluyente. Así Alejandro Alonso, director general de la exitosa empresa de aviación corporativa Aerolíneas Ejecutivas, concluyó su gestión el pasado 12 de febrero apuntalando una serie de acciones que fueron muy benéficas para toda la industria aérea, coincidiendo con la histórica creación de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), entre ellas la obtención de descuentos en la molécula de turbosina que significan ahorros para las aerolíneas de más de 3 mil millones de pesos anuales, junto con una nueva matriz de descuentos según el consumo, con un esquema de cobro más transparente separando la molécula de turbosina de los costos logísticos, además de que se logró la eliminación de modificaciones a las leyes del ISR y del IVA dentro del paquete económico 2020, las cuales hubieran impactado gravemente al negocio del transporte aéreo.

También, entre las actividades más destacadas que realizó la CANAERO en este periodo, estuvo la estructuración de seis comités técnicos para colaborar estrechamente con el Gobierno en el desarrollo del Sistema Aeroportuario Metropolitano (SAM), constituidos concretamente por los comités de Espacios Aéreos, Infraestructura Aeroportuaria Mexicana para Vuelos Comerciales, Infraestructura Aeroportuaria Mexicana para Carga, Aviación General y Helicópteros, Servicios Complementarios y Movilidad Urbana. Así mismo, se realizaron acciones muy específicas a favor de la aviación ejecutiva, impulsando la integración de más de 80 aeronaves en los Certificados de Operador Aéreo (AOC) de taxis aéreos y promoviendo el inicio de operativos de las autoridades en contra del cabotaje. Estos son logros que sin duda han beneficiado a todos en la aviación, pero que no todos saben quién o quiénes los gestionaron. Por si fuera poco, Alonso entregó la CANAERO a su sucesor con finanzas sanas, en superávit después de cuatro años con déficit, lo que demuestra que esta organización está muy vivita y coleando.

El flamante nuevo Presidente de la CANAERO para la gestión que inicia este 2020 es Luis Noriega Benet, nombrado recientemente por unanimidad durante la LIV Asamblea General Ordinaria, quien desde 2014 ocupa el cargo de Director General para México y Centro América de Air Canada, lo que es también un hito pues parece que es el primer representante de una aerolínea extranjera en estar al frente de dicha Cámara en muchos años (me parece que el famoso "Pancho" Contreras lo fue cuando representaba a Eastern Airlines hace como 40 años, y más recientemente, por ahí del 2004, Jorge Luis Moya de TACA, pero no estoy seguro).

Luis Noriega, quien es licenciado en Administración de Empresas por la Universidad Iberoamericana y también se graduó como piloto aviador en Lichfield Aviation en Phoenix, Arizona, toma las riendas de la CANAERO con el enorme reto de, siendo representante de una empresa extranjera, lograr mayor unión y apoyo de las compañías aéreas nacionales, que se muerden y arañan mucho entre ellas en un entorno donde el gobierno se ha manifestado con una línea poco o nada flexible en cuanto a sus políticas sobre aviación. No hay que perder de vista que aerolíneas nacionales que representan en conjunto una participación de más del 45% del mercado, no están actualmente dentro de la Cámara.

Noriega tiene clara la estrategia para continuar atendiendo la demanda y dio a conocer que se tienen delineados seis pilares enfocados en seguridad, competitividad en costos y cargos, infraestructura, fortalecer las relaciones con autoridades federales, mejorar la experiencia del pasajero y procurar procesos más eficientes. La nueva Presidencia de la CANAERO hereda también algo especialmente benéfico, que es su nuevo discurso de cooperación con el proyecto aeroportuario nacional, dejando muy atrás la actitud de confrontación que inútilmente mantuvieron por demasiado tiempo otras organizaciones, lo que le tiene abiertas las puertas para lograr buenos acuerdos con las autoridades. México, con todo y las vicisitudes que políticamente sufre su industria aérea, tiene una de las aviaciones con mayor crecimiento del mundo, actividad que aporta el 3.05% al PIB, rebasando ya los 100 millones de pasajeros atendidos anualmente y que genera casi un millón y medio de empleos directos, lo que representa una extraordinaria oportunidad.

En este nuevo orden me parece que la CANAERO, capitalizando sus cinco décadas de experiencia y potenciando el apoyo de sus 60 afiliados, realmente puede volver a convertirse en ese temible tiranosaurio de afilados colmillos que use toda su fuerza a favor del desarrollo de la aviación, y dejar de ser vista como un fósil inoperante como algunos sostienen. Por supuesto no le será fácil, pero se puede...

 

Saludos

 

Héctor Dávila

 

Edito16feb

 

 

 

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