América Vuela
Junio 7 ,2020

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Con la opinión de Héctor Dávila

La aerolínea mexicana no deja de sufrir desde que tomó la polémica decisión de operar un avión ruso que resultó mal soportado, enfrentando una tras otra muchas dificultades, tanto laborales como financieras y fiscales, incluyendo una guerra sucia supuestamente orquestada para afectar su imagen y hacerle perder pasajeros.

Los directivos de Interjet no han dudado en señalar que están bajo el constante y cobarde ataque de unos envidiosos competidores, los que quieren verla destruida y que se regodean difundiendo a los cuatro vientos sus desdichas y hasta inventándole historias calumniosas, como que querían ya meter a la empresa en concurso mercantil (o sea declararla en quiebra), o exhibiendo un supuesto documento interno donde se afirmaba que la aerolínea ya no tenía dinero para la nómina de mayo, mismo que resultó falso.

Ciertamente Interjet anda muy mal y su precaria situación se está viendo aún más comprometida por la pandemia del Coronavirus, que está pegando parejo a toda la aviación mundial, y es también cierto que ha tenido problemas con el fisco y con los arrendadores de sus aviones, que han llegado a hacerle embargos precautorios y parece que ni siquiera pudo (o quiso) pagar su membresía a la IATA, pero he visto con tristeza evidencias de que también es muy real la campaña de desprestigio que se ha dirigido contra ella, ya que algunos de los perpetradores han sido puestos en evidencia en las redes, aunque lograron tener algo de éxito haciendo que varios medios serios repliquen sus notas maliciosas.

Los complots descubiertos contra la aerolínea la han llevado a emitir un comunicado dejando muy claro que solo habrá una vía para la información oficial que les concierna; claro que un periodista competente debe hacer su propia labor de investigación independientemente, porque también hay que decirlo, los problemas reales de Interjet están dando muchísima tela de dónde cortar.

Aunque varios de los peones que están marchando a la guerra sucia de medios contra Interjet han sido descubiertos, la cuestión sigue siendo quiénes son los que están detrás moviendo estas piezas, y aunque no se dicen nombres es fácil imaginar cuáles aerolíneas o grupos sindicales saldrían beneficiados con el posible cierre de Interjet, especialmente ahora que con la emergencia sanitaria la lucha por atraer pasajeros será más ruda que nunca.

Todo parece indicar que las penurias de la aerolínea propiedad de la familia Alemán comenzaron en 2013 con la crítica decisión de adquirir el nuevo avión ruso Sukhoi Super Jet 100, pues aunque las aeronaves se ofrecían a un irresistible precio, estas realmente no estaban bien respaldadas técnicamente, lo cual eventualmente desencadenó el "Apocalipsis Sukhoi", quedando la flota inoperante. No recuerdo un mayor fracaso con un tipo de aeronave en una aerolínea comercial mexicana (y quizá del mundo), pues en apenas seis años de 22 aeronaves nuevas y prometedoras se redujo la flota a solo dos o tres aparatos, por ser insostenible su operación.

Para colmo, las fallas de los Sukhoi pegaron en temporada alta, y eventualmente la aerolínea se vio obligada a despedir pilotos y sobrecargos ante la carencia de equipo de vuelo, situación que fue tornándose más difícil cuando la competencia empezó a "robarle" tripulantes, en ese añorado momento en que parecía que escaseaban a nivel mundial las tripulaciones calificadas, causando más retrasos y cancelaciones de vuelos que fueron haciendo quedar muy mal a la empresa con sus clientes, y así comenzaron los rumores de una posible quiebra por serios problemas laborales y financieros. Su camino desde entonces parece que ha sido muy sinuoso y las deudas de Interjet no han parado de crecer, llegando a preocupantes escándalos mediáticos como el supuesto embargo que hizo Hacienda de la propiedad de la Fundación Alemán para garantizar créditos fiscales.

Lamentablemente es muy cierto que Interjet realmente anda muy alicaída, y con la cosa del Coronavirus resulta difícil hacerle un pronóstico optimista, pues sus males previos contribuirán a que la crisis le resulte más severa, aunque es obvio que la exposición mediática de sus dolencias sigue siendo muy intensa, mientras hay otras aerolíneas mexicanas que parecen padecer financieramente tanto o más, como Aeromar, pero que no están siendo tan "observadas" por los astutos e imparciales periodistas que no le perdonan una a la empresa dirigida por William Shaw.

La situación no es nada fácil, y pese a que Interjet ha declarado que cumplirá con todas sus obligaciones y que alista un plan integral de modernización de su modelo de negocios que le permitirá “despegar con fuerza” una vez que se normalicen los servicios aéreos, el contexto de la crisis por la pandemia nos obliga a reconocer que el reto será verdaderamente descomunal, sobre todo porque los analistas ya reconocen que las aerolíneas latinoamericanas serán las que tardarán más en recuperarse, quizá tomando más de cuatro años para alcanzar los niveles de ocupación pre COVID-19.

Esperar que Interjet salga adelante, salvando lo más posible las fuentes de empleo que genera, pudiera parecer ingenuo para muchos, pero los buenos deseos en estos tiempos de gran peligro para toda la humanidad son indispensables, y francamente es muy vil que ante la desgracia haya quienes se propongan orquestar una campaña de desprestigio con el fin de ayudar a destruir una empresa segando las fuentes de ingreso de miles de familias, y peor que haya quienes se vendan para hacerle eco a esta sucia práctica. Hoy, más que nunca, la comunidad aeronáutica debe ser solidaria y empática con todos sus compañeros, sin importar la cachucha, pues no hay que olvidar que volamos en los mismos cielos y para la misma Patria.


Saludos

Héctor Dávila

 

InterjetVlo

 

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