América Vuela
Julio 13 ,2020

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Con la opinión de Héctor Dávila

Con la pandemia el "status quo" tradicional, en el que los aeropuertos casi siempre ganaban sin importar cómo le fuera a sus clientes, se ha roto, y con caídas en el flujo de pasajeros de hasta 95% a las empresas aeroportuarias también les ahoga la dureza de la crisis, que de verdad está agarrando parejo. Sin embargo, la industria aérea y todos sus servicios asociados esperaban de sus caseros apoyos mucho más efectivos para ayudarles a superar la crisis, especialmente de parte de aquella infraestructura donde el gobierno tiene participación.

Sin lugar a dudas hay grupos aeroportuarios que se han solidarizado en buena medida con sus clientes y emprendido acciones para tratar de ayudarles, e incluso en Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) se tomó la decisión de condonar algunos meses de la renta de módulos, oficinas y mostradores a las aerolíneas comerciales, pero desafortunadamente la medida no fue pareja y discrimina al resto de la aviación general y a muchos de sus servicios, incluidos los locatarios comerciales de terminales aéreas.

Entre muchos de los pequeños negocios de los aeropuertos se está gestando una fuerte molestia por esto, irritados porque a las grandes compañías aéreas se les perdonen las rentas mientras que para al resto no haya más que apenas la posibilidad de una prórroga condicionada. ¿Cómo pretender que una tienda o un restaurante, que prácticamente ha perdido el 100% de su clientela por varios meses, pueda pagar las rentas? O en el caso de empresas como las escuelas de aviación, que prácticamente tampoco han volado, ¿cómo esperar que puedan cumplir totalmente con los compromisos económicos? Situación muy difícil si tomamos en cuenta que tener las aeronaves en tierra además genera más costos de plataformas; simplemente se calcula que las operaciones de la aviación ejecutiva a nivel mundial cayeron más del 50% durante mayo, y ya hasta se dice por ahí el irónico chiste de que "en las crisis la aviación privada es la primera en entrar y la última en salir". Aunque las autoridades aeronáuticas han prometido intervenir, mientras no se llegue a ningún acuerdo verdaderamente incluyente, a quienes caigan en la imposibilidad de pagar se les podrían cargar intereses moratorios que agravarían sus deudas.

Mientras tanto, el sistema aeroportuario del gobierno mexicano también está enfrentando, con los efectos de la pandemia, un inesperado cambio de rumbo, con el desplome del tránsito de pasajeros y los años que tardará en recuperarse, lo que también implica para ASA y los aeropuertos de la Ciudad de México y Toluca una fuerte disminución en los ingresos.

En el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México la consecuencia inmediata fue la cancelación de la construcción de la Terminal 3, pues simplemente ya no será necesaria, especialmente si se termina a tiempo el polémico aeropuerto "General Felipe Ángeles" de Santa Lucía. Por otro lado, el gobierno mexicano también suspendió la compra de la participación de Aleática en el Aeropuerto Internacional de Toluca, el cual se supone que complementará al Sistema Aeroportuario Metropolitano, en una jugada muy afortunada, pues de haberse retrasado un poquito la embestida del Coronavirus, se hubieran gastado en eso muchos millones, pero ahora las cosas han cambiado tanto que lo más conveniente resulta revisar con lupa esas inversiones, ya que es muy posible que el desarrollo de ese aeropuerto mexiquense se ralentice severamente, e incluso eventualmente se pueda llegar a un mejor trato para la adquisición de dicha participación (que representan el 49% de las acciones), ya que con los nuevos pronósticos para el crecimiento de la industria aérea, el valor del aeropuerto seguramente bajará, aunque prevalece la carta de intención y como lo comentó a los medios el propio Gerardo Ferrando, director del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México: "Para el vendedor hubiera sido muy bueno, te vendo a un precio previo a la debacle y nosotros la verdad es que hubiéramos hecho un gasto en un monto que antes de la pandemia era un precio razonable, a partir de la pandemia no lo sé".

Para algunos representantes de las aerolíneas, como la IATA (Asociación Internacional de Transporte Aéreo por sus siglas en inglés), las decisiones del gobierno en cuanto a las cancelaciones son adecuadas e incluso en concordancia con un nuevo discurso, en el que ahora apoyan este nuevo orden manteniendo como eje la construcción del aeropuerto de Santa Lucía.

Sobra señalar lo serio de la crisis, la aviación mundial ya ha perdido más de 350 mil millones de dólares, y se calcula que en los próximos meses se acumularán pérdidas adicionales por casi 90 mil millones de dólares, descalabro que tomará muchos años superar. En este escenario, en el que todas las empresas relacionadas con el transporte aéreo se verán obligadas a enormes sacrificios para lograr la supervivencia y mantener el mayor número posible de puestos de trabajo, creo que es imprescindible que podamos contar con empresas de infraestructura aeroportuaria más empáticas con las necesidades de todos sus clientes, y no solo se apoye a unos cuantos. ¿Será posible?


Saludos

Héctor Dávila

 

AICMIntPP

 

 

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